Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

¿Qué es la sociología?

March 21st, 2021
Imagen que muestra una lupa estudiando a un grupo de gente, mostrando así como la sociología nos estudia a todos como conjuntos sociales.
¿Qué es la sociología? Es el estudio de quienes somos todos nosotros juntos.

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Gustavo Adolfo Becquer

Curiosamente, las palabras que Becquer dedicó a la poesía son perfectamente válidas para la sociología. Sociología eres tu, y soy yo, y tus vecinos, y muchas más cosas. Hace 14 años, la andadura del blog comenzaba con esta misma pregunta, y ahora, tantos años después, voy a volver a enfrentarme a ella, pero lo voy a hacer desde una perspectiva nueva, espero que algo más sabia, fruto de muchos años lidiando con esta cuestión. ¿Qué es la sociología? Bueno, veamos qué revela tu pupila azul…

La definición más clásica de la sociología sería algo así como “la disciplina científica encargada de estudiar la sociedad”. Y, sin duda, es cierto. Pero cuando tratamos de ir más allá de esa definición tan somera, acaba habiendo tantas respuestas como sociólogos a los que preguntes, incluso más. Victor Sanz por ejemplo hizo una buena respuesta al respecto en su canal de Youtube. Y yo mismo, en mi versión del pasado, respondía a “qué es la sociología” básicamente enfrentándome a la pregunta desde el punto de vista de “qué hace la sociología”, algo que tiempo después revisité cuando hice el post sobre salidas profesionales de la misma.

Pero hoy, imbuido del espíritu de Becquer, creo que hace falta otro punto de vista. La sociología es la disciplina científica encargada de estudiar la sociedad… ¿es así? Sin duda, en parte, pero hay mucho más. Quizás suene un poco poético y poco científico de mi decir que la sociología es la ciencia que estudia lo que creamos juntos, lo que pensamos, lo que soñamos, lo que imaginamos, lo que recordamos, lo que hacemos, lo que vivimos y lo que sentimos. Es el estudio del ser humano y lo que este crea cuando está junto con otros seres humanos, y ya dijo Aristóteles que “somos animales sociales”, su concepto de “zoon politikon”. Si somos seres sociales, entonces la mayor parte de lo que somos, hacemos y vivimos es social por extensión, y por ello cae dentro de la esfera de lo que ocupa a la sociología. Al fin y al cabo, ya Comte señaló que es la más amplia (superior en la jerarquía en sus términos, aunque no creo que los conocimientos puedan jerarquizarse) de las ciencias dedicadas a las cuestiones de las personas frente a las ciencias de las cuestiones físicas.

Entonces, ¿qué es la sociología? La sociología es el estudio de lo que imaginamos como conjunto. Innumerables de las cosas que nos rodean en la sociedad son producto de esta imaginación, esta capacidad de crear objetos que no son materiales pero viven en nuestras cabezas y, por tanto, nos pueden ayudar a hacer realidad cosas que no existían antes. Teorías como la de la inercia de Becker (no el poeta, el sociólogo americano) cuando habla de la creatividad humana en la música son un buen ejemplo de esto. Pero hay muchas cosas más.

Las ideas anidan en nuestra mente y cambian la forma en que actuamos, y al hacerlo cambian el mundo. Como percibimos una cuestión cambia el modo en que entendemos esa cuestión y, con ello, qué clase de realidad genera para nosotros, como muestra la teoría del enmarcado. Ver una tela con colores puede ser un vestido bonito, o una colorida guirnalda en la calle… o puede ser una bandera. Técnicamente todos esos son trozos de telas de colores, pero la idea que asociamos a la bandera cambia la realidad de lo que esa tela es, para representarnos a todos, o a algunos, para transmitir ideas que son construidas socialmente. ¿Tiene esa bandera aguilucho o no tiene aguilucho? ¿Es una bandera roja y amarilla con tres franjas vista en Barcelona, o en esa misma ciudad hay muchas más franjas rojas y amarillas? La realidad objetiva de las telas de colores son las mismas, pero el contexto, el modo en que la imaginamos, cambia por completo. Por eso la sociología se ocupa de la imaginación de la gente.

