Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

Una sociedad de narradores

September 28th, 2021
Imagen explicativa de lo que es un narrador en un cuento
El narrador cuenta la historia del mundo a todos los que escuchan

Desde las ciencias sociales a menudo se han propuesto distintas teorías para intentar entender el mundo en que vivimos y tratar de identificar sus dinámicas principales. Desde la economía se ha llamado al mundo actual una sociedad neoliberal, o de capitalismo tardío. En sociología se la ha llamado la sociedad de la información, donde el centro de todo es el uso y manejo de la susodicha. También se la ha llamado la sociedad del riesgo, acentuando cómo las acciones en el presente a menudo se basan en tratar de prevenir problemas futuros. O se ha dicho que es una sociedad líquida, donde lo que predomina es el cambio y la desaparición de estructuras sólidas. Se ha hablado de sociedades de civilizaciones en choque, de sociedades que han llegado al final de la historia y se preparan ya para el final de la ideología, y al contrario, de sociedades de fuertes valores ideológicos en conflicto. Y muchas más. Hoy voy a proponer quizás una aproximación más micro, la de una sociedad de narradores, de cuentacuentos.

Pero empecemos por el principio. En el pasado ya he hablado sobre cómo la sociedad es intersubjetiva, debido a que no existe una realidad objetiva que todo el mundo vea. Al contrario, cada persona ve el mundo de un modo, su subjetividad. Allá donde los puntos de vista de mucha gente coincide surgen acuerdos sociales y culturas organizadas en torno a esas ideas, que definen que esa sociedad es de tal modo, o que tiene esos valores. Entonces esas subjetividades crean una serie de puntos en común sobre los que asientan esa intersubjetividad, esa percepción compartida de lo que es el mundo en el que viven. Y luego las subculturas lo que vienen es a crear variaciones internas de esos acuerdos, enfatizando ciertos valores, debilitando otros, etc.

Es aquí donde entra la visión del poder de Foucault, cuando dice que el biopoder (el tipo de poder dominante en la actualidad) se basa no en el castigo y la represión sino en la creación de identidades. Nos enseñan a pensar y a sentir de ciertos modos a través de la educación (desde la familia, al colegio, etc.) y, con eso, improntan nuestras identidades para hacernos ver el mundo de cierto modo, acorde en principio con la cultura en la que vivimos. El biopoder se basa así en esa gestión de los sueños, los deseos, etc. que tiene la gente, y en la gestión de los modos legítimos de alcanzar esos sueños. Y aquí podemos apoyarnos en Merton, cuando habla de la desviación en sociedad. Él dice que la sociedad fija unos objetivos para ser una persona “exitosa” en sociedad, y establece unos mecanismos para llegar a ellos. En el momento en que aceptamos esos fines y esos caminos nos conformamos a la sociedad, mientras que aquellos que aceptan unos y no los otros, o no aceptan ningunos, son desviados. Por tanto, vivimos en un mundo donde el poder establece nuestras identidades y donde se define como desviados a aquellos que no siguen las vías establecidas para llevar una “buena vida”.

De este modo llegamos al primer punto de nuestra sociedad de narradores: que nuestras vidas son historias. En concreto, son las historias que nos contamos, a nosotros y a los demás, acerca de quienes somos, por qué somos como somos, que eventos nos han marcado, etc. Construimos nuestro personaje, nuestra identidad, en base a esa historia, y según recordemos o no ciertos eventos, enfaticemos o no ciertos valores, etc. vamos contando como somos. Y es que la memoria es engañosa, no recuerda las cosas como son, olvida las que no interesan y deforma muchas otras, para ajustarse a la historia que nos estamos contando. Y, según cambiamos nuestra forma de ser, reajusta y reescribe los propios recuerdos para encajar con esa nueva narrativa, para que no haya disonancias cognitivas, sino que tengamos la sensación de que hay una continuidad, que siempre hemos sido como somos ahora.

