Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

Una sociedad de narradores

September 28th, 2021
Imagen explicativa de lo que es un narrador en un cuento
El narrador cuenta la historia del mundo a todos los que escuchan

Desde las ciencias sociales a menudo se han propuesto distintas teorías para intentar entender el mundo en que vivimos y tratar de identificar sus dinámicas principales. Desde la economía se ha llamado al mundo actual una sociedad neoliberal, o de capitalismo tardío. En sociología se la ha llamado la sociedad de la información, donde el centro de todo es el uso y manejo de la susodicha. También se la ha llamado la sociedad del riesgo, acentuando cómo las acciones en el presente a menudo se basan en tratar de prevenir problemas futuros. O se ha dicho que es una sociedad líquida, donde lo que predomina es el cambio y la desaparición de estructuras sólidas. Se ha hablado de sociedades de civilizaciones en choque, de sociedades que han llegado al final de la historia y se preparan ya para el final de la ideología, y al contrario, de sociedades de fuertes valores ideológicos en conflicto. Y muchas más. Hoy voy a proponer quizás una aproximación más micro, la de una sociedad de narradores, de cuentacuentos.

Pero empecemos por el principio. En el pasado ya he hablado sobre cómo la sociedad es intersubjetiva, debido a que no existe una realidad objetiva que todo el mundo vea. Al contrario, cada persona ve el mundo de un modo, su subjetividad. Allá donde los puntos de vista de mucha gente coincide surgen acuerdos sociales y culturas organizadas en torno a esas ideas, que definen que esa sociedad es de tal modo, o que tiene esos valores. Entonces esas subjetividades crean una serie de puntos en común sobre los que asientan esa intersubjetividad, esa percepción compartida de lo que es el mundo en el que viven. Y luego las subculturas lo que vienen es a crear variaciones internas de esos acuerdos, enfatizando ciertos valores, debilitando otros, etc.

Es aquí donde entra la visión del poder de Foucault, cuando dice que el biopoder (el tipo de poder dominante en la actualidad) se basa no en el castigo y la represión sino en la creación de identidades. Nos enseñan a pensar y a sentir de ciertos modos a través de la educación (desde la familia, al colegio, etc.) y, con eso, improntan nuestras identidades para hacernos ver el mundo de cierto modo, acorde en principio con la cultura en la que vivimos. El biopoder se basa así en esa gestión de los sueños, los deseos, etc. que tiene la gente, y en la gestión de los modos legítimos de alcanzar esos sueños. Y aquí podemos apoyarnos en Merton, cuando habla de la desviación en sociedad. Él dice que la sociedad fija unos objetivos para ser una persona “exitosa” en sociedad, y establece unos mecanismos para llegar a ellos. En el momento en que aceptamos esos fines y esos caminos nos conformamos a la sociedad, mientras que aquellos que aceptan unos y no los otros, o no aceptan ningunos, son desviados. Por tanto, vivimos en un mundo donde el poder establece nuestras identidades y donde se define como desviados a aquellos que no siguen las vías establecidas para llevar una “buena vida”.

De este modo llegamos al primer punto de nuestra sociedad de narradores: que nuestras vidas son historias. En concreto, son las historias que nos contamos, a nosotros y a los demás, acerca de quienes somos, por qué somos como somos, que eventos nos han marcado, etc. Construimos nuestro personaje, nuestra identidad, en base a esa historia, y según recordemos o no ciertos eventos, enfaticemos o no ciertos valores, etc. vamos contando como somos. Y es que la memoria es engañosa, no recuerda las cosas como son, olvida las que no interesan y deforma muchas otras, para ajustarse a la historia que nos estamos contando. Y, según cambiamos nuestra forma de ser, reajusta y reescribe los propios recuerdos para encajar con esa nueva narrativa, para que no haya disonancias cognitivas, sino que tengamos la sensación de que hay una continuidad, que siempre hemos sido como somos ahora.

Imagen de un narrador contando una historia
Narramos nuestra vida a nuestro entorno y a nosotros mismos como una historia

Cuando nos relacionamos unos con otros, normalmente lo que hacemos es contarnos historias, más grandes o más pequeñas, pero historias al fin y al cabo. Si nuestra mejor amiga en la terraza de un bar nos pregunta “¿Qué tal ha ido la semana, ha pasado algo interesante?” lo que haremos será tomar el papel de narradores y contarles la historia de lo que ha pasado o no esa semana: “pues verás, el lunes cuando llegué al trabajo…”. Y es que los seres humanos estamos hechos de historias, por eso nos encantan las novelas, las películas, los videojuegos, porque son historias para consumir, para sentir, y para vivir esas experiencias que no tenemos en la vida normal. Porque, a través de las historias que nos cuentan desde fuera sentimos cosas, aprendemos cosas, vivimos cosas. Y eso se impronta en nuestras identidades, como decía Foucault, cambiándonos. Así es fácil recordar ese libro concreto que, cuando lo leísteis, os dejó marca. O esa película que aún a día de hoy, tantos años después, recuerdas tan bien porque os emocionó.

