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Andor: Represión y rebelión

Portada de Andor, en Disney+.
Portada de Andor, la historia humana de cómo comienza la rebelión contra el Imperio.

Andor, la nueva serie de Star Wars, toma la estela de Rogue One pero va mucho más allá de la misma. Se aleja de las grandes aventuras espaciales, de la Fuerza, de los personajes famosos y carismáticos, para contarnos una historia de gente cotidiana que se ven lanzados a un mundo brutal. Es una historia, en última instancia, sobre el poder de la opresión y la resistencia a la misma, dura y oscura como Star Wars no suele ser, donde el precio de las cosas nunca es barato ni lo que ocurre es blanco o negro. Es una serie inteligente, donde los personajes actuan con inteligencia pero además trata al espectador como alguien inteligente, capaz de seguir una historia lenta pero compleja, donde cada pieza va encajando con las demás progresivamente. Y está sustentada en unas interpretaciones brillantes y unos guiones espectaculares que hacen que una situación cotidiana como tres personas hablando en un salón se convierta en una escena extremadamente tensa por todo lo que está en juego, el contexto, lo que se dice y lo que se calla. Todo ello hace que sea especialmente interesante como análisis de nuestra realidad, del funcionamiento de nuestras sociedades y de las personas que en ellas viven.

A la hora de entender Andor, hay que empezar por el punto de partida: el tema central de la serie. Y, advertencia desde ya, en este post va a haber spoilers, así que recomiendo ver primero la serie para haceros vuestras propias ideas antes de leer las mías. Dicho lo cual, vamos al meollo, a esa galaxia muy muy lejana que, esta vez, se siente muy muy cercana.

La tesis central de Andor, como reflejan muchos de sus diálogos y las acciones de sus personajes, pero especialmente la lectura del manifiesto rebelde en el último capítulo, es que el ejercicio del poder y la brutalidad es un enorme esfuerzo. Que ningún régimen represivo puede hacerlo sin tener un coste y que ese coste lentamente se va acumulando, día a día, hasta hacer de la situación insostenible. El miedo de una población solo puede conseguir la estabilidad de un régimen durante un tiempo determinado, antes de que la gente se de cuenta de que ya no les queda nada por perder y ocurra la revolución o la movilización general. Es la historia del final de la mayoría de las dictaduras, cuando eventualmente la gente deja de tener miedo y sale a las calles con sus demandas, pagando el precio que haya que pagar para defenderlas y conseguir el cambio que quieren.

El miedo es una emoción muy fuerte, sin duda, pero funciona mejor cuando se deja intuida que cuando se ejecuta. Alien es más terrorífica que la mayoría de películas porque nunca sabes realmente qué puede hacer el alienígena, qué aspecto tiene, qué capacidades. El terror surge así a lo desconocido, a lo imprevisible, a lo invisible. “El Imperio”, como dice el discurso final, “se beneficia de la oscuridad”. El desconocimiento, la imposibilidad de vigilar a los vigilantes, etc. se convierten así en herramientas potentísimas del poder, porque no dan un objetivo claro a la revolución. Como dicen en otro momento de la serie, “nos han estado ahogando tan lentamente que no nos hemos dado ni cuenta”. Cuando el miedo funciona de ese modo (que es como lo utiliza por ejemplo Vox en sus discursos sobre cómo España se rompe, o cómo los inmigrantes nos quitan el trabajo) es muy efectivo, porque cada persona puede proyectar en el mismo lo que más tema y, al mismo tiempo, como nunca se materializa más que vagamente, siempre da la sensación de estar a la vuelta de la esquina.

