Tribulaciones de la Clase Ociosa

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Cambiando el mundo (III): Cambio institucional con mayúsculas - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Cambiando el mundo (III): Cambio institucional con mayúsculas

July 2nd, 2015

institucionesTras los dos últimos posts dedicados a Grecia y el miedo que nos quieren inculcar a raiz de los eventos producidos allí, hoy toca volver a avanzar con la saga de posts sobre el cambio y el futuro. En el primero abordé cómo el mundo se encuentra en el borde del cambio por múltiples razones y cómo hemos de aprovechar la coyuntura para una reforma política en profundidad; y, en el segundo, abordé las reformas que requiere la sociedad civil y su encaje en el nuevo mundo que se nos viene encima.

Sin embargo, de nada sirve abordar los cambios en la ciudadanía y su papel político si, a cambio, no se reforman las instituciones. Y a eso le corresponde el post de hoy, a un conjunto amplio de reformas institucionales que son necesarias para que España (y cualquier otro país que no las haya hecho de momento) entre en el siglo XXI. ¿Qué cambios institucionales son necesarios para consolidar una verdadera democracia?

El comienzo pasa por un reordenamiento del territorio. El Estado de las Autonomías es una herencia de la Primera República, aceptable por todas las partes involucradas en la Transición. En ese sentido, cumplió perfectamente su función, preparando el terreno para entender que España (como casi todos los países) es un espacio diverso y que es necesario entender y respetar esa diversidad, dándole espacio para que se desarrolle.

Sin embargo, la situación catalana ha puesto sobre la mesa la pregunta que el gobierno central quiere ignorar: ¿es suficiente? Y la respuesta, claramente, es que no lo es. Pero, un un mundo globalizado, la independencia tampoco es una solución, porque divididos somos menos que unidos. La respuesta que mejor resultado ha dado de momento a la hora de entroncar lo local con lo global ha sido el federalismo y es necesario que España transite del Estado de las Autonomías a un Estado Federal.

instituciones 2Ya, ahora me diréis que eso es lo que dice el PSOE, y tengo que daros la razón. No necesariamente porque se hayan perdido como partido implica que se equivocan en todo. Pero el federalismo que defiende el PSOE de momento es un federalismo vago y poco concreto, hay que empezar a darles contenido. ¿Qué instituciones hacen falta para crear un Estado federal viable en España? ¿Basta con los Parlamentos Autonómicos o no es suficiente? ¿Y las diputaciones provinciales?

Ya que estamos abriendo el melón territorial, ¿qué competencias le corresponden al gobierno federal y cuales a los estados federales? Y, correspondientemente, ¿qué recursos necesitan unos y otros? Si vamos a transferir la educación a los territorios (como ocurre con los länder alemanes) habrá que dotar a los estados federales de recursos para imponer sus planes de estudios y crear infraestructuras suficientes y nadie debería sorprenderse si los planes son dispares entre las distintas partes de España y si son los gobiernos federales los que son representados en Europa en vez del gobierno central que no tendría competencia; si, en cambio, la educación se queda en el gobierno central, habrá que decidir qué elementos son fijos desde el centro y cuales pueden variar en base a la federación (¿mantenemos las asignaturas para los idiomas regionales? Y, en caso de hacerlo, ¿qué asignaturas ocupan su espacio en las federaciones que no tienen idioma propio, como Extremadura?).

La pieza clave del federalismo es que, una vez debatida y discutida esta cuestión fundamental, se debe consagrar en la Constitución. No se trata de que sea imposible de cambiar, sino de que las instancias competentes (en último caso, el Tribunal Constitucional) puedan intervenir cuando se producen invasiones de las competencias, de modo que el gobierno federal no pueda intervenir en aquellos elementos que les corresponden a los estados federales y viceversa. Y, además, con la mayor dificultad que supone modificar la Constitución frente a los Estatutos de Autonomía, poderes e instituciones gozarían de una mayor independencia y una mayor capacidad para vigilarse mutuamente pues se podrían crear organismos a tal fin.

Y, ya que estamos con las instituciones de representación, es necesario reestructurar el papel de las nuestras. Primero, si (como decía en el post anterior de esta serie) el papel de la toma de decisiones corresponde a la sociedad civil y no a los poderes representativos, hay que ajustar estos. Ello requiere que ambas cámaras se conviertan en lugares de debate no sólo entre los portavoces de los partidos, sino entre todos los que en ellas se encuentran, de modo que las distintas opciones que vayan a presentarse a la sociedad civil para la decisión se hayan argumentado con los elementos a favor y en contra; y, si el poder ejecutivo mantiene su capacidad para ejecutar e implantar las leyes decididas por el pueblo, es necesario que lo haga bajo mandato imperativo: osea, que implante únicamente aquello votado por el pueblo, no lo que considere adecuado.

instituciones 3Como segundo pilar, hay que reestructurar el papel de las dos cámaras. Si el Congreso es una cámara global y el Senado es una cámara regional, hay que cambiar la forma en que los representantes son elegidos a las mismas. Primero: listas abiertas en ambos casos. Segundo, eliminando las circunscripciones locales en el caso del Congreso, de modo que al ser una cámara que representa a toda España, los votos de todos los españoles sean a las mismas listas y cuenten igual; en cuanto al Senado, también deberían eliminarse las circunscripciones internas, pero si es una cámara de representación territorial, deberían crearse nuevas circunscripciones únicas que correspondan a las federaciones (una única circunscripción para Galicia, otra para Cataluña, otra para Castilla León) de modo que todos los que votan al representante territorial en ese momento, lo hagan en igualdad de condiciones. Y si me preguntáis qué territorios federales debería haber, creo que sobran Comunidades Autonomas y que deberían crearse bloques más grandes, especialmente en el norte, donde hay muchas Comunidades muy pequeñas (como la Rioja).

