Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

Una sociedad de narradores

September 28th, 2021
Imagen explicativa de lo que es un narrador en un cuento
El narrador cuenta la historia del mundo a todos los que escuchan

Desde las ciencias sociales a menudo se han propuesto distintas teorías para intentar entender el mundo en que vivimos y tratar de identificar sus dinámicas principales. Desde la economía se ha llamado al mundo actual una sociedad neoliberal, o de capitalismo tardío. En sociología se la ha llamado la sociedad de la información, donde el centro de todo es el uso y manejo de la susodicha. También se la ha llamado la sociedad del riesgo, acentuando cómo las acciones en el presente a menudo se basan en tratar de prevenir problemas futuros. O se ha dicho que es una sociedad líquida, donde lo que predomina es el cambio y la desaparición de estructuras sólidas. Se ha hablado de sociedades de civilizaciones en choque, de sociedades que han llegado al final de la historia y se preparan ya para el final de la ideología, y al contrario, de sociedades de fuertes valores ideológicos en conflicto. Y muchas más. Hoy voy a proponer quizás una aproximación más micro, la de una sociedad de narradores, de cuentacuentos.

Pero empecemos por el principio. En el pasado ya he hablado sobre cómo la sociedad es intersubjetiva, debido a que no existe una realidad objetiva que todo el mundo vea. Al contrario, cada persona ve el mundo de un modo, su subjetividad. Allá donde los puntos de vista de mucha gente coincide surgen acuerdos sociales y culturas organizadas en torno a esas ideas, que definen que esa sociedad es de tal modo, o que tiene esos valores. Entonces esas subjetividades crean una serie de puntos en común sobre los que asientan esa intersubjetividad, esa percepción compartida de lo que es el mundo en el que viven. Y luego las subculturas lo que vienen es a crear variaciones internas de esos acuerdos, enfatizando ciertos valores, debilitando otros, etc.

Es aquí donde entra la visión del poder de Foucault, cuando dice que el biopoder (el tipo de poder dominante en la actualidad) se basa no en el castigo y la represión sino en la creación de identidades. Nos enseñan a pensar y a sentir de ciertos modos a través de la educación (desde la familia, al colegio, etc.) y, con eso, improntan nuestras identidades para hacernos ver el mundo de cierto modo, acorde en principio con la cultura en la que vivimos. El biopoder se basa así en esa gestión de los sueños, los deseos, etc. que tiene la gente, y en la gestión de los modos legítimos de alcanzar esos sueños. Y aquí podemos apoyarnos en Merton, cuando habla de la desviación en sociedad. Él dice que la sociedad fija unos objetivos para ser una persona “exitosa” en sociedad, y establece unos mecanismos para llegar a ellos. En el momento en que aceptamos esos fines y esos caminos nos conformamos a la sociedad, mientras que aquellos que aceptan unos y no los otros, o no aceptan ningunos, son desviados. Por tanto, vivimos en un mundo donde el poder establece nuestras identidades y donde se define como desviados a aquellos que no siguen las vías establecidas para llevar una “buena vida”.

De este modo llegamos al primer punto de nuestra sociedad de narradores: que nuestras vidas son historias. En concreto, son las historias que nos contamos, a nosotros y a los demás, acerca de quienes somos, por qué somos como somos, que eventos nos han marcado, etc. Construimos nuestro personaje, nuestra identidad, en base a esa historia, y según recordemos o no ciertos eventos, enfaticemos o no ciertos valores, etc. vamos contando como somos. Y es que la memoria es engañosa, no recuerda las cosas como son, olvida las que no interesan y deforma muchas otras, para ajustarse a la historia que nos estamos contando. Y, según cambiamos nuestra forma de ser, reajusta y reescribe los propios recuerdos para encajar con esa nueva narrativa, para que no haya disonancias cognitivas, sino que tengamos la sensación de que hay una continuidad, que siempre hemos sido como somos ahora.