Vale, pero diréis, con razón, que una sociedad no solo son los individuos que viven en ella, es su historia, sus instituciones, sus leyes, su economía, sus infrastructuras… y tantas otras cosas. Justo la idea para este post, que llevaba tiempo rondándome la cabeza, surgió de leer la introducción a “El Valor de las Cosas”, un fenomenal libro de Mariana Mazzucato sobre economía. En ella muestra cómo la economía, el valor que asignamos a un objeto de cara al comercio, no es un valor real centrado en el uso y beneficio objetivo de ese objeto, sino que es fruto de la historia de lo que nos dicen que vale. Los narradores, en este caso los publicistas por ejemplo, lo que hacen es crear esa ficción que dice que las cosas valen lo que valen, independientemente del valor real en la economía. Unas zapatillas Nike no valen tanto más que cualquier otra zapatilla por su calidad o porque nos vayan a hacer correr mejor, sino por la marca (de la que tanto habla Naomi Klein) que, en el fondo, es la historia de por qué Nike es diferente al resto de zapatillas.

Las leyes y las instituciones de una sociedad, por ejemplo, son fruto de los acuerdos sobre los que se cimentan esas sociedades. Más allá de los choques de las élites por el poder, el poder no se sostiene de modo legítimo si no es aprobado y aceptado por la mayoría de la población. Por eso es tan importante para el biopoder el control de las identidades de las personas, para asegurarse de que todas ellas aceptan el mundo como es y, con ello, a los que tienen el poder. Pero precisamente como esas leyes e instituciones son consecuencia de esos acuerdos, en realidad lo que hay detrás de ellas son una multitud de historias distintas que convergen para darles forma: los discursos de los políticos y los movimientos sociales, las tradiciones heredadas de tiempos pasados, las identidades nacionales que nos dicen cómo somos, etc. Todo ello son multitud de narradores que, a lo largo de los siglos, se han dedicado a difundir y vender esas historias de cómo es el mundo en el que vivimos y, con ello, dar forma a las instituciones que nos gobiernan.

Podríamos seguir así con todo el resto de aspectos de la sociedad, pero entendéis a qué me refiero. Y rápidamente podríais hacer la crítica de que esto es todo muy postmoderno, que deja todo al espacio de lo subjetivo, que no existe ninguna estructura permanente o realidad objetiva. Y yo soy más bien tirando a estructuralista, el extremo opuesto al postmodernismo. ¿Cómo se encaja esto?

Porque, en realidad, el poder de las historias es mucho mayor que el que inicialmente podría parecer. Es cierto que hay una realidad objetiva pero, lo más probable es que, en muchas de sus facetas sea incognoscible porque las personas no actuamos en base a esa realidad sino a nuestras percepciones de la misma. Pero las historias que contamos tienen muchos narradores, en estos momentos unos 7mil millones de ellos, más si incluimos a todos los narradores que nos precedieron y sin embargo contribuyen a estas narraciones por medio de cosas como la Historia (de ahí la importancia de fenómenos como el revisionismo histórico), los libros escritos o la tradición. La historia, la narración, no es algo flexible o subjetivo, es un acuerdo al que van llegando colectivos sociales muy grandes, con sus intereses para la sociedad, con sus agendas y objetivos. El choque entre movimientos sociales (abortistas contra antiabortistas, por ejemplo) es una lucha encarnizada en el campo (en términos de Bourdieu) de la cultura y la identidad, para tratar de lograr que una narrativa concreta se vuelva hegemónica en la sociedad y, con ello, cree nuevas instituciones, cambios en las leyes, formas de vivir. Y los campos, todos ellos, son estructuras sociales permanentes, espacios de conflicto y lucha por posiciones de poder, donde los diversos capitales se usan por los actores para avanzar sus propios objetivos. Pero el choque entre Nike y Addidas en el campo económico no se basa en la realidad objetiva de sus ventas o el valor de sus acciones, sino en la historia que se cuenta con ellos acerca de cual de las dos es más grande e importante, a menudo usando esos datos y muchos otros como argumentos a favor o en contra de cada historia concreta.