Y con la imaginación va la capacidad de crear cambios sociales. ¿Qué es la sociología, pues? Es el estudio de los cambios que hacemos cuando imaginamos cosas. Normalmente les damos nombres, como el nacionalismo que asociamos a una bandera u a otra, pero también tienen nombres muy distintos, algunos positivos como feminismo, otros negativos como racismo. El mundo de las ideas vive en las personas que encarnan esas ideas, como diría Foucault, y al hacerlo cambian el modo en que actúan con los demás. Si alguien cree en el ecologismo, por ejemplo, es más probable que recicle, que vote a partidos que tienen ideas acerca de crear un entorno sostenible, etc. Estas pequeñas acciones de cada persona se suman a las acciones más grandes que hace con otras personas, como las manifestaciones, para ir cambiando los estados de opinión de una sociedad y, al hacerlo, transforman esa sociedad paso a paso.

Red de personas conectadas entre si por relaciones, ejemplificando cómo la organización de la sociedad es uno de los temas principales de la sociología.
El estudio de la organización de la vida social es una de las cuestiones principales de la sociología.

Y esta imaginación no solo vive en el etéreo, pues también rige el modo en que nos organizamos. ¿Qué es la sociología entonces? Es el estudio de los modos en que organizamos la vida en común. Códigos legales, instituciones, religiones, organizaciones laborales… Durkheim dijo que la sociedad está llena de hechos sociales, elementos exteriores al individuo que condicionan su actuación. Así, si vemos un semáforo en rojo, paramos el coche porque sabemos que saltárselo nos generaría una multa. Un hecho externo que condiciona una acción humana interna. La organización, lo que creamos como conjunto, es uno de los campos centrales de estudio de la sociología.

El tipo de organizaciones que creamos condiciona el modo en que podemos actuar en una sociedad tanto como lo hace el código legal o el de tráfico. Que se crease la idea de sindicatos, por ejemplo, cambió todo el mundo laboral y las condiciones de producción. Que se organizase la Iglesia Católica como lo ha hecho ha condicionado siglos de pensamiento humano en las más diversas direcciones, permitiendo la creación de maravillas como la Capilla Sixtina, y terrores como la inquisición. Los seres humanos continuamente estamos usando nuestra imaginación y creatividad para inventar cosas que luego se vuelven externas a nosotros y conviven con nosotros en el espacio social, posibilitando cosas que antes eran imposibles materialmente (por ejemplo, hablar con alguien de otro lado del mundo a través de las redes telefónicas) como sociales (como la creación de un código de derechos que permite que todos los ciudadanos, al menos sobre el papel, tengan los mismos derechos).

El modo en que nos organizamos, sin embargo, va profundamente relacionado con el modo en el que recordamos. ¿Qué es la sociología en este sentido? Es el estudio de cómo todo una serie de condiciones heredadas nos ha llevado a ser como somos. La historia, por ejemplo, ha condicionado mucho de lo que pensamos o sentimos en la actualidad, porque muchos de los objetos sociales que nos rodean en realidad son anteriores a nuestra llegada al mundo, creados por aquellos que nos precedieron; sean ciertas instituciones, la Iglesia Católica por ejemplo, o sean ciertas estructuras sociales, como las desigualdades en la riqueza, la historia nos lega un montón de respuestas al mundo que fueron dando aquellos que nos precedieron.

La tradición, buena parte de los valores de una sociedad, la imagen que tiene de si misma y de su lugar en el mundo… todo esto y mucho más es fruto de un largo y dilatado proceso de construcción social conjunta de los miembros de esa sociedad, pasado de generación en generación. Con cambios sutiles y suaves, o bruscos y fuertes, lo que recordamos como sociedad condiciona todo lo que somos y, cuando choca con la creatividad, da pie a las diversas posibilidades de lo que seremos. Es a lo que se dedica la sociedad civil, a la lucha por conformar la sociedad futura sobre los cimientos, a menudo sólidos e injustos, que nos han legado aquellos que vinieron antes. Las estructuras sociales, de todo tipo, tienden a consolidar diversas estructuras de poder y desigualdad, asentadas sobre mitos del pasado (como las tradiciones o los valores “de siempre”) que tratan de mantener la sociedad estable; frente a este papel central de la memoria social, la imaginación social se lanza a la batalla por cambiar todas esas nociones, esas justificaciones, y habilitar nuevas posibilidades que antes eran completamente impensables.