Imagen de un narrador contando una historia
Narramos nuestra vida a nuestro entorno y a nosotros mismos como una historia

Cuando nos relacionamos unos con otros, normalmente lo que hacemos es contarnos historias, más grandes o más pequeñas, pero historias al fin y al cabo. Si nuestra mejor amiga en la terraza de un bar nos pregunta “¿Qué tal ha ido la semana, ha pasado algo interesante?” lo que haremos será tomar el papel de narradores y contarles la historia de lo que ha pasado o no esa semana: “pues verás, el lunes cuando llegué al trabajo…”. Y es que los seres humanos estamos hechos de historias, por eso nos encantan las novelas, las películas, los videojuegos, porque son historias para consumir, para sentir, y para vivir esas experiencias que no tenemos en la vida normal. Porque, a través de las historias que nos cuentan desde fuera sentimos cosas, aprendemos cosas, vivimos cosas. Y eso se impronta en nuestras identidades, como decía Foucault, cambiándonos. Así es fácil recordar ese libro concreto que, cuando lo leísteis, os dejó marca. O esa película que aún a día de hoy, tantos años después, recuerdas tan bien porque os emocionó.

Vale, pero diréis, con razón, que una sociedad no solo son los individuos que viven en ella, es su historia, sus instituciones, sus leyes, su economía, sus infrastructuras… y tantas otras cosas. Justo la idea para este post, que llevaba tiempo rondándome la cabeza, surgió de leer la introducción a “El Valor de las Cosas”, un fenomenal libro de Mariana Mazzucato sobre economía. En ella muestra cómo la economía, el valor que asignamos a un objeto de cara al comercio, no es un valor real centrado en el uso y beneficio objetivo de ese objeto, sino que es fruto de la historia de lo que nos dicen que vale. Los narradores, en este caso los publicistas por ejemplo, lo que hacen es crear esa ficción que dice que las cosas valen lo que valen, independientemente del valor real en la economía. Unas zapatillas Nike no valen tanto más que cualquier otra zapatilla por su calidad o porque nos vayan a hacer correr mejor, sino por la marca (de la que tanto habla Naomi Klein) que, en el fondo, es la historia de por qué Nike es diferente al resto de zapatillas.

Las leyes y las instituciones de una sociedad, por ejemplo, son fruto de los acuerdos sobre los que se cimentan esas sociedades. Más allá de los choques de las élites por el poder, el poder no se sostiene de modo legítimo si no es aprobado y aceptado por la mayoría de la población. Por eso es tan importante para el biopoder el control de las identidades de las personas, para asegurarse de que todas ellas aceptan el mundo como es y, con ello, a los que tienen el poder. Pero precisamente como esas leyes e instituciones son consecuencia de esos acuerdos, en realidad lo que hay detrás de ellas son una multitud de historias distintas que convergen para darles forma: los discursos de los políticos y los movimientos sociales, las tradiciones heredadas de tiempos pasados, las identidades nacionales que nos dicen cómo somos, etc. Todo ello son multitud de narradores que, a lo largo de los siglos, se han dedicado a difundir y vender esas historias de cómo es el mundo en el que vivimos y, con ello, dar forma a las instituciones que nos gobiernan.

Podríamos seguir así con todo el resto de aspectos de la sociedad, pero entendéis a qué me refiero. Y rápidamente podríais hacer la crítica de que esto es todo muy postmoderno, que deja todo al espacio de lo subjetivo, que no existe ninguna estructura permanente o realidad objetiva. Y yo soy más bien tirando a estructuralista, el extremo opuesto al postmodernismo. ¿Cómo se encaja esto?

