Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

El paso del tiempo histórico

January 2nd, 2021
El tiempo historico es muy diferente al tiempo como lo vivimos las personas.

A priori, el tiempo es una magnitud objetiva que podemos contrastar simplemente mirando un reloj. Tic, tac, un segundo dura exactamente un segundo, y una hora lo que corresponde a sesenta minutos. Así, mientras nos mantengamos lejos de las naves espaciales, la velocidad luz y todas las cosas que la teoría de la relatividad demuestra que distorsionan el tiempo, podemos más o menos confiar en la predictabilidad del mismo.

Sin embargo, la realidad es que, aunque es una magnitud física muy previsible, no la vivimos de un modo tan claro y objetivo. Al contrario, la experiencia del tiempo es extremadamente subjetiva, así si nos divertimos el tiempo pasa muy rápido y si nos aburrimos lo hace despacio. No vivimos el tiempo como es, sino como lo sentimos, lo cual por ejemplo es muy visible cuando llega el solo de guitarra de una canción de rock, que da la sensación de que la canción es más rápida cuando no es el caso sino que simplemente se están dando más notas dentro de cada compás, no se ha alterado el tempo.

Esta percepción subjetiva del tiempo ha ido cambiando con las épocas. No se percibía y sentía igual el tiempo, por ejemplo, en la antigua Grecia (cuando creían que el tiempo era circular y no lineal) o en la Edad Media (cuando pensaban que el tiempo no cambiaba, simplemente llegaría algún día el fin del mundo). Al fin y al cabo, la misma idea de progreso social, la noción de trabajar en el presente para construir un futuro mejor, es un invento de la Ilustración, así que no tiene ni 500 años.

En el presente, el tiempo funciona de un modo muy diferente a como había funcionado en el pasado. Y esto encaja con dos facultades centrales del ser humano que toda persona tiene. Por un lado, la percepción del tiempo pasado va asociada a la memoria, el recuerdo de lo que ocurrió antes. En la otra cara de la moneda, la percepción del tiempo futuro va asociada a la imaginación, a la capacidad de inventar cómo será o cómo queremos que sea ese tiempo que aún no ha llegado.

El mundo actual, tal y como describen los sociólogos como Manuel Castells o Ulrich Beck, se basa en el futuro y no en el pasado. La economía es informacional, de modo que ser original y distinto es más importante que ser capaz de repetir procesos. Y los riesgos son cosas que pueden potencialmente ocurrirnos en un futuro, no certezas del presente. Con todo ello, la imaginacióny el futuro ocupan el centro, desplazando la importancia del pasado y sus aprendizajes. Innovar, cambiar, crear… esas son las palabras que mueven el mundo en este siglo XXI.

Si a eso le sumamos el hecho de que vivimos en una sociedad muy autocrítica y muy autoconsciente, lo que tenemos es un entorno donde esa creatividad a menudo ha servido para alimentar nuevos discursos, nuevas formas de ver el mundo, críticas sobre cómo mejorar lo que tenemos, etc. Frente al aceptar que estamos en el valle de lágrimas y que el mundo es como es, tal y como ocurría en la Edad Media, cada vez somos más conscientes de que el mundo es como hacemos que sea entre todos, día a día, con nuestras vidas, valores y experiencias.

Pero esto tiene también una faceta frustrante, porque el tiempo individual de cada uno de nosotros, no es el tiempo histórico o social al que se mueve el mundo en el que vivimos. Durante un año, en la vida de una persona pueden pasar multitud de cosas que tengan un impacto muy significativo en su forma de ver el mundo, en la forma de entenderse a si misma, en la forma de relacionarse con los demás… Pero incluso un año tan diferente y brutal como fue 2020 tiene un impacto social limitado a la hora de cambiar los valores de una sociedad, sus instituciones o leyes.

De modo que vivimos en una sociedad donde a menudo da la sensación de que conocemos todos sus defectos, desde las desigualdades e injusticias económicas a las brechas de género o raza, y que sin embargo nunca cambia ni se soluciona nada. No han cambiado leyes significativas en Estados Unidos, por ejemplo, pese a todas las movilizaciones de verano tras el asesinato de George Floyd, ni se han limitado los abusos de las grandes corporaciones pese a las denuncias de sus prácticas que hacen multitud de agrupaciones e instituciones.