Un buen trozo de Andor, de hecho, es el camino a recorrer para hacer la brutalidad manifiesta. La trama entera de Aldhani no va de obtener un montón de dinero para financiar a la rebelión, sino, como se ve en la conversación entre Luthen y Mon Mothma, es una forma de obligar al Imperio a reaccionar de una forma abierta y brutal. Cosa que el Imperio inmediatamente hace. Así, el miedo pasa de ser algo sutil y latente, presente en todas partes y ninguna, a algo abierto y público, que la gente puede sentir en sus carnes. Al hacerlo, el poder se estabiliza, pues la represión y la brutalidad son herramientas muy potentes, pero al mismo tiempo empieza a sangrar, empieza a mostrar las fallas, porque “el uso abierto de la represión es una señal de debilidad, no de fuerza”, como señalan en otra gran conversación de la serie, durante la parte de la prisión. Y lentamente, todas esas goteras empezarán a acumularse.

Escena de una conversación donde Nemik dice "El ritmo de la represión supera nuestra habilidad para comprenderlo".
Conversación sobre el manifiesto, donde se habla de cómo la velocidad a la que se produce la represión es demasiado rápida para que la gente pueda entenderla y salir del shock.

Y aquí hay que volver a las conversaciones sobre el manifiesto, pues en torno a él se articulan varias otras ideas interesantes. Cuando llegamos a la represión, lo que dice el manifiesto es que el poder no se mantiene por un único acto de represión, sino por infinidad de ellos. Tantos que ya no son un escándalo, que se convierten en algo cotidiano. Cuando el poder reprime abiertamente busca la sensación de que somos víctimas potenciales en todo momento. En una escena sacada casi directamente de la película Brubaker de Robert Redford, lo primero que ocurre al llegar a la prisión es un acto de brutalidad innecesaria, solo para que la gente entienda que esa es su vida a partir de entonces. El poder se manifiesta para conseguir que la gente se sienta desempoderada, vulnerable en cualquier lugar, bajo control e incapaz de rebelerse. Los adentra en el estado de shock del que habla Naomi Klein, desarticulando la sociedad, estableciendo el reino del sálvese quien pueda.

Para esto el poder, como bien muestra Andor, va a usar todos los medios de represión, pero también los de vigilancia. Construyendo un panóptico digital donde los ciudadanos pueden ser vigilados en todo momento con cámaras, grabaciones, espías, delatores… eso lo vemos claramente en la parte protagonizada por el Imperio, como va facilitando que los ciudadanos se vuelvan unos contra otros, como rompe voluntades y controla lo que ocurre con un potentísimo servicio de inteligencia dedicado a espiar a su propia población y mantenerla controlada. Hoy en día vivimos en ese panóptico digital, como muestran las escuchas de la NSA a los ciudadanos norteamericanos y europeos, la presencia de cámaras en las calles, la posibilidad de pinchar teléfonos…

Otro elemento muy relevante es el poder emancipador de la muerte. Al fin y al cabo, es lo más valioso que se nos puede quitar, no en vano el uso legítimo de la fuerza es el centro de poder de la política y del Estado desde tiempos de Hobbes. Si entendemos que el Estado se cobra una vida de un modo legítimo (por ejemplo, porque en un país se acepte la pena de muerte para ciertos crímenes) entonces no pasa nada. El problema surge cuando esta se hace de un modo ilegítimo (se descubre que el ejecutado no era culpable, se hace sin juicio, etc.), entonces da pie a un escándalo. Pero, como señala Andor, las brutalidades se hacen tan a menudo que dejan de ser escándalo. O, si se prefiere una cita de Stalin, “una muerte es una tragedia, un millón es una estadística”. Una muerte de alguien querido nos deja en estado de shock, sorprendidos, desempoderados, vulnerables. Pero cuando ocurre una y otra vez, lo que pasa es que nos insensibilizamos y nos damos cuenta de que el poder ya nos ha quitado lo más valioso que tenemos, de modo que no tenemos ya nada que perder.