Y es que, si toda la tradición estructural de la sociología nos habla del peso de lo externo a las personas, la sociología en realidad también nos habla mucho de lo que somos. ¿Qué es la sociología? En este sentido, es el estudio de cómo nos relacionamos unos con otros, cómo nos tratamos, las cosas que hacemos juntos. Desde Goffman con sus estudios de la interacción social y los rituales humanos, la microsociología se ha centrado siempre en el papel y el modo en que la gente vive en la sociedad. ¿Por qué nos saludamos dándonos la mano cuando no nos conocemos? Porque es un conocimiento receta, aprendido socialmente desde que somos pequeños, que guía el modo en que interactuamos con alguien con quien estamos empezando a establecer cualquier tipo de relación. Por qué cambia el modo en que nos comportamos cuando estamos con la familia o el trabajo tiene que ver con los roles sociales que cada uno aceptamos que tenemos, y el papel que desarrollamos en la dramaturgia social cotidiana en la que vivimos inmersos.

Todo lo que hacemos unos con otros sigue ciertos patrones, ciertas lógicas, ciertas razones. Sean arrebatos pasionales o sean actos fríos y calculados, la vida en sociedad es como un baile, donde cada actor sabe bien qué debe hacer en cada momento. Una coreografía muy bella que desarrollamos miles de millones de personas al mismo tiempo, con aciertos y errores, que lentamente, día a día, construye lo que para nuestros hijos será la historia, el mundo que les hemos legado. Podríamos parafrasear a Descartes y decir “soy, luego existo”, porque no es al pensar que garantizamos nuestra existencia, sino al interactuar unos con otros, al hacer cosas, al vivir en comunidad.

Los sentimientos son un campo de estudio de la sociología, porque son creados socialmente.

Y es que la sociología también se encarga de cómo y por qué sentimos y vivimos de cierta manera. Se preocupa por hábitos de vida (por ejemplo todo el trabajo de Bauman en torno a la idea de sociedad líquida y el modo en que vivimos cosas como el amor líquido), por los valores que tienen los integrantes de esa sociedad, o el modo y el por qué sienten de ciertos modos. No como individuos, por supuesto, eso es terreno de la psicología, pero si como colectivo. Y es que el modo en que sentimos viene condicionado por el modo en que hemos crecido y aprendido a vivir de cierta manera en sociedad. Por ejemplo, asociamos la música en clave mayor a algo positivo, bueno, que nos eleva, mientras que la música en clave menor tiende a ser asociado a lo íntimo, a lo triste, a lo oscuro. Eso es algo que hemos aprendido desde pequeños, por el modo en que se usa la música en cine, por ejemplo, asociando experiencias vitales a ciertos sonidos.

Y esto es una parte importantísima de los trabajos sociológicos en torno a cuestiones como la movilización política o la comunicación social, por ejemplo de mano de Lakoff, donde se ha descubierto por ejemplo que las emociones de las personas son mucho más útiles y eficaces para manipularlos que las argumentaciones factuales basadas en datos. Así la publicidad se ha vuelto tan emotiva, tratando de transmitir sensaciones y experiencias, porque como seres humanos estamos habituados y entrenados en ese tipo de lenguajes. Nos gustan las historias, nuestra propia vida nos la contamos como la historia de quienes somos y por qué somos como somos, cuales han sido las cosas buenas y malas que nos han condicionado, etc.

