Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

El revisionismo histórico

June 24th, 2020
El revisionismo histórico muestra que el pasado es parte activa del presente.
El revisionismo histórico muestra que el pasado es presente.

La historia es un elemento vivo de nuestro presente. De hecho, muchos de los dichos comunes la incluyen de un modo u otro: “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”, “la historia la escriben los vencedores”, etc. Esto implica una cuestión central de la misma: que cuando miramos hacia atrás no lo hacemos de modo objetivo.

La razón de esto es que precisamente porque es en el presente cuando miramos hacia atrás, lo hacemos con una mirada condicionada por los prejuicios y nociones del presente, que busca en el pasado respuestas, ejemplos y casos que nos sean útiles ahora. Por ello, el revisionismo histórico es inevitable, es algo que no es ni de lejos nuevo y nos va a acompañar probablemente durante mucho tiempo.

Pongamos primero un ejemplo de revisionismo histórico que es, en principio, neutral hoy en día: la historia del Rey Arturo. En las versiones más antiguas de la leyenda, muchos de los elementos que hoy consideramos habituales no están presentes, y fueron introducidos en versiones posteriores de la misma. Por ejemplo, toda la trama de Lancelot y Ginebra no se introduce en la historia hasta que Chretien de Troyes lo introduce cuando en el siglo XIII está en auge el amor cortés. Reinventa, con ello, la historia de Arturo para introducir en ella las sensibilidades y preocupaciones que en sus tiempos plagan a su sociedad y, al hacerlo, cae dentro de lo que hoy consideraríamos revisionismo histórico. Y si sigues avanzando la historia de Arturo como en el video del link, otros elementos son añadidos posteriormente como la espada mágica Excalibur, el Santo Grial o muchos de los caballeros de la tabla redonda. Especialmente interesante es cómo, con la caída de prestigio del amor cortés y el ascenso de la visión de la infidelidad como algo malo, la propia historia de Lancelot es reconstruida para que no sea el caballero perfecto y sea castigado por enamorarse de Ginebra.

Arturo, Ginebra y Lancelot... un drama fruto del revisionismo histórico que todavía encandila en el presente
Arturo, Ginebra y Lancelot… un drama fruto del revisionismo histórico

Como se ve, por tanto, el revisionismo histórico no es nada nuevo, lleva con nosotros desde el principio de los tiempos y probablemente nos acompañe hasta el final. Porque uno podría pensar que, a mayor cantidad de pruebas, restos y evidencias, más improbable es caer en el revisionismo histórico. Al fin y al cabo, si quedan cronologías, diarios, pruebas, etc. sólidas de cómo fueron los momentos históricos, las figuras que en ellos aparecen serán más claras y más inequívocas. Pero esto tampoco es cierto. Basta con echar un vistazo a la cantidad de películas sobre Robin Hood que se hicieron en el siglo XX y cómo destacan y narran de distinta forma al personaje para ver que seguimos con la misma capacidad de reinventar las historias del pasado incluso cuando, como en el caso de Drácula, la historia original está perfectamente conservada y es accesible a cualquiera que quiera leerla.

Reconstruimos las ficciones del pasado para encajar con nuestros intereses y sensibilidades modernas. Para hacerlas más emocionantes, más trágicas, más “auténticas”, etc. Y si lo hacemos con la ficción, ¿por qué no hacerlo con la historia real?

Toda figura del pasado es objeto continuo de revisionismo histórico. Esto se debe a que todas ellas tienen personalidades complejas que encajaban en el tiempo y contexto en que vivieron, pero que normalmente son demasiado amplias como para transportarse por el tiempo. Es improbable que mucha gente sepa de los amores de adolescencia que pudo haber tenido Hitler, por ejemplo, aunque eso probablemente afectó a su personalidad y trayectoria vital; del mismo modo que no recordamos habitualmente cual era el esclavo favorito de Washington. Las figuras del pasado se narran en relación con los momentos clave de los que fueron parte, no en base a lo que fue el conjunto completo de sus vidas: Hitler y el nazismo, Washington y la guerra de independencia norteamericana. Y esos eventos se narran desde el punto de vista de los intereses del presente. ¿Consideramos el nazismo como algo malo? Entonces Hitler será narrado como un villano. ¿Y consideramos la libertad americana algo bueno? Entonces Washington será pintado como un héroe.

Pero la realidad es que en ambas figuras, como en todas las demás, hay la infinidad compleja de matices que toda persona va desarrollando a lo largo de toda una vida. Y son esos matices los que hacen que cada persona se pueda ver de diversos modos, según donde ponemos el énfasis.