El mundo no cambia a nuestros ojos, porque jamás lo podríamos ver cambiar. La razón para esto es doble, la primera de las dos es la más sencilla de ver: el mundo cambia mucho, pero cambia despacio. No lo vemos en el tiempo de nuestras vidas con claridad, porque su velocidad no se ajusta con la nuestra, salvo cuando volvemos la mirada al pasado. Una de las mejores formas de ver el cambio social es ver cómo eran las series de la vida cotidiana de hace unos años, como por ejemplo Friends, o las que están ambientadas en épocas del pasado cercano como Queen’s Gambit. Es así cuando, viendo un reflejo de cómo eran las cosas, a menudo podemos ver las diferencias con cómo son ahora y lo que hemos avanzado con el paso lento del tiempo histórico.

Madrid, cuando echamos la vista atras a principios del siglo XX es posible ver cómo ha cambiado con el paso del tiempo histórico.

La segunda razón es que, cuando el mundo cambia, nosotros cambiamos con él. Como tendemos a tener una narrativa de nuestras vidas coherente con el presente (explicamos nuestro pasado siempre en base a como somos ahora, y reajustamos los recuerdos correspondientemente), al haber nosotros cambiado, sentimos que todo sigue igual porque hemos reajustado nuestra historia y cómo era la vida a cómo es ahora. Es como cuando nos miramos al espejo y no notamos cómo envejecemos, porque nos vemos todos los días, y de pronto coges una foto de una década atrás y la diferencia se hace palpable.

Por esas dos razones, tenemos la sensación a menudo de que la sociedad no cambia, de que el tiempo en realidad no pasa fuera de nuestras vidas y todo sigue siempre igual. Pero la verdad es que la sociedad cambia, a su ritmo lento marcado por el cambio de las generaciones, los avances tecnológicos, el esparcirse de las distintas ideologías, los cambios en las dinámicas de los grupos que la forman, etc. Lentamente, día a día, todas esas cosas van modificándose de forma casi imperceptible, igual que nuestra imagen en el espejo, pero paso a paso van llevándonos del mundo que fue, al que será.

Sin embargo, hay gente que sí siente el paso del tiempo histórico y el cambio en el mundo. Cuánto más viva alguien en relación al pasado, más fácil es que note los cambios. Es muy típico por ejemplo de la gente mayor, cuando comentan cosas como “en mis tiempos no era así” o “como han cambiado las cosas” es porque ellos siguen viendo el mundo más como era que como es, de modo que cuando la realidad choca contra cómo fue, lo notan. También lo notan muchos aquellos que mantienen ideologías o valores que el mundo está cambiando (como el patriotismo nacionalista digamos que “nostálgico”) porque continuamente están viendo como su forma de pensar y sentir encaja menos con la realidad que encuentran, y se suelen sentir amenazados por ello. Esta relación fuerte con el pasado que ambos perfiles tienen hacen que el presente se sienta más distinto a como ellos viven el mundo y sienten que es, de modo que notan más los cambios que se producen, especialmente en la medida en que estos cambios los alejan más aún del mundo que fue.

De modo que, en resumen, el tiempo lo vivimos individualmente de modo subjetivo. Y por ello, tendemos a sentir que el mundo no cambia porque nosotros vamos con él cada vez que cambia. Pero la realidad es que, paso a paso y despacio, el presente se vuelve cada vez más distinto del pasado, en su camino para llegar a ser el futuro y todo lo que hacemos y construimos hoy en día condiciona el futuro que surge de todo ello. El tiempo histórico se vuelve así el producto de muchas personas haciendo cosas, y es nuestro deber intentar aprovechar nuestro tiempo aquí para construir un mundo lo mejor posible para los que vengan después. De hecho, la mayor parte de los choques sociales surgen de esta misma cuestión, en torno a qué creemos cada uno que es un mundo mejor, pero eso ya es un tema para otro día.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué piensas del paso del tiempo a nivel histórico/social?

Coronavirus, relato social y un futuro mejor

May 2nd, 2020
El coronavirus, la historia y el poder de la crisis y su narrativa.
El coronavirus, la historia y el poder de las crisis y su narrativa.

La Historia muestra que a menudo, las crisis más fuertes, son herramientas potentes de construcción de un futuro diferente del esperado. Sea el coronavirus o sea cualquier otra, las crisis ponen en tela de juicio el entramado de cada sociedad, poniendo de relieve sus deficiencias, problemas y dificultades. En respuesta, nuevas medidas se pueden tomar para garantizar que esas situaciones no se repitan, llevando a cambios en la sociedad. No se trata, así, de que las crisis sean uno de los motores del cambio social, pero si que actúan como catalizadores y aceleradores del mismo.

