Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

World War $

July 17th, 2013

A menudo, se escucha el argumento de que, cada vez más, la política importa poco; así, el argumento continúa, en lugar del peso de esta, cada vez más la que manda es la economía. Los centros de decisión políticos se inclinan ante las bolsas, ante las primas de riesgo y las agencias de rating, que cada vez más dominan el mundo, desdemocratizándolo en el camino. Y todo con el simple objetivo de aumentar sus ganancias privadas y enviarlas a paraísos fiscales por todo el mundo.

Aunque hay mucho de cierto en el argumento que acabo de resumir, lo que no es cierto es el modo en que este mecanismo funciona o, lo que es similar, el por qué.

Por tanto, cambiemos un poco el prisma. Vamos a jugar al juego de “dónde se deciden las cosas”. La respuesta tradicional desde el siglo XVI en adelante es que la decisión se toma en el seno del Estado (monárquico o democrático), y que es el poder político el que decide cómo y cuando actuar. Si observamos el hoy en día, lo que encontramos es que, en efecto, el poder político sigue siendo el que decide, el que hace las leyes, el que aprueba medidas. Sin embargo, si comparamos las medidas que se toman con su efectividad, lo que vemos es que existe un abismo: las medidas de reforma del mercado laboral, por ejemplo, siguen sin reducir el paro, ni las medidas económicas están paliando la crisis. Se deciden cosas, pero estas son incapaces de detener o modificar la voracidad de los mercados financiero, del poder económico desatado que ha iniciado esta crisis. Así que, si se decide, pero importa poco.

Subculturas, Ideologías, Valores y Adhesión Individual

July 9th, 2013

Hace un par de semanas ya hablamos de subculturas, pero tras una interesante conversación con Diego de Haro ayer, creo que es momento de retomar el tema. Volvamos al punto de partida original: en cada tiempo y lugar, hay una cultura dominante. Esta es sutil, y se extiende por un espacio, dotándolo de sentido, limitando lo que es posible pensar o las formas en que se entienden las cosas. Es lo que Foucault llamó una episteme. En el mundo habría una serie limitada de epistemes en cada momento histórico, a menudo consideradas por muchos autores como civilizaciones, por ejemplo Huntington (por poco que me guste).

Cada una de esas epistemes se construye en una forma de entender el mundo, una cosmología. Determina los valores principales, los métodos legítimos de operar dentro de esa área, los espacios abiertos a la innovación y el cambio, etc. Cosas como el imperio de la ley, el derecho, la democracia, los derechos humanos, el respeto, etc. son valores propios de la episteme occidental/democrática/capitalista/cristiana en la que vivimos.

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