Si en vez de fijarnos en la guerra de independencia nos fijamos en la esclavitud, la narración de Washington será la de un villano; y si nos fijamos en la trayectoria artística narraremos a Hitler como alguien normal frustrado por no poder ser un pintor. Así, cambiando el punto de vista desde el que mira nuestra cámara, cambia por completo el retrato de la persona que estamos mirando porque reinterpretamos su vida y sus hechos en base a un marco diferente.

El revisionismo histórico pone énfasis en dimensiones que la narrativa original había ignorado acerca de los personajes del pasado.
El revisionismo histórico pone énfasis en dimensiones que la narrativa original había ignorado.

El presente está siempre lleno de batallas por el pasado que hemos vivido y cómo lo narramos, porque la legitimidad de una sociedad a menudo se basa en la historia y la tradición. Cambiando su historia y tradición, cambiamos qué se considera válido, lo cual abre la puerta al campo de batalla continuo en torno al revisionismo histórico y la forma “correcta de contar lo que pasó”. Estados Unidos tiene hoy en día abierto ese frente, por ejemplo, con todo el movimiento de Black Lives Matter y la lucha por cambiar la narrativa de los generales del bando confederado a base de derribar sus estatuas o rebautizar las bases militares. Pero no es cosa solo norteamericana aunque ahora llene las pantallas. La lucha en España en torno a sacar los cadaveres de las cunetas o el uso y legitimidad de los símbolos franquistas sigue perfectamente abierto y es un campo de batalla sobre cómo narramos nuestro pasado y cómo lo recordamos.

El revisionismo histórico es, por tanto, parte natural de nuestra sociedad. Incluso los historiadores más profesionales con sus esfuerzos por lograr descripciones objetivas del pasado se encuentran con que a menudo sus trabajos son sesgados por ellos mismos o por aquellos que los leen, de modo que su objetividad se pierde rápidamente al llegar al debate público.

Y, aunque pueda parecer superficial, cosas como luchar sobre si una estatua se mantiene en la plaza central de un pueblo o no, es una cosa importante. Es una muestra de la lucha continua en torno a los símbolos del pasado y lo que ellos representan en el presente. Los símbolos nunca están muertos en una sociedad, sino que identifican ideas, colectivos, formas de vida, de modo que son extremadamente importantes. Cuando usamos el revisionismo histórico sobre ellos, lo que hacemos es narrar de modo diferente lo que esos símbolos significan, con la intención de cambiar el modo en que impactan en la sociedad presente. Véase por ejemplo la continua discusión sobre la bandera franquista usada por ciertos colectivos, frente a la bandera republicana usada por otros colectivos diferentes y, en el medio, la discusión sobre la bandera constitucional actual (que, en el fondo, es la búsqueda de un cierto compromiso entre las otras dos).

Muchos debates presentes importantes, por tanto, se basan en cómo entendemos el pasado y cómo lo narramos. El nacionalismo catalán por ejemplo, ha extendido en ciertos círculos la idea de que Cataluña lleva siglos oprimida por España, que es una ocupación, etc. cuando la realidad histórica es que Aragón se une a Castilla por matrimonio. Pero reabrir ese campo de batalla histórico es útil para construir la narrativa de que Cataluña merece “recuperar su independencia robada” lo cual tiene un impacto importante en el presente de la política catalana y el movimiento independentista, al margen de su acertada o errada descripción de los eventos históricos de los que habla.

Además, los símbolos no son neutrales en base al sitio donde se encuentran. Cuando antes hablábamos de la estatua en la plaza central del pueblo, lo que ahí tendríamos es un caso donde la figura ensalzada en esa estatua está en una posición de respeto, de reverencia, de importancia en el imaginario de ese pueblo. Igual que se les dan nombres de personas importantes que hicieron cosas relevantes a las calles y plazas, para recordarnos sus historias. Es algo en lo que incluso estamos dispuestos a gastar dinero porque creemos que es importante socialmente: y así, el aeropuerto de Madrid se renombró de Barajas a Adolfo Suárez.

La posición de honor y respeto de ciertas figuras es un reflejo del ideario de la sociedad. Ningún americano se sorprendería de ver una estatua de Washington encima de un caballo en una plaza pública, pero sin duda se sorprenderían de ver una de Hitler. Pero a la hora de escoger la posición central, ¿tomamos a Washington, o tomamos a Lincoln? Son dos presidentes, dos generales, ganaron las dos guerras más importantes de la historia norteamericana según su punto de vista… y significan cosas distintas.

