Tribulaciones de la Clase Ociosa

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Las Reglas de la Fantasía - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Las Reglas de la Fantasía

November 23rd, 2013

A menudo se oye decir que en la fantasía, como en lo sueños, todo vale. Sin embargo, ni en uno ni en otro esta afirmación es cierta. Cuando tenemos un sueño completamente caótico, al despertarnos estamos confusos y no sabemos muy bien qué hemos soñado “hemos tenido un sueño raro; ha pasado esto, aquello, lo de más allá”. Sin embargo, no somos capaces de construir el sentido del sueño, el hilo que conecta los eventos. Es un caos. Con la fantasía (cine, libros, videojuegos, etc.) precisamente pasa lo mismo, y es necesario que use sus herramientas de modo inteligible para el que la lee/ve/etc.

La herramienta principal para eso son los símbolos. Toda historia está construida con una serie de símbolos reconocibles, enlazados en una serie de estructuras (el héroe, la damisela en apuros, el dragón…). Cómo se engarcen estos es lo que determinará qué marco de interpretación, que diría Lakoff, resulta adecuado para entender la historia, y qué saquemos de ella. Y el cómo se basa en dos reglas principales, que deben ser cumplidas para que la estructura funcione.

La primera de ellas es la de la credibilidad. Una historia debe ser creíble, dentro de su código. Esto se debe a que todo expectador está dispuesto a suspender su cinismo hasta cierto punto cuando observa una película, pero pasado este punto se retrae ante la “fantasmada”, o lo “ni de coña” que es una escena. Esto no implica que todo deba ser creíble en comparación con el mundo real, pero si debe ser creíble en su mundo: si la gente vuela despacio, que alguien rodee la tierra en un segundo no resulta creíble en su mundo.

La segunda regla va muy vinculada a la anterior, y es la consistencia, lo dicho debe encajar consigo mismo. Y debe ser consistente con los símbolos e historias centrales de la fantasía que estamos creando: si la gente vuela, esto debe notarse en la forma en que construyen sus ciudades e interactúan, y si es importante para la historia todo debe tener en cuenta que la gente vuela.

El discurso del relato fantástico debe encajar ambas dimensiones, poniendo los símbolos adecuados para que todo funcione. Vamos a usar el ejemplo de James Bond, por ejemplo. Uno de los elementos centrales de la fantasía de 007 es la elegancia y lo sexy: él es elegante y atractivo, ellas son diosas de la belleza. Es necesario para construir su fantasía, y todo lo refleja: las malas son atractivas pese a que sean malas, incluso las chicas que cumplen papeles secundarios lo son. Si quitas este elemento central de su fantasía, por ejemplo, tendríamos otras fantasías similares como pueda ser la saga de Jason Bourne: mantiene al protagonista heroico que salva al mundo, es un espía, etc. Los símbolos son similares, cambiando algunos de ellos para construir un relato similar pero distinto.

Pero incluso los actores son símbolos en si mismos, y escoger a los adecuados es importante. Ya usamos como ejemplo el atractivo de James Bond, un 007 feo no sería un buen James Bond. Pero cojamos ahora a Schwartzenegger, ¿podría ser James Bond? Innegablemente, la respuesta es que no, su propio físico y forma de comportarse ya está contando cierto tipo de historias. De hecho, ha habido casos en que esto mismo ha sido usado para contar historias que se rían de ese símbolo o que lo tergiversen, como ejemplifica perfectamente El Último Gran Héroe.

Volvamos entonces a James Bond. A menudo, es tildado como un personaje machista y misógino, y es innegable que lo es, pero cualquier otra forma de construir a James Bond no sería James Bond. De hecho, se nota mucho con el reboot de su saga, por ejemplo: es otra historia, otra fantasía, ya no es el héroe todopoderoso, seductor y carismático, ahora es más realista y gris. Él debe ser coherente y creíble con sus mitos (y hay buenos ejemplos del efecto que genera de rechazo cuando no lo es, por ejemplo al coger al vuelo el avión al comienzo de Goldeneye), porque esos mitos son los elementos centrales de su fantasía.

Las reglas de cada fantasía concreta son fruto de la sociedad en las que se crea, y encajan dentro de grandes metarrelatos comunes: los héroes, las damiselas en apuros, etc. Estos grandes metarrelatos, o grandes fantasías, encajan con la sociedad de la que nacen, y condicionan las posibles fantasías concretas en que se materializan. Una película romántica que ensalza la fantasía del amor perfecto incluye unos protagonistas mayoritariamente perfectos y atractivos, que pasarán algún apuro, y al final trinfará el amor, como en Tienes un Email; pueden hacerse variaciones, como una versión con protagonistas más jóvenes como la clásica romántica de adolescentes a lo Crepúsculo, o con protagonistas más aventureros como en Mr and Mrs Smith, pero el relato y la fantasía permanecen intactos en sus elementos centrales.

La pregunta central no es si James Bond es machista o no, sino si esa es la clase de relatos que queremos que cuente nuestra sociedad. Porque una película, de una manera u otra, es un abanico de roles deseables, de roles indeseables, de personajes a los que imitar u odiar. Es aquello que ocurre en el teatro del mundo, con lo que queremos soñar, y que inconscientemente nos construye.

De hecho, ya hay trabajos en este sentido. A menudo, en el cine independiente o menos comercial (de modo análogo a la contra cultura si la comparamos con la cultura dominante) encontramos películas y libros donde los roles se invierten, donde los estereotipos y las normas son otras, y los símbolos son otros. Pueden provocar confusión en el espectador/lector,

La pregunta no es si James Bond es machista (obviamente lo es, sino no sería James Bond) sino si es la clase de relatos que queremos contar. Porque estamos hablando de roles deseables (en roles hay un post en el blog, mencionar a Goffman y su teatralidad), personajes a imitar, cosas con las que soñar. Y esto es lo que la gente, en el día, puede desear ser, intenta ser, trabaja para ser. Experimentos en esto tenemos, como el cine independiente que rompe los estereotipos y trata de construir nuevas fantasías. Aunque también eso puede hacerlo difícil de entender, al no entenderse fácilmente el código y los símbolos con el que está escrito y sus reglas. Puede que sean películas que, precisamente por eso, nos sean difíciles de entender, y novelas que no serán best seller probablemente, pero con cada minuto y cada palabra están intentando crear una realidad nueva, con fantasías e historias nuevas.

Cambia las reglas, al fin y al cabo, y cambiarás el mundo.

Costán Sequeiros Bruna

PD: gracias a Marta Bruna por la genial conversación que dio lugar a este post.

Y tú, ¿qué crees acerca de la fantasía y la sociedad?

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