Los discursos sobre las narrativas de vida son a su vez extensibles socialmente, cuando se habla por ejemplo del modo en que la gente vive ciertas situaciones y problemas, y crean una narrativa como colectivo. La narrativa del colectivo afroamericano en torno a la esclavitud, la desigualdad, la injusticia o la lucha por conquistar sus derechos como seres humanos sigue muy viva en buena parte de la gente de ese colectivo, como se vio durante el reciente movimiento de black lives matter. Y toda historia, sea en el cine o en la publicidad, se cuenta no solo con los hechos que narran esa historia, sino con las emociones que viven las personas que son parte de esa historia. El odio y el miedo, la venganza o el revanchismo son parte importantísima de los discursos exaltados de Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial, como lo son con las campañas de Trump en épocas más recientes. El modo en que sentimos como conjunto es, sin duda, una parte importante de las preocupaciones sociológicas, cuando se trabajan cuestiones como valores e identidad, porque en buena parte somos nuestros sentimientos.

Pero también la sociología se encarga de las cosas que hacen que la vida valga la pena. Los estudios culturales, los análisis de las diversas fuentes de ocio y diversión, de las narrativas y estereotipos presentes desde el cine a las novelas o videojuegos, constituyen una fuente importante de estudios sociológicos y de sus análisis. El modo en que vivimos el tiempo de ocio es una parte central delo que se entiende que es “el modo de vida” de una sociedad y condiciona profundamente el modo en que sus habitantes se comportan en todo momento. Toda la rama dedicada al análisis de contenidos, por ejemplo, se encarga a menudo de estudiar objetos culturales, como un poema como el de Becquer que abre este post, buscando desentrañar por qué nos gusta, qué significatividad cultural tiene, por qué empatizamos o nos emocionamos con él.

Todo esto y mucho más es lo que estudia la sociología, porque al final, la sociología es el estudio científico de la vida humana en sociedad. Sea con técnicas cuantitativas (como la estadística, las encuestas, los estudios demográficos…) o con técnicas cualitativas (entrevistas en profundidad, observación, etc.), la sociología se dedica a construir hipótesis y contrastarlas con la realidad para tratar de confirmar su adecuación a la misma. Y, al hacerlo, apila esas hipótesis construyendo puentes entre ellas, hasta crear teorías que explican distintos aspectos de nuestra vida en común. Desde la teoría del enmarcado a la teoría de los hechos sociales ya mencionadas aquí, a la teoría de la sociedad de la información o de la sociedad del riesgo, de la teoría queer a la teoría nacionalista… la teoría da explicaciones posibles a la vida en conjunto y sirve para tratar de aprender de nosotros mismos, y con ello, ir lentamente mejorando el modo en que nos comportamos, en que nos tratamos y el modo en que se produce nuestra vida como conjunto.

Y pasito a pasito, contribuir al enorme debate social en torno al cambio social, el mundo que consideramos que queremos para nuestro futuro, y los problemas y dificultades que tenemos a la hora de alcanzar ese objetivo. Porque siempre se dice que la sociología es una ciencia que molesta, porque demasiado a menudo, descubrir esas verdades muestra muchas de las cosas que demasiada gente querría mantener ocultas, desde los mecanismos del poder y la opresión, a la extensión de ideologías peligrosas socialmente, a tantas otras cosas.

Así que, ya que tu lo preguntas, sociología siempre serás tú, y yo, y ella, y él… nosotros, los seres humanos y todo lo que hemos creado y nos acompaña en este viaje que hace nuestro planeta azul alrededor del sol.

Costán Sequeiros Bruna

Y para ti, ¿qué es la sociología?

El segundo impeachment a Trump

February 14th, 2021
El proceso de impeachment a Trump empezó con su aprobación en el Congreso.
El proceso de impeachment a Trump empezó con su aprobación en el Congreso.

El Senado norteamericano acaba de cerrar el segundo impeachment a Trump, una especie de moción de censura a la americana, y su historia es relevante para algunas de las cosas de las que hablamos en este blog, y tiene implicaciones más amplias que son interesantes. Por eso, vamos a echarle un ojo, en relación además con un post que escribí en otoño acerca del modo en que mueren las democracias, que es particularmente relevante ya que, aunque la norteamericana sobrevivió a Trump (al menos de momento) estos eventos ilustran un proceso peligroso que se puede dar en cualquier democracia y en cualquier momento, y para el cual ya tenemos otros exponentes como Bolsonaro en Brasil.