Porque, en realidad, el poder de las historias es mucho mayor que el que inicialmente podría parecer. Es cierto que hay una realidad objetiva pero, lo más probable es que, en muchas de sus facetas sea incognoscible porque las personas no actuamos en base a esa realidad sino a nuestras percepciones de la misma. Pero las historias que contamos tienen muchos narradores, en estos momentos unos 7mil millones de ellos, más si incluimos a todos los narradores que nos precedieron y sin embargo contribuyen a estas narraciones por medio de cosas como la Historia (de ahí la importancia de fenómenos como el revisionismo histórico), los libros escritos o la tradición. La historia, la narración, no es algo flexible o subjetivo, es un acuerdo al que van llegando colectivos sociales muy grandes, con sus intereses para la sociedad, con sus agendas y objetivos. El choque entre movimientos sociales (abortistas contra antiabortistas, por ejemplo) es una lucha encarnizada en el campo (en términos de Bourdieu) de la cultura y la identidad, para tratar de lograr que una narrativa concreta se vuelva hegemónica en la sociedad y, con ello, cree nuevas instituciones, cambios en las leyes, formas de vivir. Y los campos, todos ellos, son estructuras sociales permanentes, espacios de conflicto y lucha por posiciones de poder, donde los diversos capitales se usan por los actores para avanzar sus propios objetivos. Pero el choque entre Nike y Addidas en el campo económico no se basa en la realidad objetiva de sus ventas o el valor de sus acciones, sino en la historia que se cuenta con ellos acerca de cual de las dos es más grande e importante, a menudo usando esos datos y muchos otros como argumentos a favor o en contra de cada historia concreta.

Y la estructura social está llena de historias que son aceptadas de modo casi inconsciente por los narradores de nuestro mundo, por ti y por mi. Cosas como que los ricos merecen tener las riquezas porque se las han ganado con su esfuerzo, riesgo e inteligencia (base de la doctrina neoliberal en economía) es la justificación de una desigualdad económica estructural en el mundo actual, y se sostiene sobre esa historia. O las injusticias de género, o raza, o cualquier otra desigualdad es una realidad estructural, inscrita en nuestras leyes e instituciones, en la forma en que nos comportamos y en las oportunidades desiguales que cada colectivo tiene, precisamente porque los narradores nos han convencido de que “eso es así y no se puede cambiar” o que “no es algo real” o que “no es importante”; o, peor aún, que “es así porque es lo que merecen”. Los campos generan habitus, comportamientos extendidos entre los actores que participan en el cambio, y ello basado en la construcción del modo en que ven el mundo, de sus identidades, de las historias que se cuentan sobre quienes son y quienes serán, y cómo deben ser y tratar a los demás.

Al final, por tanto, todo es una historia, contada por tantos narradores como personas habitan cada uno de los colectivos, los campos y las sociedades. Si la pregunta central en la historia individual de cada persona es la pregunta acerca de su identidad “¿quien eres?”, la pregunta central a nivel social es la misma. Y, en base a cómo una sociedad se ve a si misma construye toda esa serie de instituciones y leyes, empresas y partidos políticos, que la dotan de una estructura estable y perdurable en el tiempo, centrada en perpetuar esos mismos valores e ideas para garantizar su estabilidad. Pero el futuro, el final de la historia, nunca es exactamente como cada uno lo imagina. Cuando nos imaginamos el futuro, una tarea central por ejemplo para la ciencia-ficción, construimos ese futuro en base a cómo proyectamos el mundo del presente y lo que imaginamos que podría surgir. Y a partir de ahí creamos las historias de lo que queremos o no queremos para el futuro, sea en forma de un discurso político o de una novela distópica que nos advierta sobre el peligro futuro. Se crea una historia. Y al crearse esa historia y difundirse socialmente, cambia la sociedad del presente, porque de pronto surgen nuevas ideas, nuevas advertencias, nuevos caminos posibles para el futuro que entran en las narraciones que nos hacemos en el presente sobre el mundo que está por venir.

Un político sobre el vacío, sostenido por un montón de gente que no se aparta y le deja estar en el poder
La sociedad solo se sostiene con sus injusticias debido a que la historia dominante nos dice que es como debe ser

Y, como el cambio social, desde todas sus fuentes, es constante y se acelera a medida que avanza el tiempo y la tecnología, la realidad es que el futuro es siempre cambiante porque continuamente entran en el debate social distintos aspectos novedosos y diferentes que deben ser discutidos. Al surgir estos temas, como el cambio climático o las pandemias que vemos hoy en día por todos lados, los narradores se ponen a entretejer esas nuevas ideas en sus discursos e historias previas, añadiéndolas en los programas políticos, en las normas de actuación y leyes de la sociedad, pero también en las conversaciones de bar o en casa con amigos. Porque todos somos los narradores del mundo en el que vivimos, y el futuro del mismo depende de qué decidamos como conjuto que queremos que sea ese futuro. Lo escribía a principios de la pandemia cuando hablaba de las lecciones que debíamos extraer de la misma, que al final todo lo bueno o malo que salga de la pandemia depende del relato social que hagamos con ella. Y eso mismo ocurre todos los días, con cada café que nos tomamos con amigos, cada charla con nuestros jefes en el puesto de trabajo, cada vez que votamos en las urnas… con cada pequeño acto que hacemos en sociedad estamos reproduciendo y perpetuando la historia del mundo como es y cómo queremos que sea, estamos haciendo de narradores y estamos construyendo el futuro real que eventualmente será presente.