Imagen de un narrador contando una historia
Narramos nuestra vida a nuestro entorno y a nosotros mismos como una historia

Cuando nos relacionamos unos con otros, normalmente lo que hacemos es contarnos historias, más grandes o más pequeñas, pero historias al fin y al cabo. Si nuestra mejor amiga en la terraza de un bar nos pregunta “¿Qué tal ha ido la semana, ha pasado algo interesante?” lo que haremos será tomar el papel de narradores y contarles la historia de lo que ha pasado o no esa semana: “pues verás, el lunes cuando llegué al trabajo…”. Y es que los seres humanos estamos hechos de historias, por eso nos encantan las novelas, las películas, los videojuegos, porque son historias para consumir, para sentir, y para vivir esas experiencias que no tenemos en la vida normal. Porque, a través de las historias que nos cuentan desde fuera sentimos cosas, aprendemos cosas, vivimos cosas. Y eso se impronta en nuestras identidades, como decía Foucault, cambiándonos. Así es fácil recordar ese libro concreto que, cuando lo leísteis, os dejó marca. O esa película que aún a día de hoy, tantos años después, recuerdas tan bien porque os emocionó.

Vale, pero diréis, con razón, que una sociedad no solo son los individuos que viven en ella, es su historia, sus instituciones, sus leyes, su economía, sus infrastructuras… y tantas otras cosas. Justo la idea para este post, que llevaba tiempo rondándome la cabeza, surgió de leer la introducción a “El Valor de las Cosas”, un fenomenal libro de Mariana Mazzucato sobre economía. En ella muestra cómo la economía, el valor que asignamos a un objeto de cara al comercio, no es un valor real centrado en el uso y beneficio objetivo de ese objeto, sino que es fruto de la historia de lo que nos dicen que vale. Los narradores, en este caso los publicistas por ejemplo, lo que hacen es crear esa ficción que dice que las cosas valen lo que valen, independientemente del valor real en la economía. Unas zapatillas Nike no valen tanto más que cualquier otra zapatilla por su calidad o porque nos vayan a hacer correr mejor, sino por la marca (de la que tanto habla Naomi Klein) que, en el fondo, es la historia de por qué Nike es diferente al resto de zapatillas.

Las leyes y las instituciones de una sociedad, por ejemplo, son fruto de los acuerdos sobre los que se cimentan esas sociedades. Más allá de los choques de las élites por el poder, el poder no se sostiene de modo legítimo si no es aprobado y aceptado por la mayoría de la población. Por eso es tan importante para el biopoder el control de las identidades de las personas, para asegurarse de que todas ellas aceptan el mundo como es y, con ello, a los que tienen el poder. Pero precisamente como esas leyes e instituciones son consecuencia de esos acuerdos, en realidad lo que hay detrás de ellas son una multitud de historias distintas que convergen para darles forma: los discursos de los políticos y los movimientos sociales, las tradiciones heredadas de tiempos pasados, las identidades nacionales que nos dicen cómo somos, etc. Todo ello son multitud de narradores que, a lo largo de los siglos, se han dedicado a difundir y vender esas historias de cómo es el mundo en el que vivimos y, con ello, dar forma a las instituciones que nos gobiernan.

Podríamos seguir así con todo el resto de aspectos de la sociedad, pero entendéis a qué me refiero. Y rápidamente podríais hacer la crítica de que esto es todo muy postmoderno, que deja todo al espacio de lo subjetivo, que no existe ninguna estructura permanente o realidad objetiva. Y yo soy más bien tirando a estructuralista, el extremo opuesto al postmodernismo. ¿Cómo se encaja esto?