Os voy a contar toda la historia, resumida, del impeachment para aquellos que puedan no estar familiarizados con ella y lo que llevó a que tuviera lugar. Aquellos que si lo estéis podéis saltar directamente a la sección de Consecuencias.

The Comey Rule (La Ley de Comey)

February 4th, 2021
The Comey Rule nos introduce en un interesante momento histórico de EEUU.
The Comey Rule nos introduce en un interesante momento histórico de EEUU.

The Comey Rule nos cuenta la historia de James Comey, quien fue director del FBI desde el comienzo de la presidencia de Obama hasta principios de la de Trump. Si bien su historia se centra especialmente en el periodo de la investigación de los emails de Hillary Clinton y cómo eso influyó en las elecciones de 2016 que harían que Trump ganase, el centro de la serie es una discusión muy interesante sobre la ley, el respeto, la interferencia rusa en las elecciones, etc. Para contar esta historia, que en el fondo tiene pocos “hechos interesantes” a nivel cinematográfico, pocos momentos épicos y que además cubre largos periodos de tiempo, especialmente el último año de Comey en el FBI, la serie se sostiene durante sus cuatro horas en un conjunto de actores que están simplemente soberbios, en una puesta en escena muy trabajada y en un papel suave pero apropiado de la música. Todo esto hace que nos metamos de lleno en lo que nos está narrando, y nos deja espacio a cada uno para llegar a nuestras propias conclusiones.

Y es que, en este sentido, The Comey Rule pone sobre la mesa muchas cuestiones importantes no solo para entender ese momento histórico sino para todas las sociedades del mundo. El primero de cuyos puntos, quizás el más importante, es la cuestión de los valores. Comey sale descrito como la clase de persona que tiene unos valores muy fuertes (la independencia del FBI, el deber de proteger a los ciudadanos, hacer lo correcto…) que guían sus acciones y las de la institución a su cargo durante el tiempo que en ella está. Y, durante buena parte de ese tiempo, esos valores son eficaces en granjearle el apoyo de los miembros del FBI e incluso del Presidente Obama.

Sin embargo, el centro de la historia surge porque, en realidad, en el mundo moderno los valores normalmente chocan contra la eficacia política. La cuestión de los emails es uno de los momentos que mejor lo reflejan: todos en el FBI saben que es un mal asunto meterse a investigarlo, que es una bomba que no se puede manejar bien dentro del plazo de unas elecciones que ya están en marcha. Es, a nivel objetivo, un error estratégico… y, sin embargo, es lo correcto. La política es la base sobre la que se construye el mundo en el que vivimos, es mucho más que simplemente las instituciones de gobierno, y buena parte del territorio político es un territorio ideológico donde los valores se enfrentan entre si por alcanzar una hegemonía en la ideología de una sociedad (es la base del funcionamiento de la sociedad civil).

Cyberpunk 2077

January 25th, 2021
Cyberpunk 2077 es un juego que vale la pena experimentar y reflexionar sobre el mundo que nos describe.
Cyberpunk 2077 es un juego que vale la pena experimentar y reflexionar sobre el mundo que nos describe.

Cyberpunk 2077 es probablemente el mejor juego de rol al que he jugado en mi vida, y van muchísimos, con una narrativa muy cuidada, una construcción de personajes brutal, muchos sistemas roleros que permiten distintos desarrollos para el personaje, muchísimas quests muy bien hechas, etc. Tiene bugs, sin duda, pero no quitan de lo buena que es la experiencia y explorar todos los temas que aborda el juego que justo, es lo que aquí nos ocupa.

Y es que ya en el pasado había escrito sobre cómo el cyberpunk como género distópico habla de muchos de los problemas que nos vamos a encontrar, probablemente, en el mundo que se nos viene encima. Y todos estos temas se encuentran perfectamente reflejados en la construcción del mundo de Cybperunk 2077, cuando hacen referencia a cosas como el cambio climático, la desaparición de buena parte de la fauna, la contaminación de las aguas, y muchos otros riesgos que hoy en día vemos cada vez más cercanos.

