Tribulaciones de la Clase Ociosa

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El mercado financiero es el cáncer del capitalismo - Tribulaciones de la Clase Ociosa

El mercado financiero es el cáncer del capitalismo

November 19th, 2018

El mercado financiero y las curvas de oferta y demandaEmpecemos por el principio: el capitalismo, como todos los sistemas económicos que han existido, es un mecanismo para gestionar la distribución desigual de unos recursos finitos. La concreción más clara de esto son las dos curvas de oferta y demanda, que estipulan dos cosas: cuantas más copias de la cosa a la venta haya, menos valor tiene; y cuanta más gente quiere comprar esas cosas, más valen. De este modo, el punto donde ambas curvas se cruzan se calcula que es el precio apropiado para ese bien, porque como el dinero que tiene cada persona para comprar cosas es limitado, a mayor sea su coste menor cantidad de gente puede conseguirlo, de modo que a medida que sube el precio baja la cantidad de gente que lo quiere comprar y, al contrario, aumenta la cantidad de gente que lo quiere vender.

Y como sistema de gestión de recursos finitos funciona, más o menos, contando con todas las injusticias que genera un sistema así, que se concretan en las desigualdades de riqueza. Sobre estas curvas se crea el sistema capitalista, donde las fábricas generan trabajo remunerado para sus empleados, pero los bienes que generan valen más que lo que cuesta generarlos, de modo que el dueño de la fábrica se queda con ese exceso como su propio beneficio, la llamada plusvalía.

Pero este sistema no se puede aplicar a cosas que no son finitas. Nadie construiría una fábrica para vender aire en la Tierra, por ejemplo, porque aunque hay una demanda infinita de aire (todos queremos respirar), al mismo tiempo hay una oferta infinita del mismo en el planeta mismo, de modo que nadie gastaría dinero en comprarlo (salvo que se convirtiese en un modo de demostrar riqueza y poder, que entonces se haría por eso, no por su valor economico). Si alguien quisiese sacar dinero del aire que respiramos, el modo de hacerlo es mediante impuestos, que son parte del sistema político y no del sistema económico.

En todo esto, el bien finito más importante es uno: el dinero mismo. Si pudiésemos comprar lo que quisiésemos simplemente con aire o con sonrisas, el capitalismo no funcionaría como sistema porque todo el mundo tendría todo lo que quiere, ya que no hay un límite a lo que puede adquirir. Por eso el dinero es finito y, cuando se produce demasiado, se dice que se devalúa la moneda, porque la oferta del mismo ha incrementado lo cual ha reducido su valor en la curva.

mercado financiero y templariosY aquí es donde llegamos al mercado financiero. Desde que se inventó la combinación de banca y préstamos, allá por el siglo XIV con los templarios y los prestamistas judíos, surgió un modo de generar dinero de la nada. Imaginemos que una persona va a su templario de confianza y deja depositado ahí un doblón de oro. Esa persona puede ir en cualquier momento y recoger ese doblón, pero al mismo tiempo ese dinero está en manos del templario para hacer lo que quiera con él, de modo que ese templario le presta el doblón a un mercader. En este momento, ya hay tres doblones: el que depositó alguien (que puede recogerlo), el que le debe el mercader al templario, y el doblón real que el mercader va a usar para comprar mercancías. Se ha generado dinero de la nada, mientras el original no reclame su doblón. Pero claro, cuando hay mucha gente dejando doblones, que alguien recoja los suyos no cambia nada, porque otro no lo ha hecho, de modo que la máquina de generar dinero “virtual” crece.

Ahora avancemos un poco. Han pasado los siglos y alguien pone una fábrica, y le va bien. De modo que yo cojo mi dinero y se lo doy, en lo que se llama invertir, para que lo gaste en hacer crecer su fábrica. A cambio del dinero que le he dado, espero que cada cierto tiempo el dueño me de una parte de lo que ha ganado como compensación, de modo que me interesa que a la fábrica le vaya bien para ganar lo máximo posible. A un buen inversor, por tanto, lo que le importa es apostar dinero a empresas que vayan a ser solventes y crecer, de modo que le den más dinero cada vez.

Pero sigamos avanzando el tiempo y vemos cómo surge el mercado financiero en si: Wall Street y similares. Inicialmente invierten en empresas igual que antes, pero ahora lo hacen a cambio de algo que se llama “una acción” de la empresa, que en principio tiene un valor en si mismo. Esta acción, como todo bien económico capitalista, es finita, de modo que vale más cuantas menos acciones hay de una empresa y cuantas más personas la quieran comprar. Sin embargo, siendo un activo financiero, en si mismo no tiene ninguna utilidad, es papel mojado que no se puede comer, ni construir nada. ¿Por qué querría alguien comprarla entonces? Porque espera que gane valor con el tiempo, de modo que cuando la venda valga más que cuando la compró y generar con ello un beneficio.

Ahora regresemos al templario que tiene un montón de doblones. Se ha modernizado con los siglos, y ahora tiene un banco moderno. Y coge todo el dinero que ha depositado la gente en su interior y con esa monstruosidad de dinero genera un fondo de inversión. Y empieza a moverlo de un lado a otro del mercado financiero, generando por el camino más y más dinero ficticio, a medida que el dinero original se ha ido multiplicando al ir pasando de mano en mano virtual, a través de préstamos e inversiones. De modo que cuando uno de estos enormes fondos de inversión invierte en una empresa, esa se revaloriza porque otros inversores con menos conocimiento creen que es señal de que se esperan beneficios allí, de modo que quieren comprar esas acciones. Pero cuando se va, se produce el efecto contrario, y la empresa pierde valor porque la gente pierde confianza… y en este proceso, para nada interviene lo bien o mal que la empresa haga su trabajo, la cantidad de cosas que fabrique y venda, etc. Lo único que importa es la percepción de que las acciones van a crecer o no.