Uno de los mayores logros de la segunda mitad del siglo XX para la construcción de una paz ha sido la Unión Europea. Si bien esta crisis ha mostrado que los países siguen compitiendo entre si aunque sean miembros de la Unión, lo cierto es que ya no competimos de modos tan violentos y terribles como hemos hecho en los siglos pasados, e incluso a veces logramos articular respuestas comunes a ciertos problemas, aunque sea tarde y mal.

Deshumanizar al otro

October 20th, 2019
Deshumanizar al otro, el proceso por el cual una persona deja de ser persona a ojos de otros.
Deshumanizar al otro.

Mira a tu alrededor y verás que la sociedad está compuesta por millones de personas, con sentimientos, sensaciones, dudas, miedos, gente que les quiere, problemas… en resumen, con vidas, como tú o como yo. Esa es una verdad innegable. Hay muchas cosas más en la sociedad que personas: instituciones, conceptos, valores, hechos sociales… Pero en cuanto a gente se refiere, solo hay personas. Y esta es una verdad muy incómoda para muchas cosas que ocurren en la sociedad.

Ahi es donde entra deshumanizar. Deshumanizar es el proceso por el cual se le quita a una persona la categoría mental de persona, de humano, y se le asigna en su lugar otra categoría para poder realizar ciertas acciones sobre ella justificadamente. Es el extremo más grande al que lleva la diferenciación entre nosotros (las personas) y ellos (las no personas).

La historia de las marcas

October 6th, 2019
La historia de las marcas es la historia de la evolución del capitalismo industrial.
La historia de las marcas es la historia de la evolución del capitalismo industrial.

La historia de las marcas, desde Coca-Cola a Ford, que voy a contar ahora es una adaptación libre de cómo lo cuenta Naomi Klein en su famoso libro No Logo. Pero vamos a empezar nuestro recorrido antes que ella, yéndonos tan atrás como el Renacimiento o la Edad Media. Por aquel entonces, la producción de bienes se hacía o bien en casa de cada uno, o en los talleres gremiales. Lo que esto implica es que los bienes en sí eran únicos, cada silla, mesa o prenda de vestir había sido hecha a mano por artesanos y, como tal, estaba “adaptada” a las necesidades del cliente y era distinta a las otras aunque solo fuera porque a mano nunca salen dos cosas iguales.

Por aquel entonces, por tanto, no había necesidad de crear una marca. Es cierto que algunos fabricantes indicaban quien había sido el gremio o el artesano que había fabricado cada cosa dejando su sello (marca) personal en él, pero en general no es algo que importase demasiado. Siendo cada objeto relativamente único, era tan fácil como preguntar al duelo quien se lo había fabricado para saberlo y así decidir si queríamos visitar al mismo artesano o a otro cuando nosotros necesitásemos un objeto del estilo.

Las limitaciones del cambio en nosotros mismos

April 25th, 2019
Mahatma Gandhi promueve la idea de que el cambio debe empezar por uno mismo.
Mahatma Gandhi y el cambio social

“Se el cambio que quieres.”

Mahatma Gandhi

Esa frase de Gandhi siempre me ha marcado, pues me parece de una profundidad y potencia incomparables. “Se el cambio que quieres” porque si tú no cambias, no puedes cambiar el mundo. Si no eres tú el que predica con el ejemplo, no puedes guiar a otros al mismo camino. Y otros pensamientos del estilo siempre se han arremolinado en mi cabeza al pensar en ella y, siendo como es el cambio social una de las cosas que más me interesan e importan, he pensado mucho en ella.

El cambio social raramente surge de las estructuras, proclives al contrario a defender los intereses de los poderosos y a mantener el status quo. El cambio surge normalmente de los cambios que la propia sociedad va sufriendo con el tiempo: cambios tecnológicos, ideológicos, en la forma de pensar o actuar, en los valores imperantes, etc. Estos cambios se van acumulando, compartidos cada vez con un mayor número de miembros de esa sociedad, hasta que eventualmente la sociedad como conjunto ha cambiado. Solo después de que se alcance este punto de inflexión, suelen ponerse al día las élites con los cambios necesarios para mantener lo mejor que pueden su posición… si no se encuentran con que han sido demasiado lentas para cambiar y son arrolladas. Ya se sabe que, como dijo Pareto: “la historia es un cementerio de élites”.