Por eso, en tantas revoluciones, como ocurre en Andor, los funerales juegan un papel central. Porque son la manifestación de que todo ese dolor colectivo por el que están pasando los ciudadanos no es legítimo y, además, es algo que pasa a todo el mundo. Las Madres de Mayo en Argentina, el suicidio de Mohamen Bouazizi en Túnez o la actual muerte de Mahsa Amini en Irán. Todos ellos son ejemplos de cómo la muerte enseña a los vivos que ya no tienen nada que perder, que la situación es insostenible y el cambio necesario. Es la llama de la revolución en Ferrix al final de Andor, porque ha sido la llama de mil revoluciones reales a lo largo de la historia de la humanidad.

Escena de la prisión de Andor, con todos en posición de "On Program", completamente vulnerables.
La brutalidad y crudeza de las escenas de la prisión de Andor no se alejan de la realidad de muchas prisiones, no en vano en Estados Unidos todavía es legal la esclavitud en algunos estados para crear mano de obra barata en las prisiones.

Lo cual nos lleva de nuevo a las emociones. El miedo es una herramienta potentísima cuando se usa de modo sutil, y muy potente pero temporal cuando se usa de modo abierto. El modo en que una dictadura se perpetua en el tiempo, como cualquier sistema político, no se basa en el miedo sino en la esperanza. Los gobiernos deben servir para hacer que la vida de la población sea mejor, cuando eso ocurre los mismos se vuelven estables porque la gente quiere vivir en esos sistemas. Dictaduras como la soviética (especialmente en sus primeras fases) o el actual Partido Chino son buenos ejemplos de esto, porque no solo usan el miedo sino que están creando riqueza, mejorando las condiciones de vida de la población. Al hacerlo, la gente puede considerar que perder ciertos derechos y libertades está justificado, a cambio de todo lo que están recibiendo.

Aquí entra otro de los elementos de Andor que tan relevantes son en la actualidad: el papel del conflicto entre seguridad y libertad. Hay muchas conversaciones y mensajes, especialmente entre los que son partidarios del Imperio, de que es aceptable la represión y el control porque está trayendo una estabilidad y una seguridad a la galaxia que no sería posible de otro modo. Esta dicotomía ha sido explotada hasta la saciedad en la sociedad actual, por ejemplo con la Patriot Act de George Bush justo después del 11-S, donde se “reformaron” un montón de derechos fundamentales de los americanos en nombre de garantizar su seguridad tras el atentado. Pero esa ley se encontró con una enorme resistencia y ha sido abolida con el tiempo, porque la gente usualmente escoge libertad por encima de seguridad, especialmente en entornos donde una cantidad razonable de seguridad ya ha sido garantizada. En esos casos, como el norteamericano, el sacrificio de la libertad a cambio de esa seguridad se ve como un sacrificio demasiado elevado y se produce el movimiento de respuesta y protesta.

Para que ese cambio sea viable y aceptable en una sociedad hace falta que tengan verdaderamente la sensación de que la seguridad se ha perdido, que son vulnerables ante amenazas de todo tipo, internas y externas. Que cualquiera podría sufrir un atentado terrorista como el de las Torres Gemelas, aunque viva en la mitad de Wyoming. El Imperio usa esto continuamente para consolidar su posición, y lo hace muy efectivamente a través del uso de las palabras adecuadas: la rebelión son ataques terroristas, partisanos, independentistas. Y pueden ocurrir en todos los sitios. Después del ataque a Aldhani el Imperio reprime y cobra impuestos en toda la galaxia, allá donde haya “actividad partisana o rebelde”. Como ellos definen qué se considera esas dos cosas, tienen libertad para reprimir en todos sitios y, al hacerlo, transmiten el mensaje de que se debe no a los buenos ciudadanos de ese planeta, sino a los rebeldes que viven entre ellos. Si haces eso en un planeta donde no hay actividad rebelde, una parte de la población se volverá contra si misma, intentando identificar esos rebeldes y terminar así con la amenaza a su seguridad que estos plantean.