Uno de sus discursos principales, como suele ocurrir en todo el género, es en torno al papel del neoliberalismo económico llevado a sus últimas consecuencias. En el universo de Cyberpunk 2077 encontramos que el gobierno ha sido reducido a su mínima expresión, hasta el extremo de que Estados Unidos se ha partido y Night City se ha convertido en una ciudad independiente. El único ámbito político (en el sentido institucional de la palabra) que encontramos en su historia es relativa a las elecciones a alcalde, pero incluso esa trama rápidamente nos muestra que los que tiran de los hilos de los políticos son las grandes corporaciones.

Orwell: vigilancia en la sociedad del siglo XXI

January 20th, 2021
Orwell nos plantea el debate entre vigilancia y libertad en la sociedad moderna.
Orwell nos plantea el debate entre vigilancia y libertad en la sociedad moderna.

Orwell es, sin duda, un videojuego muy interesante. El punto de partida es que nos contratan como investigadores en La Nación para resolver unos atentados que tienen lugar en nuestro primer día y para ello ponen a nuestra disposición el programa Orwell. Este lo que hace, básicamente, es acceder a las redes sociales, páginas webs, y otros elementos digitales para extraer información, hacer perfiles y agregarlos. Al hacer esto, vamos juntando las pistas de lo que está ocurriendo, y avanzamos una historia que se va desarrollando con cada día de juego ante nuestros ojos. Es un juego cortito, de hecho da la sensación de que se acaba cuando está llegando a su mejor momento, que con su peculiar estética consigue transmitir muy bien las sensaciones de que estamos observando una sociedad real desde un panóptico digital.

Pero desde un punto de vista social, del mensaje, el desarrollo de Orwell va mucho más allá de la investigación de los atentados, para ser una muy interesante reflexión sobre varios puntos centrales de nuestro mundo actual: el dilema que enfrenta vigilancia e intimidad, y el que se refiere a libertad y seguridad.

El paso del tiempo histórico

January 2nd, 2021
El tiempo historico es muy diferente al tiempo como lo vivimos las personas.

A priori, el tiempo es una magnitud objetiva que podemos contrastar simplemente mirando un reloj. Tic, tac, un segundo dura exactamente un segundo, y una hora lo que corresponde a sesenta minutos. Así, mientras nos mantengamos lejos de las naves espaciales, la velocidad luz y todas las cosas que la teoría de la relatividad demuestra que distorsionan el tiempo, podemos más o menos confiar en la predictabilidad del mismo.

Sin embargo, la realidad es que, aunque es una magnitud física muy previsible, no la vivimos de un modo tan claro y objetivo. Al contrario, la experiencia del tiempo es extremadamente subjetiva, así si nos divertimos el tiempo pasa muy rápido y si nos aburrimos lo hace despacio. No vivimos el tiempo como es, sino como lo sentimos, lo cual por ejemplo es muy visible cuando llega el solo de guitarra de una canción de rock, que da la sensación de que la canción es más rápida cuando no es el caso sino que simplemente se están dando más notas dentro de cada compás, no se ha alterado el tempo.

Esta percepción subjetiva del tiempo ha ido cambiando con las épocas. No se percibía y sentía igual el tiempo, por ejemplo, en la antigua Grecia (cuando creían que el tiempo era circular y no lineal) o en la Edad Media (cuando pensaban que el tiempo no cambiaba, simplemente llegaría algún día el fin del mundo). Al fin y al cabo, la misma idea de progreso social, la noción de trabajar en el presente para construir un futuro mejor, es un invento de la Ilustración, así que no tiene ni 500 años.

Coronavirus, relato social y un futuro mejor

May 2nd, 2020
El coronavirus, la historia y el poder de la crisis y su narrativa.
El coronavirus, la historia y el poder de las crisis y su narrativa.