Ese es el poder que todos tenemos, y probablemente sea el más grande de todos los poderes. Pena que, demasiado a menudo, no somos conscientes de que lo tenemos, y cueste demasiado cambiar las historias que nos han enseñado desde pequeños que “son ciertas”.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas de nuestra sociedad de narradores?

¿Qué es la sociología?

March 21st, 2021
Imagen que muestra una lupa estudiando a un grupo de gente, mostrando así como la sociología nos estudia a todos como conjuntos sociales.
¿Qué es la sociología? Es el estudio de quienes somos todos nosotros juntos.

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Gustavo Adolfo Becquer

Curiosamente, las palabras que Becquer dedicó a la poesía son perfectamente válidas para la sociología. Sociología eres tu, y soy yo, y tus vecinos, y muchas más cosas. Hace 14 años, la andadura del blog comenzaba con esta misma pregunta, y ahora, tantos años después, voy a volver a enfrentarme a ella, pero lo voy a hacer desde una perspectiva nueva, espero que algo más sabia, fruto de muchos años lidiando con esta cuestión. ¿Qué es la sociología? Bueno, veamos qué revela tu pupila azul…

La definición más clásica de la sociología sería algo así como “la disciplina científica encargada de estudiar la sociedad”. Y, sin duda, es cierto. Pero cuando tratamos de ir más allá de esa definición tan somera, acaba habiendo tantas respuestas como sociólogos a los que preguntes, incluso más. Victor Sanz por ejemplo hizo una buena respuesta al respecto en su canal de Youtube. Y yo mismo, en mi versión del pasado, respondía a “qué es la sociología” básicamente enfrentándome a la pregunta desde el punto de vista de “qué hace la sociología”, algo que tiempo después revisité cuando hice el post sobre salidas profesionales de la misma.

Orwell: vigilancia en la sociedad del siglo XXI

January 20th, 2021
Orwell nos plantea el debate entre vigilancia y libertad en la sociedad moderna.
Orwell nos plantea el debate entre vigilancia y libertad en la sociedad moderna.

Orwell es, sin duda, un videojuego muy interesante. El punto de partida es que nos contratan como investigadores en La Nación para resolver unos atentados que tienen lugar en nuestro primer día y para ello ponen a nuestra disposición el programa Orwell. Este lo que hace, básicamente, es acceder a las redes sociales, páginas webs, y otros elementos digitales para extraer información, hacer perfiles y agregarlos. Al hacer esto, vamos juntando las pistas de lo que está ocurriendo, y avanzamos una historia que se va desarrollando con cada día de juego ante nuestros ojos. Es un juego cortito, de hecho da la sensación de que se acaba cuando está llegando a su mejor momento, que con su peculiar estética consigue transmitir muy bien las sensaciones de que estamos observando una sociedad real desde un panóptico digital.

Pero desde un punto de vista social, del mensaje, el desarrollo de Orwell va mucho más allá de la investigación de los atentados, para ser una muy interesante reflexión sobre varios puntos centrales de nuestro mundo actual: el dilema que enfrenta vigilancia e intimidad, y el que se refiere a libertad y seguridad.

The Red Strings Club

August 3rd, 2020
The Red Strings Club nos introduce en un mundo noire y cyberpunk donde decidir cuestiones morales y sociales.
The Red Strings Club nos introduce en un mundo noire y cyberpunk donde decidir cuestiones morales y sociales.

