Tribulaciones de la Clase Ociosa

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Crítica de serie: Black Sails - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Crítica de serie: Black Sails

April 15th, 2017

Black Sails es una serie de piratas, precuela de la Isla del Tesoro. Pero no es solo una serie de abordajes, de patas de palo, de veinte cañones por banda… tiene sin duda todo eso, pero Black Sails va más allá de contar una historia de espada y aventura. Muchos la consideran lenta, pausada, limitada… especialmente al principio es lógico, porque Black Sails no es Piratas del Caribe. Es una historia dura, complicada, con unos personajes que evolucionan entre decisiones difíciles. Es una historia que no va de piratas, sino de cambio, de lucha, de un mundo amenazado, del peso del poder, de la lealtad, etc. Es, por tanto, una historia atemporal, oscura y poderosa. Sin duda, es una historia que vale mucho la pena dedicarle el tiempo que lleva porque más allá de los combates navales y las luchas de espada y mosquete, de las frases memorables y los momentos gloriosos, es una historia de una increíble vigencia en muchos sentidos.

Es por ello que, sociológicamente, es una historia con un discurso muy poderoso e interesante de analizar. Porque, ante todo, Black Sails es una historia que articula su discurso en torno al cambio, la libertad, la revolución… entre lo nuevo y lo viejo. Y la lucha para traer ese cambio. Puede no parecerlo en la primera temporada, quizás tampoco en la segunda, pero a medida que se suceden los capítulos van tejiéndose un discurso muy bien llevado en torno al peso del poder, las herramientas del cambio, lo correcto y lo incorrecto, la lucha, el compromiso, la lealtad, etc.

En estos términos, la serie construye un muy poderoso discurso en torno al compromiso y la lealtad por unos valores y el diálogo que ese compromiso tiene con cada uno de los implicados. Nadie lucha la misma guerra por las mismas razones, cada uno llega por si mismo, y no todas son las razones correctas aunque el objetivo lo sea. Y las razones equivocadas, a menudo pueden pervertir incluso los objetivos más nobles. En cierta medida, Black Sails es el reflejo oscuro de la frase de Gandhi “se el cambio que quieres” o, mejor dicho, el reflejo de lo que pasa cuando eso no es así.

Así, un trozo muy importante de la serie y su discurso va dedicado al poder, la represión, el cambio pacífico y el cambio violento. El bucle de violencia que se responde con más violencia y la tentación de tomarse la justicia por la mano propia. Del poder de las masas a la hora de actuar y de la responsabilidad y el peso que ese movimiento puede poner sobre las cabezas visibles. Es sin duda, un interesante tratado sobre el poder y los efectos que tiene, incluso en aquellos que lo quieren usar para el bien. Y del descenso a la oscuridad que anida en cada uno de nosotros, sin duda, especialmente presente en todo el discurso que va enarbolando en torno al precio que hay que pagar por las decisiones difíciles y lo complicada que es en realidad la lealtad.

En este sentido es muy relevante también el papel que juega el momento histórico como personaje. En un discurso sobre el cambio y la revolución social, es vital el que no se haga una interpretación sencilla del papel de los imperios (británico y español en este caso), de los rebeldes, etc. sino que Black Sails va más allá a la hora de mostrar los mecanismos por los cuales el poder se perpetúa y se resiste al cambio. No solo con forma de barcos de guerra y tropas, que también, sino en el discurso de las ideas y las mismas inercias históricas y sociales de las que todos somos presa aunque no nos demos cuenta, por poderosos que nos creamos. Porque, al final, a menudo los que detentan el poder son los primeros encadenados al mismo, por muchos privilegios que les otorgue. Así que el papel que juegan el poder, el convencimiento, el miedo, la represión, la brutalidad, el mensaje… todo eso aparece de modo muy claro a lo largo de la serie.

Todo esto, además, se encuadra en el interior de una descripción fascinante aunque poco técnica de la teoría del enmarcado. No se trata de que en la pantalla se pongan a hablarnos de lo importante es enmarcar los elementos o el modo en que se interpretan… sino que directamente lo muestran. Continuamente, los personajes usan el enmarcado para contar historias y son estas historias las que mueven la trama, crean las leyendas, movilizan los sentimientos y las personas. Black Sails es en si misma una meta-historia, que bien podría ser la narrativa que los personajes hacen de lo que ha ocurrido, y como ellos mismos manipulan las historias para manipular a los demás y conseguir lo que quieren.

Black SailsEs, así, un tratado brillante sobre el poder que la narración correcta tiene en el momento correcto, cómo se usa, cómo no se usa, cómo cambiarla y cómo construirla. Lakoff no podría haberla explicado de un modo más entretenido, sin duda.

También es una serie interesante desde una perspectiva de género. Si bien Black Sails se sitúa en el siglo XVIII, no conocido por ser el más igualitario precisamente, lo que encontramos es que en el elenco de personajes brillan con fuerza unos personajes femeninos poderosos, hábiles, inteligentes, independientes, ambiciosos, etc. Que pueden tener sus historias de amor pero no se reducen a eso en su participación en la historia, sino que son quienes de movilizar la trama entera y hacerla girar en función de sus planes para el mundo en general, sus ambiciones y deseos. Y hacerlo dentro de un mundo de hombres, con las herramientas capadas que les da una sociedad en la cual en teoría ellas son la cara débil. Y la homosexualidad también sale tratada con una adecuada naturalidad (aunque quizás, de manera más suave de lo que hubiera sido recibida en la época).

Por todo esto, y mucho más, Black Sails es una serie enormemente recomendable. Es entretenida, es interesante, tiene giros de guión inesperados que sin embargo encajan con la novela de manera muy elegante, tiene unos personajes memorables y brillantes escenas de acción y, además, tiene un discurso muy interesante a la hora de reflexionar. Ciertamente, no puedo más que recomendarla con todas mis fuerzas.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas de Black Sails?

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