Por supuesto, esto lleva al uso abierto del poder y la represión del que hablábamos antes, y los regimenes que sobreviven alternan entre situaciones de presión y situaciones más laxas. Sino la gente se insensibiliza, se da cuenta de que no les queda nada que perder y se rebela. Así, el movimiento represivo de Bush fue eventualmente sustituido por una restitución de esos derechos y un paso atrás, cuando se consideró que ya no eran necesarios o aceptables.

A menudo, sin embargo, las situaciones que hacen explotar la mecha de una situación ya tensa de antemano, son situaciones que no dependen de grandes planes sino de una información que llega a donde no debe. La muerte de George Floyd en Estados Unidos fue el pistoletazo de salida para el potentísimo movimiento Black Lives Matter y no fue un acto premeditado del gobierno represivo, sino una de las muchas instancias en que la brutalidad policial funcionó como siempre lo había hecho… pero fue grabada en una cámara. La revolución de Farix en Andor sigue esta línea, no empieza por un gran acto de control, sino por la tortura del padre de un muchacho que lleva una bomba a un funeral en venganza… daba igual cómo fuera ese funeral, incluso sin el fantástico discurso inspiracional del medio, la situación se hubiera salido de control porque el muchacho llevaba la bomba consigo de todas formas y quería venganza.

Escena de Andor en la que están entrenando para el heist en Aldani.
El entrenamiento en Aldhani nos muestra como en Andor, cada uno de los que llegan a la rebelión lo hacen por sus propias razones.

Y aquí llegamos a uno de los puntos finales que interesan, una conversación que ocurre durante la trama de Aldhani en que uno de los personajes dice “cada uno lleva su propia rebelión dentro”. Que, en ese contexto, significa que cada uno tiene sus propias razones para decir basta. Uno lo hace porque mataron a su familia, otro por las cosas que se vio forzado a hacer, otro porque perdió a su amor… da igual las historias concretas, cada uno tiene una razón personal que les lleva a estar ahí. Y, cuando esas razones se van compartiendo cada vez más, la gente tiene razones como colectivo para ir a la rebelión. En Mandalorian vemos a Cara Dune como una miembro de la rebelión y no hace falta saber por qué se unió a la misma cuando nos dice que es de Alderaan. Al fin y al cabo, en esa misma escena pero en el Episodio IV, Leia le dice a Tarkin que “cuánto más apriete el puño, más sistemas estelares se saldrán de su control”.

Ese es el centro de la revolución. Una revolución no se basa en ideales, en altas concepciones de políticas o del futuro mejor. Todos esos son importantes, pero vienen después. El comienzo es la sensación de cada persona de que no tienen nada que perder, que la situación es insostenible, cuando encuentran sus razones individuales para llevar su propia rebelión interior. Y, cuando miran alrededor y ven que eso mismo anida en el corazón de los demás, entonces se moviliza todo. La destrucción de Alderaan estaba destinada a sembrar el terror en la galaxia cuando los demás planetas supiesen que eso les podía ocurrir si se rebelaban… pero lo que hizo fue alimentar a la rebelión al crear millones de personas que de pronto tenían razones para alzarse contra el opresor, como le ocurre a Cara Dune.

Ese es el modo en que ocurre el cambio social en sus extremos, primero con la conciencia individual de que la situación es insostenible, y después al darse cuenta de que esa conciencia se ha vuelto grupal. Es necesariamente una historia de pérdida y sacrificio, como Andor tan bien muestra, con gente que pierde a sus seres queridos o incluso aquellos, como Luthen en su famosa escena, donde “sacrifica toda su humanidad por un amanecer que él nunca llegará a ver”. Al fin y al cabo, la pérdida es una de las cosas más estresantes y traumáticas que podemos sufrir en vida y, al serlo, nos hace replantearnos individual y colectivamente nuestras vidas y el significado de las mismas.