Porque, en realidad, el poder de las historias es mucho mayor que el que inicialmente podría parecer. Es cierto que hay una realidad objetiva pero, lo más probable es que, en muchas de sus facetas sea incognoscible porque las personas no actuamos en base a esa realidad sino a nuestras percepciones de la misma. Pero las historias que contamos tienen muchos narradores, en estos momentos unos 7mil millones de ellos, más si incluimos a todos los narradores que nos precedieron y sin embargo contribuyen a estas narraciones por medio de cosas como la Historia (de ahí la importancia de fenómenos como el revisionismo histórico), los libros escritos o la tradición. La historia, la narración, no es algo flexible o subjetivo, es un acuerdo al que van llegando colectivos sociales muy grandes, con sus intereses para la sociedad, con sus agendas y objetivos. El choque entre movimientos sociales (abortistas contra antiabortistas, por ejemplo) es una lucha encarnizada en el campo (en términos de Bourdieu) de la cultura y la identidad, para tratar de lograr que una narrativa concreta se vuelva hegemónica en la sociedad y, con ello, cree nuevas instituciones, cambios en las leyes, formas de vivir. Y los campos, todos ellos, son estructuras sociales permanentes, espacios de conflicto y lucha por posiciones de poder, donde los diversos capitales se usan por los actores para avanzar sus propios objetivos. Pero el choque entre Nike y Addidas en el campo económico no se basa en la realidad objetiva de sus ventas o el valor de sus acciones, sino en la historia que se cuenta con ellos acerca de cual de las dos es más grande e importante, a menudo usando esos datos y muchos otros como argumentos a favor o en contra de cada historia concreta.

Y la estructura social está llena de historias que son aceptadas de modo casi inconsciente por los narradores de nuestro mundo, por ti y por mi. Cosas como que los ricos merecen tener las riquezas porque se las han ganado con su esfuerzo, riesgo e inteligencia (base de la doctrina neoliberal en economía) es la justificación de una desigualdad económica estructural en el mundo actual, y se sostiene sobre esa historia. O las injusticias de género, o raza, o cualquier otra desigualdad es una realidad estructural, inscrita en nuestras leyes e instituciones, en la forma en que nos comportamos y en las oportunidades desiguales que cada colectivo tiene, precisamente porque los narradores nos han convencido de que “eso es así y no se puede cambiar” o que “no es algo real” o que “no es importante”; o, peor aún, que “es así porque es lo que merecen”. Los campos generan habitus, comportamientos extendidos entre los actores que participan en el cambio, y ello basado en la construcción del modo en que ven el mundo, de sus identidades, de las historias que se cuentan sobre quienes son y quienes serán, y cómo deben ser y tratar a los demás.

Al final, por tanto, todo es una historia, contada por tantos narradores como personas habitan cada uno de los colectivos, los campos y las sociedades. Si la pregunta central en la historia individual de cada persona es la pregunta acerca de su identidad “¿quien eres?”, la pregunta central a nivel social es la misma. Y, en base a cómo una sociedad se ve a si misma construye toda esa serie de instituciones y leyes, empresas y partidos políticos, que la dotan de una estructura estable y perdurable en el tiempo, centrada en perpetuar esos mismos valores e ideas para garantizar su estabilidad. Pero el futuro, el final de la historia, nunca es exactamente como cada uno lo imagina. Cuando nos imaginamos el futuro, una tarea central por ejemplo para la ciencia-ficción, construimos ese futuro en base a cómo proyectamos el mundo del presente y lo que imaginamos que podría surgir. Y a partir de ahí creamos las historias de lo que queremos o no queremos para el futuro, sea en forma de un discurso político o de una novela distópica que nos advierta sobre el peligro futuro. Se crea una historia. Y al crearse esa historia y difundirse socialmente, cambia la sociedad del presente, porque de pronto surgen nuevas ideas, nuevas advertencias, nuevos caminos posibles para el futuro que entran en las narraciones que nos hacemos en el presente sobre el mundo que está por venir.