Con esta nueva división de las votaciones se consigue que el Congreso realmente esté compuesto por los ciudadanos elegidos por los votantes de toda España, mientras que el Senado estaría compuesto por los ciudadanos votados en cada uno de los territorios federales, representando con ello a sus territorios. Obviamente, esto ha dado muchos problemas en lugares como Estados Unidos, donde se ha dado el caso de Congresos con mayoría de un partido y Senados con mayoría de otro, pero esto parcialmente se soluciona al ser cámaras sólo para debate (las decisiones las toman los ciudadanos en democracia directa) o con la eliminación de cámaras redundantes (si el Senado solo es una cámara de segunda lectura, elegida por principios básicamente idéntidos en la práctica al Congreso, bien podemos eliminarla sin afectar al funcionamiento real de nuestra democracia).

Y, ya que estamos dudando de la separación entre las cámaras… ¿por qué limitarse con eso? Los distintos poderes deben estar realmente separados, no ser una partitocracia como la que tenemos actualmente donde el Gobierno básicamente controla todo. Alguien se puede asustar si propongo que el poder legislativo debe ser elegido por el pueblo, pero es lo que debe ser: el Consejo General del Poder Judicial, los Fiscales Generales, el Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas y los miembros del Tribunal Constitucional, como mínimo, deberían ser elegidos por los ciudadanos. Así se garantizaría que se premian las trayectorias que la sociedad considere más relevantes, y que esos cuerpos poseen en su interior una independencia suficientemente fuerte como para oponerse a los políticos (que actualmente los eligen) cuando estos violen las leyes.

Separar el poder legislativo del ejecutivo en España es más complicado, en la medida en que el jefe del gobierno (jefe del ejecutivo) sale escogido por el legislativo (el Congreso). La primera forma pasa por someter al Presidente a unas elecciones independientes, como las americanas, que sean las que decidan quien ocupa la presidencia; en caso de que esto no se apruebe, se puede hacer fortaleciendo el Senado por encima del Congreso, de modo que pueda hacer de contrapoder real, con unas elecciones específicas que garanticen su independencia.

instituciones 4Y, ya que estamos hablando de separación de poderes y elecciones, el Jefe del Estado también debería ser sometido a votación. Vivimos en el siglo XXI, no en el XI, y que España siga siendo una monarquía es un error importante. No nos equivoquemos, actualmente me parece que Felipe VI lo está haciendo muy bien como Jefe de Estado y es altamente probable que lo votase en caso de que se presentase a unas elecciones, pero precisamente esa es la clave: Felipe VI no está ahí porque sea el más cualificado o el que más ha ganado el favor del pueblo, está ahí por herencia de sangre. Da igual cuanta sea su habilidad y conocimiento de su cargo, su legitimidad siempre estará en entredicho porque no se ha ganado el cargo como corresponde a un Jefe de Estado en el siglo XXI. Que compita con otros candidatos en elecciones abiertas, públicas y transparentes solo puede redundar en una mejora de la función del Jefe de Estado, en una mayor transparencia del poder e, incluso, en una mayor afección del pueblo con su Casa Real.

Todos estos cambios deben luego introducirse en los niveles “inferiores” de decisión, desde los estados federados a los ayuntamientos. Pues es necesario que también en ellos se separen los poderes, las instituciones se vuelvan deliberativas en vez de decisivas, etc.

Finalmente, no me enrollaré mucho más porque viene del post anterior, es necesario potenciar los mecanismos de decisión ciudadana. Un referendum nunca es un error y nunca es peligroso (por mucho que diga la ministra) para el pueblo, puede serlo para las élites. Lamentablemente, el tiempo de las élites mantenidas por simple nepotismo ha pasado, es hora de que acepten ir al cementerio. Queremos referendums vinculantes, que los ciudadanos eligan directamente a los cargos, que la iniciativa legislativa popular realmente entre a trámite y no sea guardada en un cajón… en resumen, el fortalecimiento (o incluso la creación si somos más críticos) de una democracia directa de verdad.

Con todo esto, las instituciones habrían dado un giro lo suficientemente importante como para hablarse, con razón, de un antes y un después. Unido a la mayor participación y decisión ciudadana del post anterior, la democracia habría avanzado a nuevos espacios inéditos en la historia moderna, no sólo en España. Sin embargo, sigue sin ser suficiente, en el próximo post de la serie abordaré los necesarios cambios en la figura del político.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas de estos cambios institucionales? ¿Cuales más faltan, cuales sobran? ¿Son viables?

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