La Historia muestra que a menudo, las crisis más fuertes, son herramientas potentes de construcción de un futuro diferente del esperado. Sea el coronavirus o sea cualquier otra, las crisis ponen en tela de juicio el entramado de cada sociedad, poniendo de relieve sus deficiencias, problemas y dificultades. En respuesta, nuevas medidas se pueden tomar para garantizar que esas situaciones no se repitan, llevando a cambios en la sociedad. No se trata, así, de que las crisis sean uno de los motores del cambio social, pero si que actúan como catalizadores y aceleradores del mismo.

Uno de los mayores logros de la segunda mitad del siglo XX para la construcción de una paz ha sido la Unión Europea. Si bien esta crisis ha mostrado que los países siguen compitiendo entre si aunque sean miembros de la Unión, lo cierto es que ya no competimos de modos tan violentos y terribles como hemos hecho en los siglos pasados, e incluso a veces logramos articular respuestas comunes a ciertos problemas, aunque sea tarde y mal.

Deshumanizar al otro

October 20th, 2019
Deshumanizar al otro, el proceso por el cual una persona deja de ser persona a ojos de otros.
Deshumanizar al otro.

Mira a tu alrededor y verás que la sociedad está compuesta por millones de personas, con sentimientos, sensaciones, dudas, miedos, gente que les quiere, problemas… en resumen, con vidas, como tú o como yo. Esa es una verdad innegable. Hay muchas cosas más en la sociedad que personas: instituciones, conceptos, valores, hechos sociales… Pero en cuanto a gente se refiere, solo hay personas. Y esta es una verdad muy incómoda para muchas cosas que ocurren en la sociedad.

Ahi es donde entra deshumanizar. Deshumanizar es el proceso por el cual se le quita a una persona la categoría mental de persona, de humano, y se le asigna en su lugar otra categoría para poder realizar ciertas acciones sobre ella justificadamente. Es el extremo más grande al que lleva la diferenciación entre nosotros (las personas) y ellos (las no personas).

La historia de las marcas

October 6th, 2019
La historia de las marcas es la historia de la evolución del capitalismo industrial.
La historia de las marcas es la historia de la evolución del capitalismo industrial.

La historia de las marcas, desde Coca-Cola a Ford, que voy a contar ahora es una adaptación libre de cómo lo cuenta Naomi Klein en su famoso libro No Logo. Pero vamos a empezar nuestro recorrido antes que ella, yéndonos tan atrás como el Renacimiento o la Edad Media. Por aquel entonces, la producción de bienes se hacía o bien en casa de cada uno, o en los talleres gremiales. Lo que esto implica es que los bienes en sí eran únicos, cada silla, mesa o prenda de vestir había sido hecha a mano por artesanos y, como tal, estaba “adaptada” a las necesidades del cliente y era distinta a las otras aunque solo fuera porque a mano nunca salen dos cosas iguales.

Por aquel entonces, por tanto, no había necesidad de crear una marca. Es cierto que algunos fabricantes indicaban quien había sido el gremio o el artesano que había fabricado cada cosa dejando su sello (marca) personal en él, pero en general no es algo que importase demasiado. Siendo cada objeto relativamente único, era tan fácil como preguntar al duelo quien se lo había fabricado para saberlo y así decidir si queríamos visitar al mismo artesano o a otro cuando nosotros necesitásemos un objeto del estilo.

Las limitaciones del cambio en nosotros mismos

April 25th, 2019
Mahatma Gandhi promueve la idea de que el cambio debe empezar por uno mismo.
Mahatma Gandhi y el cambio social

“Se el cambio que quieres.”

Mahatma Gandhi

Esa frase de Gandhi siempre me ha marcado, pues me parece de una profundidad y potencia incomparables. “Se el cambio que quieres” porque si tú no cambias, no puedes cambiar el mundo. Si no eres tú el que predica con el ejemplo, no puedes guiar a otros al mismo camino. Y otros pensamientos del estilo siempre se han arremolinado en mi cabeza al pensar en ella y, siendo como es el cambio social una de las cosas que más me interesan e importan, he pensado mucho en ella.

