Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

Guerra Cibernética por Internet - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Guerra Cibernética por Internet

October 10th, 2008

Lo cierto es que es una noticia antigua que me había mandado vinculada Lks y que en su momento no tuve tiempo de leer. Y, como suele ocurrir, se perdió entre la maraña de mails respondidos y no respondidos de mi buzón de email hasta que hoy me topé de nuevo con ella.

Lo cierto es que, en principio, puede parecer que esta “ciberguerra” es poca cosa, de daños mínimos, o con poco efecto en el mundo real. Al fin y al cabo, que le hagan un millón de pings por minuto a la web de los Estados Unidos no va a hacer que suba el precio del pan aquí en España. Y, sin embargo, lo cierto es que esto no es así, como prueba el astronómico presupuesto que el gobierno americano ha destinado a luchar contra esto.

Y es que la realidad es que la red se ha convertido en el medio de comunicación predilecto y preferente de muchos movimientos sociales, como vimos cuando tratamos al Movimiento Antiglobalización hace unos cuantos posts. Así, la red se ha convertido en un poderoso depositario de la identidad de la gente, y de su capacidad de movilizarse de cara al mundo. En cierto sentido, se podría decir que la red ha ocupado el lugar que deberían haber tenido los medios de comunicación según la teoría política clásica (críticos con el sistema, reforzando la libertad de expresión, etc.) y que sin embargo no cumplen porque en última instancia suelen estar dominados por las mismas (o muy cercanas) élites que dominan el poder político y el económico.

Es por ello que la capacidad de movilizarse que da internet a la gente no es desdeñable, aunque no siempre se tenga que ejercer de un modo tan… brutal como este. Un ejemplo fue el dia del ecologismo en los blogs que tuvo lugar hace unos meses, y que llenó miles de blogs por el mundo con posts ecologistas y de concienciación.

Sin embargo, está claro que hay propósitos para los cuales hacen falta medidas más directas, sea por la urgencia del tema o porque las demás se han demostrado inútiles. Es hora de la ciberguerra en serio, que en última instancia es la única que puede llevar a cabo la gente de la calle si se informa y organiza con los demás. Por tanto, ¿hasta qué punto es criticable? Al menos, si se realiza sin el uso de bots ni de programas de bombardeo automático (las “armas de destrucción masiva que menciona el artículo), son personas que están dedicando su tiempo y energías al asunto de manifestar una opinión… sin embargo, por otro lado, lo hacen intentando modificar las voces y opiniones de otros a base de asaltar sus webs y dejar sus mensajes.

Así que nos encontramos con la pregunta, aún sin responder desde tiempos de la Ilustración: ¿dónde acaba la libertad de uno para comenzar la libertad del siguiente? Y tiene más truco del que parece. La respuesta obvia es “cuando el primero condicione al segundo con sus actos, imponiéndosele”. En este caso, por ejemplo, estaría claro que este tipo de ataques vulnerarían la libertad de expresión de los otros. Pero las manifestaciones que ocupan carreteras enteras están vulnerando la libertad de desplazamiento (reconocida en la Constitución) de la gente por esas carreteras, y sin embargo el derecho a manifestarse también está recogido en dicha Constitución. ¿Se contradice? ¿O acaso hay excepciones? Si es que hay excepciones, ¿cómo se organiza una manifestación legítima en internet? Y, más complicado aún, ¿qué pasa si la manifestación legítima en un país cruza la frontera con el de al lado, como narra el artículo? ¿Sigue siendo legítima, o pierde su legitimidad con el cambio de leyes y gobierno?

Quizás en todo esto estriba la grandeza y lo terrible de internet al mismo tiempo. En gran medida, es un espacio de expresión sin leyes, pues las acciones siempre van por delante del código legal y la propia estructura de la Red hace muy difícil que se identifiquen los culpables o se les pueda castigar. ¿Es eso fuente de libertad? ¿O acaso, es fuente de anarquía o barbarie? ¿Da espacio al imperio de los más fuertes, o deja libertad a que todas las voces hablen con igual fuerza?

Me temo que no tengo las respuestas, pero probablemente, como con todo lo humano, sea un poco de todo a la vez… y, precisamente por ello, quizás simplemente sea algo más que todo ello. Supongo que el tiempo lo dirá… si le damos ocasión. Pues leyes como esta son las que se encargan de que no seamos los ciudadanos los que tengamos el poder de decidir en qué dirección queremos llevar internet, sino que nos sea impuesto por los Gobiernos del mundo.

Costán Sequeiros Bruna

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