Sin duda, The Red Strings Club no es un videojuego al uso y, en muchos sentidos, como juego se lo podría considerar pobre. Primero, por su escasa duración, que hace que parezca más el prólogo al juego principal que un producto completo. Segundo, porque buena parte de la jugabilidad se basa en la toma de unas decisiones que, sin embargo, en buena medida el juego no explora a posteriori pues sus consecuencias se sentirían tras el final del mismo. Y porque los tres tipos de minijuegos en los que basa su jugabilidad son desiguales y no demasiado ricos, siendo sin duda el mejor el de hacer bebidas con lo que ello implica.

Pero eso todo, que en buena medida lo convierte en un juego mediocre, no deja de hacer de él una experiencia interesante, por una razón central: nos obliga a pensar sobre el mundo en el que vivimos.

Coronavirus, relato social y un futuro mejor

May 2nd, 2020
El coronavirus, la historia y el poder de la crisis y su narrativa.
El coronavirus, la historia y el poder de las crisis y su narrativa.

La Historia muestra que a menudo, las crisis más fuertes, son herramientas potentes de construcción de un futuro diferente del esperado. Sea el coronavirus o sea cualquier otra, las crisis ponen en tela de juicio el entramado de cada sociedad, poniendo de relieve sus deficiencias, problemas y dificultades. En respuesta, nuevas medidas se pueden tomar para garantizar que esas situaciones no se repitan, llevando a cambios en la sociedad. No se trata, así, de que las crisis sean uno de los motores del cambio social, pero si que actúan como catalizadores y aceleradores del mismo.

Uno de los mayores logros de la segunda mitad del siglo XX para la construcción de una paz ha sido la Unión Europea. Si bien esta crisis ha mostrado que los países siguen compitiendo entre si aunque sean miembros de la Unión, lo cierto es que ya no competimos de modos tan violentos y terribles como hemos hecho en los siglos pasados, e incluso a veces logramos articular respuestas comunes a ciertos problemas, aunque sea tarde y mal.

Creatividad e inteligencia

September 3rd, 2019
Creatividad e inteligencia, dos cosas claves en el mundo en el que vivimos
Creatividad e inteligencia, dos cosas claves en el mundo en el que vivimos

Estos dos conceptos son dos de los pilares centrales de las sociedades en las que vivimos, especialmente en el sistema económico. A medida que avanza la robotización y la automatización, los trabajos más mecánicos y repetitivos van siendo cada vez sustituidos por máquinas más eficaces a la hora de hacerlo. Sin embargo, hoy en día al menos, las máquinas no tienen ni inteligencia ni creatividad.

Y, como sabéis, vivimos en la era de la información, de modo que en el mundo actual lo que más valor tiene es la gestión y creación de información y conocimiento. Unas actividades que requieren profundamente de esos dos atributos y que hoy en día suponen buena parte de los puestos de trabajo mejor remunerados y más seguros, porque son virtualmente imposibles de sustituir por máquinas en el presente.

El tiempo y el espacio son socialmente relativos

September 10th, 2018

tiempoDesde pequeños, nos han enseñado que las magnitudes físicas de medición son objetivas: un metro es un metro, un segundo es un segundo. Aunque en la teoría de la relatividad eso se pone en cuestión, en la vida normal de la gente (donde la relatividad no es un factor que impacte) el espacio y el tiempo son constantes sólidas. Sin embargo, esto no es así.

Primero, porque hay que tener en cuenta que tanto un metro como un segundo son una unidad de medición arbitraria, construida por consenso. No ha sido un universal caído del cielo para medir el tiempo y el espacio, sino una construcción humana que nos sirve para tomar indicaciones para la investigación científica, la construcción de objetos, o cualquier otra razón.

Pero la razón principal por la que digo que son relativos en sociedad es porque, en realidad, no dependen de si mismo.

Libertad de expresión y la ofensa

April 1st, 2017

OfensaYa he escrito muchas veces sobre el hecho de que la libertad de expresión es un absoluto: o existe o no existe. No hay medias tintas. Tan pronto se dice “esto no se puede decir”, por razonable o pequeño que sea eso, la libertad de expresión muere y la censura toma el control. El problema es que el discurso de lo políticamente correcto se ha convertido en una camisa de fuerza que bloquea lo que se puede decir en una conversación normal, y ahora es incluso motivo para ser perseguido judicialmente como se ha visto en el caso de los titiriteros, o actualmente con la sentencia a Cassandra Vera. La ofensa, el sentirse agredido por lo que otra persona dice, se ha convertido en un arma. Así que, como hemos llegado a los tribunales, echemos un vistazo a la legislación más importante de todas en España: la Constitución.