Y la estructura social está llena de historias que son aceptadas de modo casi inconsciente por los narradores de nuestro mundo, por ti y por mi. Cosas como que los ricos merecen tener las riquezas porque se las han ganado con su esfuerzo, riesgo e inteligencia (base de la doctrina neoliberal en economía) es la justificación de una desigualdad económica estructural en el mundo actual, y se sostiene sobre esa historia. O las injusticias de género, o raza, o cualquier otra desigualdad es una realidad estructural, inscrita en nuestras leyes e instituciones, en la forma en que nos comportamos y en las oportunidades desiguales que cada colectivo tiene, precisamente porque los narradores nos han convencido de que “eso es así y no se puede cambiar” o que “no es algo real” o que “no es importante”; o, peor aún, que “es así porque es lo que merecen”. Los campos generan habitus, comportamientos extendidos entre los actores que participan en el cambio, y ello basado en la construcción del modo en que ven el mundo, de sus identidades, de las historias que se cuentan sobre quienes son y quienes serán, y cómo deben ser y tratar a los demás.

Al final, por tanto, todo es una historia, contada por tantos narradores como personas habitan cada uno de los colectivos, los campos y las sociedades. Si la pregunta central en la historia individual de cada persona es la pregunta acerca de su identidad “¿quien eres?”, la pregunta central a nivel social es la misma. Y, en base a cómo una sociedad se ve a si misma construye toda esa serie de instituciones y leyes, empresas y partidos políticos, que la dotan de una estructura estable y perdurable en el tiempo, centrada en perpetuar esos mismos valores e ideas para garantizar su estabilidad. Pero el futuro, el final de la historia, nunca es exactamente como cada uno lo imagina. Cuando nos imaginamos el futuro, una tarea central por ejemplo para la ciencia-ficción, construimos ese futuro en base a cómo proyectamos el mundo del presente y lo que imaginamos que podría surgir. Y a partir de ahí creamos las historias de lo que queremos o no queremos para el futuro, sea en forma de un discurso político o de una novela distópica que nos advierta sobre el peligro futuro. Se crea una historia. Y al crearse esa historia y difundirse socialmente, cambia la sociedad del presente, porque de pronto surgen nuevas ideas, nuevas advertencias, nuevos caminos posibles para el futuro que entran en las narraciones que nos hacemos en el presente sobre el mundo que está por venir.

Un político sobre el vacío, sostenido por un montón de gente que no se aparta y le deja estar en el poder
La sociedad solo se sostiene con sus injusticias debido a que la historia dominante nos dice que es como debe ser

Y, como el cambio social, desde todas sus fuentes, es constante y se acelera a medida que avanza el tiempo y la tecnología, la realidad es que el futuro es siempre cambiante porque continuamente entran en el debate social distintos aspectos novedosos y diferentes que deben ser discutidos. Al surgir estos temas, como el cambio climático o las pandemias que vemos hoy en día por todos lados, los narradores se ponen a entretejer esas nuevas ideas en sus discursos e historias previas, añadiéndolas en los programas políticos, en las normas de actuación y leyes de la sociedad, pero también en las conversaciones de bar o en casa con amigos. Porque todos somos los narradores del mundo en el que vivimos, y el futuro del mismo depende de qué decidamos como conjuto que queremos que sea ese futuro. Lo escribía a principios de la pandemia cuando hablaba de las lecciones que debíamos extraer de la misma, que al final todo lo bueno o malo que salga de la pandemia depende del relato social que hagamos con ella. Y eso mismo ocurre todos los días, con cada café que nos tomamos con amigos, cada charla con nuestros jefes en el puesto de trabajo, cada vez que votamos en las urnas… con cada pequeño acto que hacemos en sociedad estamos reproduciendo y perpetuando la historia del mundo como es y cómo queremos que sea, estamos haciendo de narradores y estamos construyendo el futuro real que eventualmente será presente.

Ese es el poder que todos tenemos, y probablemente sea el más grande de todos los poderes. Pena que, demasiado a menudo, no somos conscientes de que lo tenemos, y cueste demasiado cambiar las historias que nos han enseñado desde pequeños que “son ciertas”.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas de nuestra sociedad de narradores?

Judicialización de la política

August 21st, 2021
La Justicia movida por los hilos de un titiritero.
La judicialización de la política y la politización de la justicia son dos oscuras realidades.

En el mundo actual, desde una punta al otro, cada vez es más fácil ver el modo en que la justicia (entendida como institución judicial, no como valor social en este caso) y la política van de la mano. Aunque usaré en este post los ejemplos de Trump en Estados Unidos y de la judicialización de la política en España, lo cierto es que es un fenómeno que va mucho más lejos.