Por todo eso es que Andor no se centra en los grandes personajes, en los jedis o los sith, e incluso los personajes importantes como Mon Mothma aparecen de un modo extremadamente humano. Porque, al final, las revoluciones no se empiezan desde los grandes héroes y figuras famosas, sino en cafeterías y tiendas, en plazas y mercados. Entre la gente común, la gente oprimida y desesperada que se atreve a mirar al poder y decirle que ya basta.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas de Andor y su interpretación de la rebelión?

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Ocio

Detroit: Become Human, un análisis social

Carátula de Detroit: Become Human
Detroit: Become Human tiene un poderoso discurso sobre el cambio social y la opresión.

Detroit: Become Human es un gran juego de toma de decisiones, una experiencia cinematográfica donde el jugador tiene que escoger y decidir en cuestiones muy interesantes sobre las que vale la pena reflexionar. Elementos como la filosofía, la identidad, la confianza, el amor, los sentimientos, el miedo… en resumen, como dice el propio subtítulo del juego, lo que nos hace ser humanos. Y nos lo hace vivir desde el otro lado del telón, desde el colectivo que, en el universo del juego, teóricamente no tiene nada de todo eso: los androides.

Pero, más allá de su buen guión, de los momentos dramáticos y de tensión, de la buenísima banda sonora o el excelente trabajo de los actores, Detroit: Become Human plantea algunas cuestiones sociológicas y sociales muy interesantes, sobre las que vamos a hablar aquí. Y sobre las que vale la pena jugarlo para enfrentarse “dentro de la piel de los personajes” a esos puntos y conflictos.

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Reflexiones personales

Progreso, la idea en el centro del mundo

Imagen de la revolución francesa, momento clave para el desarrollo del concepto de progreso.
El progreso es una idea central del siglo XVIII y desde entonces, presente en todas las grandes revoluciones

Aunque parezca muy obvia hoy en día, la idea de progreso no nos ha acompañado demasiado tiempo en términos históricos. Al contrario, el concepto de progreso fue inventado a lo largo del siglo XVIII, cuando la Ilustración cambió el modo en que se entendía la vida y la sociedad. En la Edad Media, por ejemplo, se entendía el tiempo en términos estancos, estábamos atados a este valle de lágrimas hasta que finalmente llegase el Fin del Mundo. Los griegos lo entendía en términos de decadencia circular, desde la era de oro de los dioses, a la de plata de los héroes, a la de bronce en la que vivían ellos. Sin embargo, a partir de que el ser humano se ponga en el centro de las cosas en el Renacimiento, la idea de que las cosas pueden cambiar fue surgiendo y para la Ilustración, se colocó en el centro de muchas de las ideologías novedosas, desde la lucha liberal contra la opresión a la idea de derechos inalienables de las personas en jurisprudencia o la creación de la misma idea de la democracia moderna.

La idea de progreso se sostiene sobre dos pilares muy distintos y complementarios. El primero de ellos es la idea de progreso como avance que nos permite llegar a donde nunca antes habíamos llegado. Poner un hombre en la Luna fue un reflejo de esta visión del progreso, que permite que la humanidad vaya más allá de sus límites.

En este sentido, la clave del progreso es el avance tecnológico. La clave para llevar a una persona a donde ninguna ha llegado es precisamente desarrollar los inventos y tecnologías necesarios para que los límites que lo ataban cambien de sitio, se vayan más lejos. No se puede llegar a la Luna sin inventar el cohete espacial, los ordenadores, desarrollar la astrofísica, etc. Nuevos conocimientos e inventos se combinan a lo largo de los años para ir cambiando la sociedad en la que vivimos, permitiéndonos hacer cosas que antes hubieran sido imposibles. Cuando se inventó y empezó a difundirse el teléfono móvil, por ejemplo, era algo carísimo y limitado en sus funcionalidades, en aquellos tiempos difícilmente podrías explicarles a las personas cómo sería el mundo unas pocas décadas después con los smart phone, internet y que todo el mundo tenga uno o más dispositivos.