Análisis del debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias

October 20th, 2015

debate iglesias rivera 0Como a estas alturas todos seguramente sabéis, Pablo Iglesias y Albert Rivera se vieron las caras bajo la batuta de Jordi Évole en su programa de televisión, que batió records de audiencia. Lo cual, para empezar, ya es una buena señal que confirma que los españoles no somos gente pasiva o no informada sino que, al contrario, en las cosas importantes prestamos atención y estamos involucrados en permanecer informados sobre el mundo que nos rodea y nuestra vida en común. Así que, el primer punto de interés está fuera del programa en si, dentro de las casas de los millones de españoles interesados por saber lo que ahí se hablaba.

La segunda cuestión interesante se ve desde el comienzo: Jordi Évole ha hecho un gran trabajo dinamitando los modelos de debate político tradicionales, anclados en fórmulas ineficaces. Si en la referencia que usan al principio el debate entre González y Aznar se centra en una serie de reglas y elementos negociados de antemano (y surge el meta-debate sobre lo que se puede debatir y lo que no), Évole consigue sentar a ambos políticos cara a cara a hablar de política, con una fluidez y una naturalidad que en ningún momento contradice el rigor y la seriedad de lo que se está hablando. Y que, además, permite en buena medida unas respuestas más honestas y directas de las que estamos habituados a ver en los políticos españoles. Así, es raro verles sonreir, darse la razón, hablar de experiencias personales o tener que argumentar no en base a sus discursos preparados (que también surgen ocasionalmente) sino en base a lo que el otro está diciendo. Es, así un debate de verdad debate, no solo un simulacro del mismo.

¿Somos únicos?

September 1st, 2015

unico 1Basta ver cualquier película dirigida a adolescentes para ver continuamente la exaltación de la individualidad que ahí se hace; pero es sólo uno de los ejemplos más claros de cómo la sociedad nos anima continuamente a ser únicos, a ser diferentes a los demás, a ser originales. No vale ser una réplica de los demás que te rodean, hay que buscar algo que nos diferencie de todos ellos y nos haga brillar, por tonto que pueda parecerles a los demás.

Este mensaje, tan visible en las historias para adolescentes, está presente en multitud de ámbitos diferentes. Muchas son las campañas publicitarias, por ejemplo, que indican que comprar un producto te hace diferente (Apple, por ejemplo, jugaba con eso), los programas de talentos donde cada uno muestra lo que sabe hacer, etc. Lo diferente es visto como bueno y esparcido a los cuatro vientos como el camino a seguir.

¿A qué se debe el valor de las cosas?

August 3rd, 2015

valorLos economistas clásicos dicen que el valor de un objeto se encuentra en el punto donde se cruzan las dos curvas principales de la economia: oferta y demanda. Así, cuántas más personas quieren una cosa, más sube su precio, y cuántos más copias haya de esa misma cosa a la venta, más baja. Sin embargo, aunque esta apreciación es más o menos correcta en economía, lo que hace es ocultar ligeramente la base real del valor de las cosas: la escasez.

El mundo en el que habitamos es un mundo de bienes finitos: hay una cantidad limitada de móviles a la venta, una cantidad limitada de Mona Lisas, una cantidad limitada de todo lo que nos rodea. Cuánto más limitada sea esa cantidad, más valor le damos al objeto/sentimiento/idea/lo-que-sea asociado.