Un político sobre el vacío, sostenido por un montón de gente que no se aparta y le deja estar en el poder
La sociedad solo se sostiene con sus injusticias debido a que la historia dominante nos dice que es como debe ser

Y, como el cambio social, desde todas sus fuentes, es constante y se acelera a medida que avanza el tiempo y la tecnología, la realidad es que el futuro es siempre cambiante porque continuamente entran en el debate social distintos aspectos novedosos y diferentes que deben ser discutidos. Al surgir estos temas, como el cambio climático o las pandemias que vemos hoy en día por todos lados, los narradores se ponen a entretejer esas nuevas ideas en sus discursos e historias previas, añadiéndolas en los programas políticos, en las normas de actuación y leyes de la sociedad, pero también en las conversaciones de bar o en casa con amigos. Porque todos somos los narradores del mundo en el que vivimos, y el futuro del mismo depende de qué decidamos como conjuto que queremos que sea ese futuro. Lo escribía a principios de la pandemia cuando hablaba de las lecciones que debíamos extraer de la misma, que al final todo lo bueno o malo que salga de la pandemia depende del relato social que hagamos con ella. Y eso mismo ocurre todos los días, con cada café que nos tomamos con amigos, cada charla con nuestros jefes en el puesto de trabajo, cada vez que votamos en las urnas… con cada pequeño acto que hacemos en sociedad estamos reproduciendo y perpetuando la historia del mundo como es y cómo queremos que sea, estamos haciendo de narradores y estamos construyendo el futuro real que eventualmente será presente.

Ese es el poder que todos tenemos, y probablemente sea el más grande de todos los poderes. Pena que, demasiado a menudo, no somos conscientes de que lo tenemos, y cueste demasiado cambiar las historias que nos han enseñado desde pequeños que “son ciertas”.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas de nuestra sociedad de narradores?

Certificado por la ANECA!

July 23rd, 2021

Lo más probable es que, si estás leyendo esto, te importe más bien poco. Sin embargo, es algo que me lleva pesando tanto tiempo encima, me ha comido tanto la cabeza y me ha jodido tanto, que ahora que finalmente tengo la certificación de ayudante doctor, tengo que gritarlo a los cuatro vientos. ¡Al fin, tras años, lo he conseguido!

Ahora a seguir el complicado viaje que es ser profesor universitario, pero al menos ahora puedo entrar por la siguiente puerta. A ver si hay suerte ahora consiguiendo plaza…

Entendiendo la plusvalía

June 4th, 2021
Imagen de un taller gremial medieval, donde nuestra historia sobre la plusvalía comienza.
Nuestra historia de la plusvalía arranca con los antiguos talleres gremiales.

Plusvalía es un término originalmente acuñado y extendido por Karl Marx, a lo largo de sus estudios, análisis y críticas del sistema capitalista. Y es que el concepto de la plusvalía es un concepto central en el sistema económico que vivimos, porque de hecho todo se sustenta sobre él. Pero en vez de explicarlo en detalle desde un punto de vista sesudo, lo que voy a hacer es contaros una historia “totalmente ficticia” para que sirva para que veáis el modo en que se originó y gestó la plusvalía y cómo ha ido evolucionando en el tiempo hasta llegar a ser el monstruo que es.

Nuestra historia arranca hace mucho tiempo, en uno de los talleres gremiales de finales de la Edad Media o quizas a comienzos del Renacimiento. En ese taller encontramos a los primeros protagonistas, la familia del maestro constructor de sillas y su hijos, que son sus aprendices. Van al mercado de su ciudad y se gastan 10$ en comprar materiales, principalmente madera así como clavos y alguna herramienta. Llegan a casa y dedican 1 día de trabajo a esos materiales, transformándolos en una silla. Así que la llevan al mercado donde convencen a alguien de que su silla es algo que solo ellos pueden fabricar, de modo que la persona está dispuesta a pagar 50$ por esa silla.

¡Y voilá, magia! A través de un día de trabajo y una inversión inicial en materias primas, el taller gremial ha generado un valor añadido de 40 $ que se transforman en sus beneficios. Esta es la plusvalía, al fin y al cabo, literalmente se traduce algo así como “más valor”. Así que, colorín colorado, nuestro cuento se ha acabado, ¿o quizás no?