El modo en que interpretamos a los personajes del pasado es la clave del revisionismo histórico.
El modo en que interpretamos a los personajes del pasado es la clave del revisionismo histórico.

La realidad es que el revisionismo histórico está continuamente trabajando en este tipo de dilemas. No se trata de olvidar el pasado, porque el pasado tiene lecciones importantes, pero si que es importante analizar y tener en cuenta el punto de vista desde el que miramos el pasado. Sacar a Franco del Valle de los Caídos es un acto de revisionismo histórico, pero también es un acto de justicia para aquellos que murieron obligados a construir ese valle, por ejemplo. Y dice mucho de nuestra sociedad el hecho de que se haya tardado tanto en mover ese cadáver y aún no se hayan desenterrado otros para moverlos a sitios más dignos. No se trata de destruir las cosas del pasado, sin duda, porque destruir el pasado no lo cambia, solo nos quita conocimiento; pero si que hay que hacer un trabajo por ajustar los lugares de prestigio y la interpretación que de ciertos pasajes del pasado se hacen y cómo encajan en el presente. Probablemente no haya que derribar las estatuas de figuras del pasado que podamos considerar negativas hoy en día, pero sí que hay que quitarlas de posiciones de prestigio y moverlas a sitios como museos o así donde se puedan incluir en su contexto y entender en su complejidad temporal.

Así que, cuando alguien proteste porque se está atentando contra el pasado, o la tradición, o cualquier cosa similar (como los toreros defendiendo que el toreo es tradición y cultura española, en lugar de entender que es tradición y “cultura” para cierta sociedad española y no para toda), tened en cuenta que en realidad está haciendo trampas. El pasado no está escrito en piedra, no hay un mensaje claro y unívoco ni figuras perfectamente comprendidas. Al contrario, el pasado es un entorno ambiguo cuyas percepciones confusas son fruto de la construcción que de ese pasado hacemos en el presente.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas del revisionismo histórico?

¿Por qué no estalla una revolución? Respondiendo al Cuellilargo

February 27th, 2018

El Cuellilargo, en ese video que empieza este post, pone una pregunta muy interesante sobre la mesa y, para responderla, echa mano de dos de las grandes distopías sobre el poder que han salido de la ciencia ficción: 1984 y Mundo Feliz. Arriba tenéis el video para verlo en detalle, porque está bien argumentado, pero en mi respuesta a su post vamos a ir más allá y en vez de la ciencia ficción, vamos a argumentar desde las teorías del poder y la legitimidad.

Crítica de libro: La Construcción Social de la Realidad

September 8th, 2016

realidad-1Escrito por Peter Berger y Thomas Luckmann, este libro es (con razón) considerado sin duda uno de los clásicos de la sociología. Bien escrito, claro, lleno de reflexiones interesantes y profundas que construyen piezas y ladrillos que continuamente van a ser usados posteriormente para levantar un edificio sin duda brillante, el resultado es un texto que vale mucho la pena leer. Y creo que, además, se complementa muy bien con Las Palabras y las Cosas de Foucault.

Es un libro, en buena medida, diferente a las teorías sociológicas clásicas porque es un libro estructuralista desde abajo. Las tesis estructuralistas suelen decir que la superestructura domina a los habitantes, condicionando sus vidas y manejando la forma en que interactúan bien para defender unos intereses de las clases dominantes (la posición típica marxista) como para simplemente garantizar el buen funcionamiento de la sociedad (la posición más funcionalista). En la otra cara de la moneda, las teorías enfocadas desde abajo muestran cómo la sociedad se construye y elabora a partir de las identidades e interacciones cotidianas de la gente (las posiciones típicas de la Escuela de Chicago, etnometodología, etc.).

Crítica de libro: La Quiebra de las Democracias

April 5th, 2016

democracias 1Escrito por Juan J. Linz en 1987, La Quiebra de las Democracias es un libro ambicioso e interesante pero que, para mi, acaba quedando demasiado genérico. El problema es que el punto de partida (analizar el proceso que lleva al debilitamiento creciente de una democracia, tomando como ejemplos las caídas de las democracias a lo largo de todo el siglo XX en el mundo) es muy ambicioso e interesante, pero implica analizar un proceso muy amplio y complejo… al cual se le dedican solo 167 páginas. El resultado, así, es un texto que tiene buenas ideas y sirve para esbozar muchas continuidades y elementos de un proceso que ha sido muy diferente en distintos sitios, pero que precisamente por la brevedad y la amplitud del objeto de análisis acaba quedando un tanto vago, teórico y superficial.