Grecia y el poder del miedo

June 30th, 2015

grecia“Grecia se acerca al abismo” es una frase que se repite en las conversaciones y en los medios de comunicación. Si Grecia recurre al referendum, si no se aceptan los recortes, si no se inclina la cabeza ante las instituciones de acreedores… lo que queda es la barbarie, la pobreza, salir de la UE, salir del Euro y poco menos que llegar a Mad Max. La Ministra de Agricultura acaba de decir que “las urnas son peligrosas” en televisión, voces han hablado del peligro que supone que la gente decida sobre cosas tan complejas como su economía, que puede ser una pérdida terrible para Grecia…

El resultado es que se impone la sensación de miedo, porque el miedo es la herramienta que tiene muchas veces el poder a la hora de evitar los cambios. Todo cambio implica que el resultado es incierto, porque no se sabe exactamente cómo será el mundo después del cambio y lo desconocido siempre despierta temores. Si a estos temores innatos al ser humano se le une los miedos que fomentan los que van a perder poder, el resultado es mucho más impactante y efectivo como herramienta para neutralizar la sociedad y el cambio.

Crítica de Libro: Sociofobia

May 31st, 2015

sociofobiaDespués de la excelente reseña de este libro que hizo Miguel López Lara en la revista (Re)Pensando, lo cierto es que tenía bastantes ganas de coger por banda el texto de Rendueles. Y la verdad es que el libro no ha defraudado lo más mínimo: complejo, completo, original, fácil de leer, interesante, conflictivo… No estoy, ni de lejos, de acuerdo con todo lo que dice, pero sí que ha conseguido que, incluso en los puntos de desacuerdo, me pare a reflexionar y pensar desde el punto de vista novedoso y diferente que plantea Rendueles a lo largo de las casi 200 páginas del texto. Por todo ello, es sin duda un libro que puede dar pie a múltiples interpretaciones, de modo que la mía quizás no sea la más adecuada pero a mi es lo que me ha inspirado el texto.

El punto de partida de Sociofobia es un ataque directo y brutal al neoliberalismo económico, el liberalismo político/filosófico y las instutuciones mercantiles. Durante los dos últimos siglos, todos estos actores han ido creando una sociedad descentralizada y fragmentada que encuentra que el único modo de entenderse a si misma es a través del precio de las cosas y, por tanto, las interacciones humanas se debilitan al basarse en interacciones puntuales, que se pretenden racionales y basadas en la manipulación (por medio de los medios de comunicación, la publicidad, etc.) de los deseos de la gente, reducidos a simples ansias de comprar tal o cual producto.

Economía vs Política

January 13th, 2015

A menudo, se argumenta que la economía lo puede todo, que con unos cuantos millones de dólares puedes comprar cualquier cosa, que los mercados financieros dominan el mundo y demás analogías para señalar la que parece una verdad innegable: vivimos en un mundo donde manda la economía. Ante ella, la política se queda en una esquina, apaleada ante unos flujos globales que dictan recortes, cambios y tratos de favor a empresas y millonarios. La ciudadanía, finalmente, queda desprotegida así ante una economía desbocada. Este retrato tan neoliberal, casi cyberpunk, no se aleja demasiado de la realidad, pero parte de un origen equivocado en su narración.

Pero, para llegar a dar ese giro, empecemos por el principio. ¿Qué es la política? En términos básicos, la política es la acción conjunta de la sociedad a la hora de decidir cómo se enfrenta a los problemas y a las decisiones comunes que tienen entre todos. Es la suma de la acción colectiva, encarada hacia la construcción de la sociedad, sus reglas, sus estructuras e instituciones, las normas de interacción, etc.

Psycho Pass y la Sociedad Crítica (2ª Temporada)

January 10th, 2015

Hace tiempo compartí aquí con vosotros la recomendación del anime Psycho Pass como una muy interesante reflexión sobre la sociedad. Ahora finalmente he tenido tiempo de ver la segunda temporada y, aunque quizás no esté del todo a la altura de la primera (y tiene un salto de fe algo mayor, cosa habitual en la ciencia-ficción), si que tiene algunos elementos que vale la pena reflexionar.

Si pensáis verla quedaros con la idea de que temas como el panóptico, la libertad, los valores, la humanidad, la violencia o la seguridad,  vuelven a estar en el centro de la trama y que añade puntos interesantes a la primera en casi todos esos apartados. Y dejad de leer a partir de aquí si no queréis spoilers.

Tribulaciones de la Clase Ociosa

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