Como el rendimiento de la empresa da igual, solo importa su peso financiero a corto plazo, los inversores raramente se quedan mucho tiempo como se esperaba antiguamente. De modo que a nadie le importa que la empresa crezca o funcione bien, solo quieren ver crecer su valor rápidamente. Como mejorar el funcionamiento de la empresa para que venda más y mejor lleva tiempo, no es un buen camino para conseguir crecimiento rápido, permanente y a corto plazo como quieren los inversores. Lo mejor para ello es reducir costes rápidamente, y el modo más fácil para ello es despedir personal. Por supuesto, si la empresa funcionaba bien con el personal que tenía, que despidas a una parte importante de la misma va a hacer que funcione peor o que incluso deje de funcionar, pero al mercado financiero no le importa porque a corto plazo va a hacer que la empresa tenga crecimiento.

El mercado financieroPero claro, eso genera paro y problemas en el mercado laboral. Pero esto tampoco es un problema para el capitalismo financiero, porque implica que a más paro haya, más desesperada está la gente por trabajar, con lo cual podemos bajar los salarios. Alguien así bocazas, podría señalar que a menos salario tienen los trabajadores, menos productos pueden comprar a las empresas y el mercado interior de un país se empobrece… pero como a nadie le importa los resultados reales de las empresas, sino si “crecen o no”, pues a ese bocazas se le ignora rápidamente.

Pero claro, el problema viene cuando surge un problema grande, cunde el pánico, y la gente acude a sus bancos a retirar sus doblones originales. Cuando todos acuden a la vez, se encuentran con que el banco no tiene ya ese dinero, que lo ha prestado o invertido, lo cual lleva al banco a la quiebra loca y se pierden todos los ahorros porque el dinero en si se ha convertido en virtual y ya no existe. Es lo que pasó con la crisis del 29, ante la cual el gobierno norteamericano tomó la seria decisión de separar por ley los bancos de ahorros de los bancos de inversión. Un paso bien hecho, que garantizaba la seguridad de los ahorros de la poblacióny reducía la capacidad de los bancos de generar enormes fondos de inversión. El problema era que los bancos protestaban, porque tenían mucho dinero parado y querían “moverlo para activar la economía”, lo cual quiere decir que querían invertir para hacerse más ricos.ASí que, finalmente, la Ley Glass-Steagall de Roosevelt fue derogada en 1999, terminando con la separación de ambos tipos de entidades.

De modo que ahora estamos de nuevo abiertos a la crisis permanente del sistema capitalista, porque el mercado financiero se ha ido expandiendo más. No solo se invierte en empresas ya, ahora se compran y venden deudas (lo cual llevó a la crisis de 2008), se compran y venden activos financieros, producción de materias primas de años futuros, etc. Una enorme red de productos financieros que no existen más allá de su formulación matemática y de componerse de una serie de activos financieros que existen en alguna base de datos para tener un valor. Dinero que se cambia por dinero, de modo que cada vez hay más dinero virtual y menos dinero real.

Por supuesto, esto nos lleva a crisis cíclicas a medida que el precio real de las cosas y el precio tras el impacto de la especulación se van separando más y más y alguien dice “ey, espera, esto es una burbuja, voy a retirar mi inversión”. Y así se produce crisis tras crisis, cuando la gente se da cuenta de que han inflado demasiado el valor de algo que no existe, y que en breve va a dejar de crecer y dar beneficios, de modo que retiran sus inversiones, causando con ello que su profecía se vuelva realidad. Y mientras, las empresas compiten para despedir más, para crecer más, para comprar otras empresas que despiezar y quedarse algún componente interesante pero sobretodo una declaración a la prensa que haga aumentar su valor en bolsa, etc.

Por ello, cada vez más, el universo se llena de dinero virtual. Hasta que, al final, el dinero ha dejado de ser un bien finito sujeto a las leyes mercantiles para convertirse en un activo fluido, que se reproduce cada vez que cambia de manos. La magia de la contabilidad. De modo que el principio que estructura todo el sistema económico (que el dinero es finito) cada vez es más falso. Lo cual implica que se pueden subir los precios de las cosas (como el de la vivienda, que es un escándalo) porque como hay “dinero infinito en el aire” seguro que hay alguien que lo puede y quiere pagar, aunque esté muy inflado por encima de su valor real. Con lo cual inflamos el precio de las cosas al especular con ellas, hasta que alguien se da cuenta de que es una burbuja y llegamos a una nueva crisis.

El mercado financiero y las crisis recurrentesY así, una y otra vez, debido a la idea que nos han metido de que el capitalismo es un sistema de crisis recurrentes. En principio, si nos atenemos a sus principios fundamentales, no tendría por qué serlo. Lo es, principalmente, porque las sociedades han potenciado un mercado financiero que se dedica a desestabilizar todo el sistema continuamente, sin producir nada útil a la sociedad, y cuyos desequilibrios inevitablemente llevan a una crisis cada vez que hay que reajustarlos. Ah, y que potencia la irresponsabilidad de las empresas, porque ninguna empresa escoje “funcionar bien” antes que “aumentar su valor en bolsa”.

Por eso, en resumidas cuentas, el mercado financiero es un cáncer que destruye el sistema capitalista que, ya de por si, lejos estaba de ser perfecto. Pero supongo que está bien así, mientras los ricos se hagan más ricos cada vez y los pobres sean los que paguen las crisis, todo va bien. ¿No?

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas del mercado financiero?

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