El cambio social raramente surge de las estructuras, proclives al contrario a defender los intereses de los poderosos y a mantener el status quo. El cambio surge normalmente de los cambios que la propia sociedad va sufriendo con el tiempo: cambios tecnológicos, ideológicos, en la forma de pensar o actuar, en los valores imperantes, etc. Estos cambios se van acumulando, compartidos cada vez con un mayor número de miembros de esa sociedad, hasta que eventualmente la sociedad como conjunto ha cambiado. Solo después de que se alcance este punto de inflexión, suelen ponerse al día las élites con los cambios necesarios para mantener lo mejor que pueden su posición… si no se encuentran con que han sido demasiado lentas para cambiar y son arrolladas. Ya se sabe que, como dijo Pareto: “la historia es un cementerio de élites”.

La construcción social de la belleza y el concurso de Miss/Mr España

April 16th, 2019
Imagen de la belleza femenina al final del concurso de Miss España 2011.
Imagen de la belleza femenina al final del concurso de Mis España 2011

Hace unos días me entrevistaron para las noticias de Antena 3 en torno a esta cuestión, de modo que hoy pongo por escrito un poco el discurso completo. Y para ello debemos comenzar con que, como a menudo ocurre, la belleza es un valor social. Hay estudios que muestran, por ejemplo, que la gente bella recibe penas de prisión más bajas que la gente que no lo es y comete el mismo delito.

Sin embargo, como todo valor, este se construye socialmente. Por ello, los conceptos de belleza cambian según el tiempo y el espacio, adaptándose a cada sociedad. Así, no son iguales la belleza que encontramos en la portada de una revista de moda, que las que pintaba Rubens en el siglo XVI, o las que describe Poe en el XIX. Pero todas, independientemente de su momento histórico, comparten el beneficio de generar una enorme deseabilidad social: todo el mundo quiere ser atractivo y estar rodeado de gente y cosas bellas.

Círculos de información restringidos

September 3rd, 2018

la era de la informaciónVivimos en la era de la información, donde todo el conocimiento está a un click de distancia de nosotros. Periódicos, enciclopedias, textos científicos, análisis especializados, comentarios de actualidad, reseñas filmográficas… prácticamente cualquier cosa que queramos saber, la podemos descubrir en un instante con solo una búsqueda rápida en Internet. Y, sin embargo, la mayor parte de la red jamás será pisada por ninguno de nosotros (¡y no hablo ni siquiera de la deep web!), sino que al contrario, cada uno usa unas zonas específicas para sus intereses y sus vidas.

A la hora de la verdad, la mayor parte de la gente construye sus vidas y sus redes de información en base a dos supuestos que además se compaginan: sus propios intereses y formas de ver la vida, y la gente con la que se relaciona. Sin embargo, en muchos sentidos, la gente con la que más nos relacionamos y en la que más confiamos es aquella con la que tenemos muchos interes compartidos y formas de ver la vida que entendemos de modo similar, de modo que ambas cuestiones se reflejan la una a la otra. Y esto es muy importante a la hora de lidiar con la información que cada uno busca en la vida.

Racismo en los videojuegos

April 4th, 2018

La ficción, las personas y la sociedad

December 9th, 2017

Ficcion y sociedadHay algo mágico en la ficción, sea en series, películas, novelas, videojuegos o cualquier otro formato. Algo que nos llega muy profundo cuando conecta con nosotros y que puede llevarnos a cambios drásticos en nuestra vida, a aprender o a sentir. Y por ello, la ficción juega un papel importante en construirnos como personas y, como resultado, como sociedad.

La primera pieza clave para esto es la empatía. Muchas de nuestras obras favoritas se basan en la capacidad que cada uno tiene de sentirse conectado con los personajes ficticios cuyas aventuras estamos presenciando. Al hacerlo, esos personajes dejan de ser simples objetos de ficción, para convertirse en personas reales con las que podemos conectar. De hecho, por ejemplo, a menudo suelo decir que Sense8 debería ser Sense9, ya que el espectador se convierte en la novena pieza del cluster, viviendo lo que todos los demás personajes viven en conexión con él.

Tribulaciones de la Clase Ociosa

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