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Ocio

The Red Strings Club

The Red Strings Club nos introduce en un mundo noire y cyberpunk donde decidir cuestiones morales y sociales.
The Red Strings Club nos introduce en un mundo noire y cyberpunk donde decidir cuestiones morales y sociales.

Sin duda, The Red Strings Club no es un videojuego al uso y, en muchos sentidos, como juego se lo podría considerar pobre. Primero, por su escasa duración, que hace que parezca más el prólogo al juego principal que un producto completo. Segundo, porque buena parte de la jugabilidad se basa en la toma de unas decisiones que, sin embargo, en buena medida el juego no explora a posteriori pues sus consecuencias se sentirían tras el final del mismo. Y porque los tres tipos de minijuegos en los que basa su jugabilidad son desiguales y no demasiado ricos, siendo sin duda el mejor el de hacer bebidas con lo que ello implica.

Pero eso todo, que en buena medida lo convierte en un juego mediocre, no deja de hacer de él una experiencia interesante, por una razón central: nos obliga a pensar sobre el mundo en el que vivimos.

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Actualidad

La moción de censura y la democracia española

Moción de censura: Sánchez derrota a RajoyDicen que a la tercera va la vencida y así ha sido: tercera moción de censura a un gobierno en España y la primera exitosa. M. Rajoy ya ha dimitido como presidente del Partido Popular y se retira (en teoría) de la política, dejando un panorama desolador en buena medida del país, y un debate abierto y sangrante en torno a su sucesión. Sin embargo, en torno a esta moción de censura ha habido bastante debate, y corresponde aclarar unas cuantas cosas.

Primero, en España nunca se ha votado al Presidente del Gobierno, al menos no por la ciudadanía. Aunque las campañas a las Elecciones Generales se hacen en clave personalista de quien va a ser Presidente, la realidad es que lo que los ciudadanos votan es una composición de las cámaras, Congreso y Senado, que represente la diversidad del país (en teoría). Es en el Congreso donde se escoge al Presidente, que cuenta así con la mayoría del hemiciclo a su favor.

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El mundo

El sueño americano

En casi toda película americana que vemos, sale mencionado en algún momento. Sale como referencia en canciones y novelas, en los debates políticos y sociales. Pero, ¿qué es el sueño americano? En su núcleo, el sueño americano consiste en una serie de leyendas entrecruzadas sobre qué significa ser americano.

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Ocio

Crítica de serie: Electric Dreams

A priori, Electric Dreams tiene mucho que ver con Black Mirror. Si Black Mirror es de Netflix ahora, Electric Dreams es la respuesta de Amazon a un modelo similar: una serie de ciencia ficción, de capítulos independientes entre si. Y en la superficie en efecto hay muchos paralelismos. Pero el hecho de que sean adaptaciones de relatos de Philip K. Dick (uno de los mayores genios de la ciencia-ficción clásica) hace que tengan un matiz importante y en general jueguen con conceptos claves para K. Dick. Y que vayan desde el ambiente más ciberpunk, a relatos en presentes alternativos o space opera distante en el tiempo no cambia el hecho de que su discurso central es muy potente y cohesionado.

Así, si bien el discurso sobre la tecnología está muy presente en Electric Dreams como lo está en Black Mirror, aparecen desde el principio cuestiones claves para K. Dick como es la definición de la realidad, el peso de la comunidad, la percepción, etc. Así, muchas de las historias no tienen tanto que ver con una nueva tecnología, sino cómo esta pone en tela de juicio el mundo que damos por sentado, rompiendo barreras que aparentemente no tendría sentido dudar.