La muerte de la democracia

November 3rd, 2020
Franco y Hitler son historias muy distintas sobre cómo se produce la muerte de una democracia.
Franco y Hitler son historias muy distintas sobre cómo se produce la muerte de una democracia.

La imagen más habitual de cómo se produce la muerte de una democracia suele tener que ver con un general inspirado, que saca los tanques a las calles y da un golpe de estado. Ejemplos de esto hay numerosos, desde Franco en España a Pinochet en Chile. Sin embargo, aunque el final pueda ser por medios militares, la realidad es que esas democracias ya estaban heridas de gravedad antes de los eventos que llevaron a su final.

La democracia, como sistema, es al mismo tiempo muy fuerte y muy frágil, y ambas cosas por la misma razón: la legitimidad. La legitimidad, si lo resumimos mucho, es el conjunto de razones que llevan a que la población de un Estado acepte que el gobierno que tiene en un momento dado es válido y aceptable. Sea por motivos tradicionales o motivos legales, porque ha sido elegido por el pueblo o cualquier otra razón, la legitimidad es clave para todo sistema político si no se quiere estar enfrentando a continuas revueltas y disturbios.

El revisionismo histórico

June 24th, 2020
El revisionismo histórico muestra que el pasado es parte activa del presente.
El revisionismo histórico muestra que el pasado es presente.

La historia es un elemento vivo de nuestro presente. De hecho, muchos de los dichos comunes la incluyen de un modo u otro: “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”, “la historia la escriben los vencedores”, etc. Esto implica una cuestión central de la misma: que cuando miramos hacia atrás no lo hacemos de modo objetivo.

La razón de esto es que precisamente porque es en el presente cuando miramos hacia atrás, lo hacemos con una mirada condicionada por los prejuicios y nociones del presente, que busca en el pasado respuestas, ejemplos y casos que nos sean útiles ahora. Por ello, el revisionismo histórico es inevitable, es algo que no es ni de lejos nuevo y nos va a acompañar probablemente durante mucho tiempo.

Riqueza, impuestos y desigualdad: neoliberalismo a examen

April 29th, 2020
Impuestos, explotación y riqueza de los ricos.
Los impuestos y la relación con el bienestar social.

Hacía tiempo que no me encontraba de cara con el argumento neoliberal clásico, pero hoy lo he hecho porque Diego Davila dejó un interesante comentario al respecto en la página de facebook. Allí ya le respondí en versión abreviada, pero la verdad es que es un tema que merece un post completo para analizar el discurso, sus errores y aciertos. Lo que muestra y lo que oculta, y la tergiversación clave de lo que son los impuestos y la igualdad social. Entonces vamos a comenzar por reproducir su comentario, en respuesta a este link, porque así tenemos una base sobre la que partir.

A menos impuestos. más empresas y mas ricos, a mas empresas y mas ricos, mas puestos de trabajo, mas trabajo mas dinero, mas dinero mas bienestar social.

La necesidad de formación permanente

February 25th, 2020
Los ciclos de actividad económica requieren una formación continua.
La economía cambia a toda velocidad, demandando formación continua.

El mundo avanza a una velocidad apabullante. Durante milenios, la economía se basaba en lo que hoy en día llamamos el sector primario: agricultura, ganadería, pesca… A partir del Renacimiento y, sobre todo, desde la Revolución Industrial el sector primario dejó de ser el centro para ser suplantado por el sector secundario: la industria. Para mediados del siglo XX ya dominaba el terciario (servicios) y para finales de ese siglo ya estábamos transitando hacia el cuarto (la información) como anunció Castells. El primer sector dominó durante milenios, el segundo principalmente siglo y poco, el tercero unas pocas décadas… el mundo cambia a toda velocidad.

Y es aquí donde entra la necesidad de formación permanente. En buena parte del siglo XX se impuso la idea de que había que formarse, que podíamos estudiar una carrera y luego viviríamos bien. Sobre esto se articuló la promesa de que si estudiábamos viviríamos mejor que nuestros padres, que estudiar era una sólida inversión de futuro. Cuando terminases la carrera tendrías un título y una formacion lista para una vida de trabajo estable y bien remunerado.