La construcción social de la belleza y el concurso de Miss/Mr España

April 16th, 2019
Imagen de la belleza femenina al final del concurso de Miss España 2011.
Imagen de la belleza femenina al final del concurso de Mis España 2011

Hace unos días me entrevistaron para las noticias de Antena 3 en torno a esta cuestión, de modo que hoy pongo por escrito un poco el discurso completo. Y para ello debemos comenzar con que, como a menudo ocurre, la belleza es un valor social. Hay estudios que muestran, por ejemplo, que la gente bella recibe penas de prisión más bajas que la gente que no lo es y comete el mismo delito.

Sin embargo, como todo valor, este se construye socialmente. Por ello, los conceptos de belleza cambian según el tiempo y el espacio, adaptándose a cada sociedad. Así, no son iguales la belleza que encontramos en la portada de una revista de moda, que las que pintaba Rubens en el siglo XVI, o las que describe Poe en el XIX. Pero todas, independientemente de su momento histórico, comparten el beneficio de generar una enorme deseabilidad social: todo el mundo quiere ser atractivo y estar rodeado de gente y cosas bellas.

Círculos de información restringidos

September 3rd, 2018

la era de la informaciónVivimos en la era de la información, donde todo el conocimiento está a un click de distancia de nosotros. Periódicos, enciclopedias, textos científicos, análisis especializados, comentarios de actualidad, reseñas filmográficas… prácticamente cualquier cosa que queramos saber, la podemos descubrir en un instante con solo una búsqueda rápida en Internet. Y, sin embargo, la mayor parte de la red jamás será pisada por ninguno de nosotros (¡y no hablo ni siquiera de la deep web!), sino que al contrario, cada uno usa unas zonas específicas para sus intereses y sus vidas.

A la hora de la verdad, la mayor parte de la gente construye sus vidas y sus redes de información en base a dos supuestos que además se compaginan: sus propios intereses y formas de ver la vida, y la gente con la que se relaciona. Sin embargo, en muchos sentidos, la gente con la que más nos relacionamos y en la que más confiamos es aquella con la que tenemos muchos interes compartidos y formas de ver la vida que entendemos de modo similar, de modo que ambas cuestiones se reflejan la una a la otra. Y esto es muy importante a la hora de lidiar con la información que cada uno busca en la vida.

Racismo en los videojuegos

April 4th, 2018

La ficción, las personas y la sociedad

December 9th, 2017

Ficcion y sociedadHay algo mágico en la ficción, sea en series, películas, novelas, videojuegos o cualquier otro formato. Algo que nos llega muy profundo cuando conecta con nosotros y que puede llevarnos a cambios drásticos en nuestra vida, a aprender o a sentir. Y por ello, la ficción juega un papel importante en construirnos como personas y, como resultado, como sociedad.

La primera pieza clave para esto es la empatía. Muchas de nuestras obras favoritas se basan en la capacidad que cada uno tiene de sentirse conectado con los personajes ficticios cuyas aventuras estamos presenciando. Al hacerlo, esos personajes dejan de ser simples objetos de ficción, para convertirse en personas reales con las que podemos conectar. De hecho, por ejemplo, a menudo suelo decir que Sense8 debería ser Sense9, ya que el espectador se convierte en la novena pieza del cluster, viviendo lo que todos los demás personajes viven en conexión con él.

El colapso del capitalismo (III)

July 6th, 2017

colapso del capitalismoAhora que ya hemos visto cómo se ha ido configurando el capitalismo a lo largo de la historia y el modo en que está organizado ahora, es hora de hablar de su final. Porque, por mucho que Fukuyama y otros defendiesen que hemos llegado al final de la historia, lo cierto es que no es así, y que inevitablemente todo sistema acaba llegando a su final.

La principal razón por la que el capitalismo ha sobrevivido cinco siglos es su gran habilidad a la hora de convertir cualquier discurso rival en parte de su sistema. Si se alza el Che como una figura comunista y contraria al capitalismo, vamos a proceder a vender camisetas con su cara en Zara para aquellos que quieran “sentirse rebeldes” y, al hacerlo, desarticulamos su mensaje. La habilidad para monetarizar cualquier cosa le da una enorme flexibilidad y capacidad de adaptación al sistema… pero no infinita. En el interior del capitalismo, en la actualidad, ya se dan muchos procesos de choque que lentamente pueden encaminarlo a una crisis definitiva.