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Reflexiones personales

El contrato social se ha roto

contrato socialSi echamos un vistazo atrás al siglo XVIII nos encontramos con que ruedan las cabezas de reyes y poderosos. En el XIX se destruyen fábricas y se montan sindicatos muy duros para luchar por condiciones laborales más justas. Es en el caldo de cultivo de esos fuertes conflictos entre la clase obrera y la clase dominante (y más si añadimos conflictos paralelos como la lucha feminista o contra el racismo) que surge la noción de crear un contrato social que permita garantizar lo que por aquel entonces se llamaba la “paz social”.

La idea del contrato, nunca firmado expresamente pero si presente en las obras de muchos autores, era que entre todos nos encargamos de apoyarnos y construir algo conjuntamente. Y que lo haríamos en la medida de nuestras posibilidades. En Europa, evolucionó más que en Estados Unidos, llegando a la idea de los Estados del Bienestar.

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Terrorismo en Cataluña

Desgraciadamente, toca hablar de nuevo de terrorismo, después de los atentados de ayer. El modelo de ataque sigue siendo el mismo que hemos visto en el pasado, un modelo barato y fácil de reproducir que solo requiere que unos pocos extremistas estén dispuestos a morir por ello. Más barato y fácil que entrenarles a usar explosivos que pueden ser rastreados, a pilotar aviones o a usar armas automáticas. Ciertamente no se consiguen así las cifras de muertos de las Torres Gemelas o los atentados de París, o Bagdad, pero se consigue mandar el mensaje de que no hay lugar seguro. Porque ese es el principal mensaje del terrorismo: que debemos vivir con miedo.

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Reflexiones personales

La justicia

justiciaA menudo se argumenta que la justicia es igual para todos, que es imparcial, etc. y rápidamente alguien responde que ese es el ideal de justicia, pero que en realidad la justicia es ciega y todo ese tipo de cosas. Lo cierto es que, a la hora de la verdad, ninguna de esas posturas es correcta, porque la justicia ni es el ideal ni es ciega: al contrario, ve muy bien lo que tiene que ver.

Si la justicia encarcela tres años a alguien que ha robado pan y en cambio deja libre a un político corrupto es que está haciendo lo que tiene que hacer. ¿Por qué? ¡Eso es un sinsentido! La respuesta es sencilla: porque la justicia, como todo en la sociedad, es un constructo social. Más allá de la ideología que hay detrás, de las justificaciones y de los ideales, la justicia que tenemos es el producto de evoluciones, cambios, choques, conflictos e intereses y, como tal, está diseñada como un arma de control. Ya lo dice V cuando dice que la justicia se ha enamorado de la gente de uniforme.

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Actualidad

Libertad de expresión y la ofensa

OfensaYa he escrito muchas veces sobre el hecho de que la libertad de expresión es un absoluto: o existe o no existe. No hay medias tintas. Tan pronto se dice “esto no se puede decir”, por razonable o pequeño que sea eso, la libertad de expresión muere y la censura toma el control. El problema es que el discurso de lo políticamente correcto se ha convertido en una camisa de fuerza que bloquea lo que se puede decir en una conversación normal, y ahora es incluso motivo para ser perseguido judicialmente como se ha visto en el caso de los titiriteros, o actualmente con la sentencia a Cassandra Vera. La ofensa, el sentirse agredido por lo que otra persona dice, se ha convertido en un arma. Así que, como hemos llegado a los tribunales, echemos un vistazo a la legislación más importante de todas en España: la Constitución.

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Actualidad

Burkini y libertad

burkini 1Desde que el debate se ha abierto en Francia sobre la prohibición o no del burkini, se han vertido opiniones de todo tipo. Desde los que sienten miedo y creen que debe ser prohibido, a los que lo prohibirían porque “no es nuestra cultura”, los que lo permitirían porque es espacio de cada persona cómo se viste, o por reducir la cantidad de injerencias del Estado en la vida de la gente, etc.

