Tribulaciones de la Clase Ociosa

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Diversidad, tolerancia y empatía - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Diversidad, tolerancia y empatía

July 10th, 2018

diversidad, empatía y tolernaciaAyer terminé de ver Sense8 y, antes que nada, recordar que es una serie que merece muchísimo la pena por infinidad de razones. Una de las principales razones es por los valores que transmite y que tan bien se notan en sus numerosos discursos y diálogos entre personajes, como los que usé para ejemplificar el post sobre las indeterminaciones en la narrativa.

Si nos vamos al núcleo, Sense8 es una serie sobre el amor, no en vano el último capítulo se titula Amor Vincit Omnia. Pero no amor romántico adolescente de película, sino la diversidad de tipos infinitos de amor: romántico, de amistad, amor por la humanidad, etc. Y esto es lo que nos lleva al tema del post de hoy: tolerancia, diversidad y empatía.

Igual que en Sense8, vivimos en sociedades de una enorme diversidad interna. Las diferencias de género comparten calle con las de cultura, religión, “raza”, etc. para hacer que la sociedad se atomice enormemente. Así, es más fácil cada vez definir un “nosotros” cada vez más pequeño, un subgrupo dentro del subgrupo, en el que sentirnos especiales y diferentes. Esto es muy visible si cogemos la clásica estructura de clases económicas, por ejemplo, y vemos que ya nadie se identifica con una clase baja sino que este es técnico de restauración, y aquella es técnica de limpieza urbana… y ven sus intereses y vidas como muy distintos y que no son compartidos, cuando en realidad probablemente sean relativamente similares; obviamente, esto lo utilizan los ricos para asegurarse de que las clases menos pudientes pierden la capacidad de movilización y organización.

Este aislamiento en grupos atomizados cada vez más favorece la soledad y sentir que vivimos en un mundo hostil y extraño, donde los otros se convierten en una amenaza a nuestro trabajo, a nuestro modo de vida, a nuestra seguridad… La realidad, en cambio, es que es más bien distinto. La mayor parte de las cosas que creemos amenazadas por los otros no están realmente en peligro, sino que al contrario se encuentran beneficiadas por la diversidad. Esto es así porque la diversidad actúa en sociedad como catalizador para cambios y evoluciones, gracias a que permite polinizar distintas ideas y culturas para crear cosas nuevas. El blues es un buen ejemplo, o el jazz, ya que más allá de las discusiones sobre la apropiación cultural (como si la cultura pudiese ser propiedad de la gente), compartir elementos identitarios permite crear avances.

La mayor parte de los avances en todos los campos de la vida humana dependen de compartir puntos de vista e ideas distintos. El éxito de Sillicon Valley por ejemplo surge como resultado de la polinización cruzada entre gente trabajando en diversas empresas que van cambiando de una a otra y llevando con ellos ideas y proyectos distintos y novedosos para el lugar donde se insertan. Y este es uno de los muchos ejemplos, como la fusión musical mencionada anteriormente, donde compartir ideas ha potenciado y mejorado a la humanidad. No en vano, Tocqueville ayudó a que ocurriese la Revolución Francesa al importar las ideas de cómo era la sociedad americana post-independencia, ayudando así a establecer la democracia como el gobierno legítimo en el mundo entero y ayudando a derribar una barrera estructural como era el feudalismo. E, igual que Sillicon Valley o las revoluciones democráticas, compartir ideas, conceptos, valores, culturas y formas de ser amplía la mente de la gente, nos hace más inteligentes, más capaces de entender elementos distintos y complejos y de pensar de formas novedosas. Por eso viajar es tan bueno, por ejemplo.

La clave para poder desarrollar el lado positivo de la diversidad radica en la tolerancia. Solo si respetamos al otro podemos aprender de él aquello que tiene para enseñarnos, solo si dejamos que viva libremente su vida podemos aprender a vivir la nuestra libremente, etc. Cada vez que prohibimos o cohartamos a otro simplemente por ser diferente a nosotros, lo que hacemos es favorecer un mundo donde los que tienen poder pueden prohibirnos a nosotros también las cosas si va en contra de sus intereses. Y ellos, sin duda, están encantados de hacerlo, como muestran la ley mordaza, o las detenciones de raperos y titiriteros.

En la medida en que se desarrolle una sociedad del respeto a la diferencia, podemos exigir en igual medida que se nos respete a nosotros en nuestras diferencias y particularidades. Y lentamente podrá ir desapareciendo una mentalidad cerrada donde lo extraño y distinto sea una amenaza.

diversidad sin fronterasPara generar esa tolerancia es donde interviene la empatía, clave de Sense8 ya que no en vano el “superpoder” que los une es el de sentir lo que sienten los demás, lo cual viene siendo una superempatía. En la medida en que la gente aprenda a ponerse en el lugar de los demás, a preocuparse por ellos como personas que son en vez de centrarse en las diferencias que podrían separarlos, surge la posibilidad para un entendimiento de verdad. Este entendimiento y respeto es imprescindible para que pueda haber tolerancia y se puedan superar las barreras que separan lo que no tiene ninguna razón real para estar separado.

Al hacerlo es cuando se desbloquea el poder de la diversidad para cambiar el mundo y a nosotros. En el momento en que aceptamos que el resto son personas válidas aunque sean distintas a nosotros, en el momento en que empatizamos con seres humanos en lugar de con colores de piel o géneros, entonces la diversidad se convierte en una fuente de enriquecimiento colectivo. En lugar de vivir encerrados en los miedos a los diferentes y distintos, como hace la extrema derecha que crece por Europa y fuera de ella, nos permite darnos cuenta de la universalidad del ser humano y aprender ideas y conceptos que otros tienen y que pueden sernos beneficiosos. En la medida en que construimos puentes en vez de muros, pueden desaparecer conflictos que no tienen sentido, como el de Israel y Palestina, más allá de los intereses de unos pocos por controlar y dominar a los otros, usando la religión o la etnia para justificarlo. Y pueden surgir ideas nuevas y revolucionarias que premitan que el mundo globalizado en el que vivimos sea más justo e igualitario, y deje menos espacio libre al miedo y a las diversas fobias (racismo, homofobia, etc.).

Así que la diversidad no es un enemigo, es un aliado. Nos hace mejores cuanto más vemos que el ser humano es un ser humano sin importar cuántos detales insignificantes le diferencien de otro. ¿Es que acaso el color de ojos importa realmente para hacer que unos sean mejores que otros? No creo, así que, ¿por qué importa el color de la piel? ¿O la forma de los órganos y músculos? ¿O los cromosomas que nos componen? Al contrario, entender y aceptar la diversidad como algo bueno, mejora a la especie humana y evita que nos fragmentemos en tribus de nuevo enfrentadas por todo, como hacen ideologías como el nacionalismo.

Solo hay un mundo, solo hay una especie humana. El resto, son detalles estéticos.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas de la diversidad, la tolerancia y la empatía?

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