Sobre los atentados en Bruselas

March 22nd, 2016

belgica 1Acaban de producirse una serie de atentados en Bruselas, tanto en el aeropuerto como en el metro, que en el momento de escribir esto han dejado más de 30 muertos y 200 heridos y ha sido reclamada su autoría por el ISIS. Como corresponde, este post lo comenzaré con mis condolencias para todos los familiares y personas que querían a las víctimas. Pero, y siempre hay un pero con un comienzo como ese, el post no va a ir exactamente en esa línea, porque creo que la situación muestra un lado que es importante denunciar y no olvidar bajo el dolor de la muerte.

Empezaré por el lado personal. Pocos minutos después de que se confirmasen los atentados, las redes sociales y los medios de comunicación comenzaron a llenarse de mensajes de solidaridad con las familias, de repudia de lo ocurrido, etc. Y eso, sin duda, está muy bien, igual que lo estuvo cuando ocurrió en París. El problema es que tras eso lo que se oculta es una doble moral que demasiado a menudo permanece latente pero que, en ocasiones como esta, se muestra con claridad. Mueren unos pocos en Europa y rápidamente todos nos solidarizamos, todos sentimos su dolor porque son como nosotros.

Los outsider y la comprensión de nuestra sociedad

March 1st, 2016

outsider 1Los outsiders son una figura muy presente en la sociología, una para la cual yo personalmente no encuentro una traducción adecuada al castellano. Vienen siendo esas personas que habitan en el interior de una sociedad pero no comparten ni sus ideales ni su forma de entender el mundo ni se relacionan con los demás en los términos que son considerados como “normales” dentro de la misma. El resultado es que, en cierta medida, la sociedad como conjunto los considera extraños y ajenos a si misma, por una razón u otra.

Por supuesto, desde este punto de vista, los outsiders lo son en términos relativos: que no estén incorporados en los valores y formas de entender el mundo de una sociedad no implica que no lo estén en otra, o en una subcultura concreta dentro de la misma. Así, uno de los ejemplos clásicos de un outsider es un extranjero que llega a una sociedad nueva, pudiendo estar perfectamente encajado en la suya propia la nueva le resulta extraña y esta a su vez lo considera extraño a él.

Terrorismo y miedo

November 14th, 2015

terrorismo y miedo 1Empezaré por constatar lo obvio: los hechos de esta noche en París son una tragedia mayúscula, probablemente en muchos más sentidos que el recuento de bajas (una impactante cantidad que, en el momento de escribir esto, supera ya las 140 personas). Una salvajada, un acto de enorme brutalidad y sangría, un momento negro. Pero en este post no quiero hablar exactamente de lo que todo el mundo hablará mañana, sino de la otra cara de la historia: ¿por qué ha funcionado?

Si echamos un vistazo a los números, 140 es una cantidad de muertos estadísticamente poco importante en una ciudad que en 2011 tenía 2,25 millones de habitantes solo en su núcleo urbano. Mueren más personas en una mala semana en el Mediterráneo, en las cunetas de Méjico o en accidentes de tráfico. No es, por tanto, una cuestión de números.

Los extremos dentro de los movimientos sociales

October 15th, 2015

extremos movimientos 1A menudo se plantea la cuestión de hasta qué punto los movimientos sociales son homogéneos o están llenos de divisiones internas. Sin duda, en todos los casos es más lo segundo que lo primero, ya que son todos grandes conjuntos de ideas articuladas sobre las acciones de grupos y colectivos diversos. Ahí radica su fuerza, pero también a menudo puede ser fuente de debilidad.

Esto se debe a que dentro del conjunto del movimiento siempre existen extremistas que comparten solo parte de los supuestos centrales pero muchos otros son exagerados por encima de lo que los demás comparten. Es el caso del black bloc dentro del movimiento antiglobalización, que considera que la lucha por una mayor equidad debe hacerse por la fuerza y no únicamente con manifestaciones pacíficas; o el caso de los luditas dentro de los movimientos anticapitalismo, que en su defensa de la lucha contra el capitalismo abogan por la destrucción de las máquinas y la vuelta a una vida más primitiva; o el caso de las hembristas en el movimiento feminista, que abogan por poner a las mujeres por encima de los hombres.

Tribulaciones de la Clase Ociosa

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