Las tres principales fuentes de cambio social

January 17th, 2020
El Imperio Romano es un gran ejemplo de cambio social en toda su complejidad.
El Imperio Romano es un gran ejemplo de cambio social en toda su complejidad.

Si miramos hacia atrás en el tiempo, es inevitable ver que el mundo ha cambiado mucho. Solo contando el breve tiempo en que hemos estado en la Tierra como homo sapiens sapiens, nuestro modo de funcionar, vivir, sentir, trabajar, hacer, competir, colaborar, crear… todo, ha cambiado dramáticamente un montón de veces. Las sociedades resultantes de la combinación de todas esas cosas se vuelven irreconocibles a si mismas según pasa el tiempo y cambian sus valores, sus instituciones, sus ambiciones. Ese es el resultado del cambio social.

Vivimos hoy en día en un mundo de cambio social acelerado, donde proceso se da cada vez con más frecuencia, en intervalos más y más cortos. Si la vida de un campesino medieval probablemente fuera muy similar a la de su padre y abuelo, nosotros podemos notar cambios dramáticos en la nuestra simplemente mirando 10 años hacia el pasado. Para ello, el cambio se genera históricamente (de un modo breve y simplificado) por tres vías distintas.

¿Interés público o privado? La campaña contra las falsificaciones

December 9th, 2019
La campaña del Ayuntamiento de Madrid contra las falsificaciones disimula los intereses que realmente tiene.
La campaña del Ayuntamiento de Madrid contra las falsificaciones disimula los intereses que realmente tiene.

Iba el otro día caminando hacia la escuela donde doy clases cuando me crucé con una marquesina que tenía uno de los anuncios de la campaña del vídeo, en contra de la compra de falsificaciones. En el momento iba con prisas y no me pude parar, pero me quedé dándole vueltas a la cantidad de cosas que están mal en esa campaña, en la cual claramente se pasan como públicos lo que en realidad son intereses privados.

El foco de la campaña está puesto en tres asuntos concretos: salud, economía/hacienda y empleo. Es una campaña del Ayuntamiento de Madrid (actualmente en manos del PP) lo cual implica que se entiende que los tres elementos se entienden como bienes de interés público. Y eso, en las tres dimensiones, es como mínimo discutible. Veamos por puntos los argumentos que se esgrimen, y cómo ellos disfrazan la realidad.

El cordón sanitario a Vox

November 13th, 2019
Santiago Abascal no debe, solo, recibir un cordón sanitario, sino que se debe combatir a la raiz del problema
Abascal, el cordón sanitario y el cambio social: un cóctel explosivo

Cada vez se oye más hablar de que los resultados de las últimas elecciones y el ascenso de Vox son el fruto de que, a diferencia de otros países, en España no se le ha hecho un cordón sanitario a Vox. No se les ha aislado, ignorado, expulsado de la esfera pública. No se les ha cortado el acceso a los medios de comunicación, ni nada por el estilo. A menudo, se correlaciona con la célebre frase de que no se puede ser tolerante con el intolerante.

Sin embargo, en mi opinión, la realidad es muy distinta. 52 escaños son muchos votos, 3,64 millones para ser exactos, y eso es más grande que un partido. Eso nos está hablando de una realidad social que hay que abordar y sobre la que hay que trabajar, no poner un cordón y esperar que se quede contenida.

Análisis de las elecciones noviembre 2019

November 11th, 2019
Resultados de las segundas elecciones generales de 2019
Resultados de las segundas elecciones generales de 2019.