El proceso, tal como lo narra Linz, empieza por una democracia que lentamente se dirige por la cuesta de caída, principalmente en dos dimensiones: por un lado, se produce una creciente deslegitimación del sistema, que aleja a los que una vez lo apoyaron de continuar defendiéndolo; por otro lado, la democracia se enfrenta a una serie de problemas que no puede solucionar, llevando a una pérdida de eficacia porque los líderes que la dirigen han vendido al pueblo que ellos pueden solucionar situaciones que en realidad son demasiado complejas para poder abordarse con facilidad, o demasiado numerosas para hacerse en un plazo corto.

Los antisistema

March 24th, 2016

antisistema 1A menudo, los partidos políticos situados en torno al centro del espectro usan el término “antisistema” como un arma arrojadiza que lanzar contra sus enemigos. Por su tono y su gesto al usar esa palabra, antisistema equivale a traidor, a rebelde, a poco menos que el Demonio encarnado en actor político. Y parte de razón tienen, pero a la vez también se equivocan profundamente.

Tomando parte del argumento de Linz en “La Quiebra de las Democracias”, los antisistema son básicamente un conjunto de actores y partidos deseales con el sistema en el que viven. O sea, que no respetan la legitimidad del mismo y rechazan un sistema que, bajo su punto de vista crítico, es inadecuado para los fines sociales que consideran más importantes. El resultado es que los desleales, o antisistema, se oponen al sistema en el que viven de modo directo, lo cual en buena medida los convierte en el anatema de cualquier grupo político leal con el sistema.

La corrupción es una amenaza global

February 15th, 2016

corrupcion mundial 3En España, es difícil abrir un periódico por una página aleatoria y no encontrarse en estos momentos con nuevas noticias sobre corrupción. El caso de Urdangarín y la Infanta, Camps, Bárcenas, el PP de Valencia, los ERE, las tarjetas black de Bankia, los sindicatos y sus cursos… La corrupción tiene una presencia tan grande en el momento actual que es uno de los elementos centrales de las discusiones políticas de todo momento y lugar.

Pero no es ni de lejos un problema aislado español. La corrupción se puede ver con solo levantar la mirada de la sección nacional y mirar en la internacional: Berlusconi en Italia, la financiación de Sarkozy en Francia, los desmanes de los ricos rusos o chinos, los líderes depredadores de buena parte de África o de algunos países de América Latina, etc. en todos los países, la corrupción juega un papel central en sus sistemas políticos.

Cambiando el mundo (I): Democracia con mayúsculas

June 25th, 2015

democracia 1Vivimos un momento de efervescencia y cambio político, eso es algo innegable. No es una cuestión solo española, aunque será el ejemplo que use en este post, pero los vientos del cambio barren desde Oriente Medio a América Latina, África o Asia y, sin duda, Europa y Estados Unidos. Este viento de cambio viene alentado por una crisis económica que lleva causando estragos en la legitimidad de los sistemas políticos occidentales, así como una globalización cultural que ha puesto en jaque la legitimidad de muchos sistemas políticos fuera de occidente (como la demanda de democracia en los países árabes).

Pero, si este viento de cambio ha venido en occidente destapado por la crisis económica lo innegable es que ha mostrado una crisis política de un calibre mucho más profundo. Sistemas corruptos, pueblos cuyo voto es ignorado a las semanas de salir de las urnas, instituciones electas y foráneas con más peso que los gobiernos elegidos en las elecciones… nada que no hubiera sido visto antes en las crisis de los tigres asiáticos, o en las sucesivas crisis de América Latina como tan bien muestra Naomi Klein, pero que se sentían como imposibles en las cunas del mundo rico y democrático que se suponía que era Europa. Una suposición que, como tantas otras, la realidad se encargó de desementir y romper la idea de la excepcionalidad europea.

La Democracia Participativa o Fuerte

February 4th, 2015

Desde hace tiempo, el debate sobre la calidad de nuestras democracias está abierto, sopesándose elementos como la frecuencia de las elecciones, la limpieza de las mismas, la existencia de corrupción, la apertura de los partidos, la participación ciudadana, etc. Todas estas cuestiones son importantes a la hora de evaluar una democracia representativa como las que encontramos hoy en día y suelen dar como valoración final una calidad relativamente media o baja de nuestras democracias. Sin embargo, por importante que sea este debate, a la hora de la verdad palidece si tenemos en cuenta que la democracia representativa es, en el fondo, una trampa.