Yo voy a verter mi opinión vertebrada principalmente en tres direcciones. La primera es la que corresponde a la libertad religiosa y de culto. Ya expuse en otra ocasión como la libertad o se tiene o no se tiene, no permite espacios intermedios. Si hay libertad de credo y religión en un país (como se supone que ocurre en Europa) hay que respetar todas las religiones en sus modos de expresarse; no cohartando la libertad de otros (por ejemplo, con las caricaturas de Mahoma), pero desde luego tampoco dictándoles desde fuera cómo deben rezar o cómo deben comportarse en su fe.

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Explicando tu vida

Un mundo sin privacidad

privacidad 1Tradicionalmente, en los estudios de opinión pública y de ciencia política se diferencia entre la esfera pública de la vida (aquello que todo el mundo puede saber, las acciones que hacemos en el exterior, etc.) y la privada (aquella que está restringida solo para nosotros o para incluir a unos pocos allegados). Es en la esfera de lo privado donde reinaba sin temor, desde la aparición de los derechos con la revolución americana, la privacidad, el velo que nos escondía de quienes nos rodeaban y nos dotaba de un espacio donde poder ser nosotros mismos sin interferencias del exterior. El verdadero backstage que diría Goffman.

Sin embargo, esa división siempre fue relativamente porosa y aspectos de la vida privada lentamente se filtraban a la esfera pública. Los clásicos paparazzi persiguiendo a los famosos y haciendo noticias con cosas de sus vidas cotidianas es uno de los mejores ejemplos, pero incluso en la vida normal de todos nosotros cosas como enseñar nuestras fotos de vacaciones al regresar al trabajo eran formas en que la esfera de lo privado se mezclaba con la pública. Así, la privacidad nunca fue total en el ámbito de lo privado, igual que tampoco estamos totalmente expuestos en el ámbito de lo público (por ejemplo, por mucho que el trabajo sea un ámbito público, si trabajas en una oficina a puerta cerrada puedes contar con cierta privacidad).

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Reflexiones personales

¿Por qué la democracia da los resultados que da?

democracia y referendumJusto tras el referendum en Grecia, o tras el del brexit en Reino Unido, o cualquier otro se alzan siempre voces que dicen que las consultas a la población son presa fácil de los populismos, que dan resultados ingobernables, etc. Y se ofrecen numerosas explicaciones de por qué debemos confiar en nuestros gobernantes electos, por qué ellos saben lo que es mejor para nosotros, etc. Las élites, al fin y al cabo, son así: superiores, más sabias, defienden los intereses de todos con habilidad… ¿o no?

Lo cierto es que la realidad dista mucho de eso. Los gobernantes electos, como toda élite, defiende sus propios intereses y, al hacerlo, gobierna de modos muy concretos. Por eso la consulta popular suele dar resultados que le incomodan, pero veamos las numerosas razones que llevan a esos resultados en realidad.

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La cara de la censura moderna

expresion 1Hace unos días, los miembros del equipo de El Mundo Today habían colgado una web muy bien trabajada y muy graciosa, parodiando la campaña electoral del PP, llamada Rajoy Presidente. Hoy han anunciado que la van a tener que quitar de internet porque el Partido Popular ha procedido a denunciar que van a iniciar acciones judiciales contra El Mundo Today de no ser retirada la web. Así que es hora de nuevo de darle la bienvenida a la censura y a los cortes, si no por acción directa del organismo de censores, a través de la amenaza de usar el poder judicial (que se encuentra siempre vinculado al poder político porque no existe realmente división de poderes en España, solo partitocracia).

Hace ya un tiempo hablé de cómo la libertad de expresión debe ser absoluta: si se pitan los himnos se acepta, si se dibuja a Mahoma se acepta, si hacen webs sarcásticas sobre tu partido se acepta. En el momento en que una sociedad, un organismo, una institución o lo que sea proceden a censurar cualquier clase de mensaje, a sancionarlo o actuar en contra, la libertad de expresión de desvanece porque ya desaparece la libertad de transmitir ciertos mensajes.

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