Tribulaciones de la Clase Ociosa

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Poder - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Poder

July 8th, 2010

Habitualmente, en teoría política y sociológica, se suele hablar de tres tipos de poder: económico (basado en la capacidad de obligar a otro a hacer lo que deseas porque tienes algún tipo de bien que el otro necesita), político (basado en que tienes una fuerza militar que el otro no pude resistir) y social (basado en la capacidad para convencer al otro de tus argumentos y negociar con éxito). Sin embargo, leyendo hoy a Barnett y Duvall, he encontrado una visión mucho más interesante, que encaja más con mi forma de entender el poder, y que creo que vale la pena compartir con vosotros.

Ellos no dividen el poder en los tres tipos habituales. Al contrario, consideran que esas son tres formas (aunque consideran que hay más) en que el poder se manifiesta, digamos que tres aspectos. En realidad, ellos ven la existencia de cuatro tipos de poderes diferentes.

El primero sería el poder coercitivo, que se basa en que un actor directamente se enfrenta a otro por el medio que sea y lo fuerza a que tome las decisiones y perspectivas que él desea. Es un uso inmediato de la fuerza, entre dos actores que mantienen una relación desigual entre sí. Las definiciones tradicionales de poder suelen centrarse en este tipo de poder. Un ejemplo claro podría ser la amenaza de guerra como medio de conseguir que un país acepte entregar un territorio; un enfrentamiento entre la patronal y un sindicato en unas negociaciones entraría también en esta categoría, ya que ambos actores están directamente dedicándose a imponerse el uno al otro.

El segundo sería el poder institucional, que consiste en que un actor condiciona las normas y actividades de una institución. Esta institución, a su vez, cubre a otros actores, que son condicionados por la nueva situación, aún cuando el actor original no se ha centrado en afectarles a ellos específicamente. Un ejemplo podría ser una nueva normativa en las Naciones Unidas, que condiciona a todos los Estados por igual, llevada adelante por iniciativa de alguno de los países que componen la ONU; la aprobación de una nueva ley en el Congreso por parte de un partido también caería en esta categoría, por ejemplo, ya que aunque el partido en sí no está buscando cambiar a nadie en específico con su ley, esta va a afectar y condicionar a todos los habitantes.

El tercer tipo de poder es el estructural, que se basa en la existencia de una serie de estructuras independientes que condicionan las relaciones entre todos los actores que la forman. Así, aunque ningún actor esté llevando adelante ningún tipo de acción para ejercer poder, posee una cantidad específica de poder en su entorno basado en las reglas de juego de ese entorno. La diferente cantidad de poder que se da dentro del marco interestatal, con países del Primer Mundo y países del Tercero es un ejemplo de esto; en igual medida, también lo es la estructura de una empresa, que da poder a un jefe (independientemente de quien sea) sobre sus empleados.

Finalmente, el cuarto tipo es el poder productivo, que se basa en la construcción de los sujetos directamente. Los discursos que constituyen la sociedad moderna son los encargados a menudo de condicionar las reglas del juego subyacentes a todos los actores que juegan, y las luchas por establecer los discursos dominantes son claves en cualquier sociedad ya que son los encargados de permitir o negar ciertos tipos de acciones. La diferencia entre soldado y civil durante una guerra, por ejemplo, es clave a la hora de entender la diferencia que el mismo acto puede tener en las consecuencias para ambos; por su parte, los valores sociales también son buen ejemplo de este tipo de poder.

Los cuatro poderes no son excluyentes ni exclusivos. Por el contrario, en cualquier momento dado, los cuatro están funcionando en un infinito abanico de lugares y situaciones entre individuos, entre individuos y sociedad, y la sociedad misma. Y, con ello, se construyen nuestras identidades, nuestras opciones, y nuestras vidas, así como las de todas las organizaciones, los estados, etc. La sociedad, al fin y al cabo, es una enorme y continua negociación/confrontación sobre sí misma entre diferentes grupos sociales, que chocan unos contra otros intentando imponer condiciones que les favorecen por medio del uso de estos cuatro tipos de poderes.

Costán Sequeiros Bruna

PD: Si os interesa el texto completo de Barnett y Duvall del que tanto he cogido para este post, se llama “Power in International Politics”, y está recogido en la revista “International Organization”, volúmen 59, nº 1, de Invierno de 2005.

Y a tí, ¿qué te parece esta organización?

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