Al principio, las democracias originales (la ateniense por ejemplo) eran lugares donde intervenía toda la ciudadanía (por aquel entonces, compuesta únicamente de hombres libres nacidos en la polis). Un modelo similar tenía la república romana, aunque allí importaba más el dinero. La llegada de la Edad Media rompe esto, al encontrarse las monarquías medievales que la única representación del pueblo era en las Cortes, cuando se convocaban, enormemente sometidas a la voluntad real y el peso de los estamentos nobiliario y eclesiástico.

Economía vs Política

January 13th, 2015

A menudo, se argumenta que la economía lo puede todo, que con unos cuantos millones de dólares puedes comprar cualquier cosa, que los mercados financieros dominan el mundo y demás analogías para señalar la que parece una verdad innegable: vivimos en un mundo donde manda la economía. Ante ella, la política se queda en una esquina, apaleada ante unos flujos globales que dictan recortes, cambios y tratos de favor a empresas y millonarios. La ciudadanía, finalmente, queda desprotegida así ante una economía desbocada. Este retrato tan neoliberal, casi cyberpunk, no se aleja demasiado de la realidad, pero parte de un origen equivocado en su narración.

Pero, para llegar a dar ese giro, empecemos por el principio. ¿Qué es la política? En términos básicos, la política es la acción conjunta de la sociedad a la hora de decidir cómo se enfrenta a los problemas y a las decisiones comunes que tienen entre todos. Es la suma de la acción colectiva, encarada hacia la construcción de la sociedad, sus reglas, sus estructuras e instituciones, las normas de interacción, etc.

¿Los Lobbies son Legítimos?

November 21st, 2014

El lobby del petróleo ha presionado para que se apruebe esto, el lobby judío quiere aquello y ha puesto dinero para ello, y el lobby de las armas está financiando una campaña publicitaria sobre aquello otro. Todas estas son imágenes habituales, especialmente en las películas americanas, y ponen en entredicho la independencia de las instituciones democráticas, al verse claramente cómo los parlamentos se inclinan ante ellos. Pero, ¿es todo tan sencillo? La respuesta breve es que no, que hay mucho más. Vamos a ello.

Empecemos por el principio: ¿qué es un lobby? Puesto en términos básicos, un lobby es una asociación voluntaria de ciudadanos para defender unos intereses ante el poder político. Simplemente eso. Son ciudadanos los que forman el lobby de las armas, del petróleo o el judío, interesados en defender unos intereses ideológicos o económicos. Y esto, en si, es perfectamente legítimo, es para lo que existe el derecho de asociación.

La Efectividad de las Manifestaciones

October 20th, 2014

Desde el siglo XVIII-XIX, el modelo de lucha de los ciudadanos contra el poder ha cambiado radicalmente. Se abandonaron las revueltas campesinas contra el señor feudal local y en su lugar se sucedieron las revoluciones; y, tras estas, en regimenes democráticos, la herramienta principal de la lucha obrera (la primera de las grandes luchas, a las que luego se unirían otras como la feminista o contra la segregación racial) fue la manifestación. Y sus éxitos se sucedieron de tal manera que, a estas alturas, parece el modelo perfecto de lucha en todos los campos, y casi se ha vuelto no sólo el hegemónico sino el unico. Sin embargo, una conversación esta tarde con Marta Lizcano y Miguel Ángel Cea me ha dado ganas de escribir acerca de este tema porque… ¿sigue siendo un método de lucha válido en el siglo XXI?

Breve Historia de las Relaciones Internacionales

October 15th, 2014

La historia de las relaciones internacionales es una historia que empieza antiguo, tan temprano como los primeros imperios porque, tan pronto hubo un “nosotros” nació un “ellos” y, al hacerlo, la necesidad de dialogar con esa otra parte. Al principio, los gobiernos hacían poco en relaciones internacionales, normalmente se limitaban a declarar guerras, favorecer el comercio que pudiese surgir, o enviar emisarios ocasionales. La Hélade, la alianza de las ciudades-estado de la Grecia antigua, fue la primera gran alianza y, con ella, nacieron muchas otras formas diplomáticas como podían ser los juegos olímpicos.