Supongo que el comienzo de este análisis de estas segundas elecciones de 2019 debería ser algo del estilo de “me equivoqué en el anterior. Y me equivoqué porque pensé que sería tan desastroso para la izquierda ir a unas nuevas elecciones, que eventualmente serían capaces de pactar y llegar a un acuerdo. Y la realidad es que no han sido capaces y que el orgullo/soberbia de Sánchez ha empeorado todo. En una democracia representativa como esta y como muchos países europeos, los pactos de gobierno y los gobiernos conjuntos son cosa frecuente con parlamentos divididos; pretender gobernar en solitario y con mayoría absoluta es una quimera cada vez menos viable.

Por eso decía hace unos meses que eran como las primeras elecciones generales reales de una democracia compleja, donde el bipartidismo había llegado ya roto. Y los juegos tradicionales del bipartidismo no iban a funcionar para formar gobierno. Pues aquí estamos, con un Presidente en funciones aferrado a unas herramientas que ya no funcionan, y que condena al país a un gobierno aún más inestable, si es que se logra organizar uno esta vez y no vamos a otras elecciones en 2020.

Deshumanizar al otro

October 20th, 2019
Deshumanizar al otro, el proceso por el cual una persona deja de ser persona a ojos de otros.
Deshumanizar al otro.

Mira a tu alrededor y verás que la sociedad está compuesta por millones de personas, con sentimientos, sensaciones, dudas, miedos, gente que les quiere, problemas… en resumen, con vidas, como tú o como yo. Esa es una verdad innegable. Hay muchas cosas más en la sociedad que personas: instituciones, conceptos, valores, hechos sociales… Pero en cuanto a gente se refiere, solo hay personas. Y esta es una verdad muy incómoda para muchas cosas que ocurren en la sociedad.

Ahi es donde entra deshumanizar. Deshumanizar es el proceso por el cual se le quita a una persona la categoría mental de persona, de humano, y se le asigna en su lugar otra categoría para poder realizar ciertas acciones sobre ella justificadamente. Es el extremo más grande al que lleva la diferenciación entre nosotros (las personas) y ellos (las no personas).

El ascensor social no funciona

September 13th, 2019
La promesa del ascensor social
La promesa del ascensor social

Hace muchos años, desde finales de la dictadura pero sobretodo con la llegada de la democracia, el crecimiento económico español era muy fuerte. Un crecimiento que aupaba a las clases bajas y medias en el ascensor social hacia una calidad de vida mejor, basada sobre el hecho de que la tarta de ganancias crecía y por tanto salía más a repartir. Políticas socialistas y redistributivas consolidaron temporalmente esto, fortaleciendo con ello una promesa central con la que mi generación ha crecido y que ha guiado las acciones de muchas de las personas de la generación que me precede: que viviremos mejor que nuestros padres.

Esta promesa de coger el ascensor y subir, se basaba en la conexión entre estudios y éxito profesional o laboral. Si una familia de clase humilde hacía esfuerzos económicos para mandar a sus hijos a la universidad a estudiar carreras como medicina o derecho, ellos viviría mejor y la familia habría medrado. Así, las tasas de acceso universitario en España fueron creciendo hasta un grado muy alto, y sin embargo, la promesa era falsa.

Creatividad e inteligencia

September 3rd, 2019
Creatividad e inteligencia, dos cosas claves en el mundo en el que vivimos
Creatividad e inteligencia, dos cosas claves en el mundo en el que vivimos

Estos dos conceptos son dos de los pilares centrales de las sociedades en las que vivimos, especialmente en el sistema económico. A medida que avanza la robotización y la automatización, los trabajos más mecánicos y repetitivos van siendo cada vez sustituidos por máquinas más eficaces a la hora de hacerlo. Sin embargo, hoy en día al menos, las máquinas no tienen ni inteligencia ni creatividad.

Y, como sabéis, vivimos en la era de la información, de modo que en el mundo actual lo que más valor tiene es la gestión y creación de información y conocimiento. Unas actividades que requieren profundamente de esos dos atributos y que hoy en día suponen buena parte de los puestos de trabajo mejor remunerados y más seguros, porque son virtualmente imposibles de sustituir por máquinas en el presente.

Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
%d bloggers like this: