Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

El contrato social se ha roto

November 14th, 2017

contrato socialSi echamos un vistazo atrás al siglo XVIII nos encontramos con que ruedan las cabezas de reyes y poderosos. En el XIX se destruyen fábricas y se montan sindicatos muy duros para luchar por condiciones laborales más justas. Es en el caldo de cultivo de esos fuertes conflictos entre la clase obrera y la clase dominante (y más si añadimos conflictos paralelos como la lucha feminista o contra el racismo) que surge la noción de crear un contrato social que permita garantizar lo que por aquel entonces se llamaba la “paz social”.

La idea del contrato, nunca firmado expresamente pero si presente en las obras de muchos autores, era que entre todos nos encargamos de apoyarnos y construir algo conjuntamente. Y que lo haríamos en la medida de nuestras posibilidades. En Europa, evolucionó más que en Estados Unidos, llegando a la idea de los Estados del Bienestar.

¿Una sociedad sin clases sociales?

November 26th, 2015

clases 1Hoy he tenido ocasión de ver el programa de Jordi Évole de este domingo sobre la clase media y me ha inspirado para tratar esa cuestión de nuevo aquí. Baste señalar de antemano que el trabajo de Salvados es excelente, como siempre, pero creo que en este caso, de cara a construir un argumento claro, han simplificado numerosas cosas. Y es sobre esto sobre lo que voy a incidir de modo complementario (espero) a lo dicho allí.

Así pues, empecemos por el principio: el término clase es popularizado por Marx en el siglo XIX y refleja la sociedad de su época. Era una Inglaterra que se industrializaba a toda velocidad, de capitalismo creciente, de campesinos incultos que debían mudarse a las ciudades, etc. Por ello, el modelo se divide en dos grandes grupos no en términos económicos y de riqueza, sino en realidad en términos de poder e independencia: los que en su trabajo dependen de otro (los obreros, que dependen del salario) y los que son dueños de los medios de producción (los capitalistas); junto a estos, existían algunas clases menores que Marx describe, como los burócratas, que no encajaban en esa separación nítida, pero que en el XIX eran colectivos minoritarios.

Las Clases Sociales Han Muerto

October 27th, 2014

Desde que Marx y otros elitistas escribiesen las distintas teorías sobre las clases sociales que existen en la sociedad, estas han ocupado un lugar central en las movilizaciones sociales, en los discursos políticos, en la esfera de acción de las organizaciones, etc. Ha sido, durante mucho tiempo, el motor de la historia que Marx preveía. Pero hace ya dos siglos que el alemán enunció su teoría, y el tiempo ha cambiado el mundo desde como él lo veía a como es ahora y, con ello, ha desdibujado muchas de las verdades que él había visto y analizado con claridad. No todas, por supuesto, pero ¿qué queda de las clases sociales en el mundo digital y globalizado del siglo XXI?

Lo cierto es que, para verlo, empezaré por un breve resumen de la concepción de Marx sobre las clases sociales, para encajar todas las piezas con facilidad. Para este autor, las clases sociales son producto de la estructura social, en concreto de su parte productiva; así, la gente pertenece a una clase u otra en base a su relación con los medios de producción, lo cual divide básicamente el mundo en dos tipos de personas: los poseedores de los medios de producción (los burgueses capitalistas) y los trabajadores que se encargan de la producción real (el proletariado). Estas dos clases no son las únicas que Marx describe (ahí estarían los funcionarios, los lumpen que serían básicamente los desposeídos, etc.) pero si que son las dos clases principales en el mundo que él ve claramente en el siglo XIX.

¿Cómo Organizamos Nuestro Tiempo?

August 8th, 2014

Te levantas a las siete de la mañana, desayunas y te preparas para estar listo para trabajar una hora más tarde. A las dos se termina la primera mitad del día laboral y tienes una hora para comer antes de regresar para la parte de la tarde. Terminas, agotado, a las cinco, momento en que regresas a casa y te pones algo más cómodo para salir a hacer una hora de jogging. Regresas a casa para charlar con tu pareja algo antes de las siete, pasáis un rato juntos y luego os preparáis para salir a tomar algo y aprovechar que es viernes. Cena en un restaurante a las diez, terminada sobre las once y media, momento de ir a tomar unas copas con los amigos. De vuelta a casa sobre las dos, que ha sido un día largo y toca reponerse. Puede no ser tu vida pero, ¿a que suena familiar?

Esta rutina, como cualquier otra que pueda llevar una persona en nuestro mundo, es natural. Al fin y al cabo, es lo que mejor se ajusta a nuestro entorno. Al fin y al cabo, el estreno de la película en la televisión es a las diez de la noche y tu horario te lo ha impuesto tu jefe. Así que, encajamos en ello, en el fluir natural de la sociedad a nuestro alrededor.

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