Sin embargo, en gran medida los primeros en plantear de modo serio y concienzudo el tema de las relaciones internacionales fueron los romanos. La política de expansión imperial, y sobretodo la relacionada con el mantenimiento de las fronteras, se basó en la creación de relaciones sólidas con las tribus bárbaras colindantes, en la creación de alianzas con ellas y el fortalecimiento de sus enfrentamientos internos. El clásico “divide y vencerás”. Junto a esto el comercio (muy vinculado al espionaje militar), las redes de postas para enviar mensajes, las carreteras, etc. todos contribuyeron a reducir el tamaño del mundo enormemente y, al hacerlo, abrir las posibilidades diplomáticas de Roma con el entorno.

Confianza: el Cemento de la Sociedad

September 23rd, 2014

El profesor Richard Griffis, en sus lecciones de la semana pasaada dentro del curso Configuring the World, puso sobre la mesa una cuestión fundamental que, me he dado cuenta, no había abordado aún en el blog. Así que voy a permitirme coger el ejemplo y parte de su argumento, porque realmente es muy claro e interesante.

Imaginemos una sociedad donde fuese imposible confiar en los demás. En ese mundo, nadie podría cooperar porque la traición sería inevitable. Por ello, cada persona tendría que ser autosuficiente, ya que no podría confiar en que otros le pagasen por su trabajo, o que no le fuesen a atacar simplemente por salir a la calle. De hecho, más allá de eso, en unun mundo sin confianza, no tendría sentido la sociedad: ¿para qué inventar un lenguaje si no vale la pena comunicarse con nadie? ¿Para qué crear símbolos, gobiernos o Estados si es imposible cooperar en el interior de ellos para garantizar nuestra seguridad y el acceso a los bienes que necesitamos? Si realmente vivimos en un mundo donde “el hombre es un lobo para el hombre”, como dijo Hobbes, es imposible que surja ningún tipo de Estado o cooperación que limite eso (lo siento, Hobbes, el Leviathan nunca habría aparecido porque nadie confiaría en él).

Termodinámica del poder

August 12th, 2014

La física establece, a través del principio de conservación de la energía establecido en la primera ley de la termodinámica, que “la energía, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Así, cuando lanzamos una piedra al aire estamos transformando nuestra energía biológica (térmica) en energía cinética (movimiento) que eleva la piedra en el aire; a medida que asciende va perdiendo velocidad, producto de la transformación de la energía cinética en energía potencial (fruto de la altura), que eventualmente volverá a ser cinética cuando la piedra comience a caer y térmica al chocar contra el suelo (calentándolo). Y ahora diréis: pero, “¿qué tiene esto que ver con el poder?”. En mi opinión, el poder se comporta de la misma manera.

El poder es una energía social, que va pasando de unas personas a otras, circulando y moviéndose, ejerciéndose continuamente. De hecho, Foucault afirmaba que “el poder no se posee, sólo se ejerce”. Aunque yo soy más de Bourdieu y la parte estructural, como ya expuse en mi post sobre mi concepción del poder, Foucault si que acierta de lleno al imaginar una sociedad donde todo el mundo está conectado unos con otros, ejerciendo el poder de modo continuo con su entorno.

La Lucha por la Independencia Catalana

August 1st, 2014

Hace unos días, todos los periódicos del país recogían el encuentro entre Rajoy y Mas y lo discutido allí. Que si bien, que si insuficiente, que si demasiado, que si se sigue trabajando, que si hay ruptura… análisis de lo ocurrido hay muchos, pero lo innegable es que, hoy por hoy, la situación sigue estancada. La razón de esto es más profunda que el resultado de un encuentro y es una historia en la que ya llevamos inmersos mucho tiempo, desde que se anunció por primera vez que se iba a producir el referendum y la explosión de la Diada.

Pero empecemos por el principio, con un punto de partida básico. Lo que encontramos en toda esta historia es que hay dos (o más) posturas con respecto a un problema con múltiples dimensiones (económicas, políticas, identitarias, culturales…). Cuando se dan situaciones de este estilo, lo normal es que la gente se siente a negociar, con una parte cediendo en algunas cosas y la otra cediendo en las otras hasta alcanzar un acuerdo; cuántas más cosas se negocien, mejor, porque es más fácil así que ambas partes puedan vender una victoria a sus seguidores. Es lo que está haciendo Merkel con su actual coalición en el interior de Alemania, y lo que la UE ha hecho durante mucho tiempo.

Tribulaciones de la Clase Ociosa

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