El punto de partida de esta historia se encuentra en la manera en que se entiende en el presente la separación de poderes o, mejor dicho, la falta de la misma. En el siglo XVII y XVIII, cuando comenzaban las teorías que llevarían a las democracias modernas, una de las preocupaciones centrales de los filósofos de la época era el que el poder no se aglutinase en unas pocas manos, en un nuevo “rey”. La idea del mandato imperativo fue un paso importante aunque luego se deshiciese y pasase a constituirse el mandato representativo; y el otro de los principios centrales era la idea de la separación de poderes, que separaba en personas diferentes el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial. La realidad que encontramos, sin embargo, es que la partitocracia es el sistema real que tenemos en el mundo actual, de modo que desde uno de los poderes se controlan todos los demás. En el caso español, los miembros del Tribunal Constitucional y el Supremo son nombrados, directa o indirectamente (a través del Consejo General del Poder Judicial) por el Congreso, que a su vez elige al Presidente del Gobierno, de modo que desde el Legislativo se controlan tanto el Ejecutivo como el Judicial. E incluso el cuarto poder, la prensa, se encuentra hoy en día alineada en sus líneas editoriales con ciertos partidos, como se ve claramente en la línea de Fox News en Estados Unidos. Así, el poder no está realmente en manos de la ciudadanía (la base de la democracia) sino en la de los partidos políticos que controlan las instituciones (de ahí que sea una partitocracia).

Detroit: Become Human, un análisis social

August 2nd, 2021
Carátula de Detroit: Become Human
Detroit: Become Human tiene un poderoso discurso sobre el cambio social y la opresión.

Detroit: Become Human es un gran juego de toma de decisiones, una experiencia cinematográfica donde el jugador tiene que escoger y decidir en cuestiones muy interesantes sobre las que vale la pena reflexionar. Elementos como la filosofía, la identidad, la confianza, el amor, los sentimientos, el miedo… en resumen, como dice el propio subtítulo del juego, lo que nos hace ser humanos. Y nos lo hace vivir desde el otro lado del telón, desde el colectivo que, en el universo del juego, teóricamente no tiene nada de todo eso: los androides.

Pero, más allá de su buen guión, de los momentos dramáticos y de tensión, de la buenísima banda sonora o el excelente trabajo de los actores, Detroit: Become Human plantea algunas cuestiones sociológicas y sociales muy interesantes, sobre las que vamos a hablar aquí. Y sobre las que vale la pena jugarlo para enfrentarse “dentro de la piel de los personajes” a esos puntos y conflictos.

¿Qué es la sociología?

March 21st, 2021
Imagen que muestra una lupa estudiando a un grupo de gente, mostrando así como la sociología nos estudia a todos como conjuntos sociales.
¿Qué es la sociología? Es el estudio de quienes somos todos nosotros juntos.

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Gustavo Adolfo Becquer

Curiosamente, las palabras que Becquer dedicó a la poesía son perfectamente válidas para la sociología. Sociología eres tu, y soy yo, y tus vecinos, y muchas más cosas. Hace 14 años, la andadura del blog comenzaba con esta misma pregunta, y ahora, tantos años después, voy a volver a enfrentarme a ella, pero lo voy a hacer desde una perspectiva nueva, espero que algo más sabia, fruto de muchos años lidiando con esta cuestión. ¿Qué es la sociología? Bueno, veamos qué revela tu pupila azul…

La definición más clásica de la sociología sería algo así como “la disciplina científica encargada de estudiar la sociedad”. Y, sin duda, es cierto. Pero cuando tratamos de ir más allá de esa definición tan somera, acaba habiendo tantas respuestas como sociólogos a los que preguntes, incluso más. Victor Sanz por ejemplo hizo una buena respuesta al respecto en su canal de Youtube. Y yo mismo, en mi versión del pasado, respondía a “qué es la sociología” básicamente enfrentándome a la pregunta desde el punto de vista de “qué hace la sociología”, algo que tiempo después revisité cuando hice el post sobre salidas profesionales de la misma.

La Emergencia del Campo Interestatal

March 21st, 2021
Esfera de hecha con las banderas del mundo, que ejemplifica cómo la emergencia del campo interestatal cambia a todos los países.
La emergencia del campo interestatal es un proceso que cambia el modo en que funciona el planeta entero.

Por cambios en la vida he descubierto que el link original a este artículo había dejado de funcionar, y siendo el primer artículo que publiqué en su momento en una revista científica, le tengo especial cariño. Así que lo he subido de nuevo a Academia pero con el contenido completo de La Emergencia del Campo Interestatal para que, en caso de que la página de La Balsa de Piedra siga caída, el artículo se pueda leer.

En cuanto al tema del que trata, La Emergencia del Campo Interestatal es un artículo que resume la idea central de la que fue mi tesis: la idea de que, ante nuestros ojos, está emergiendo un campo de relaciones políticas globales donde distintos actores actúan y toman posiciones. Fue publicado originalmente en 2013 con lo cual algunas de las cosas hoy en día habría que actualizarlas un poco, pero buena parte de los temas tratados siguen igual de vigentes hoy que entonces, especialmente tras avivarse con debates como la crisis sanitaria actual que vive el mundo, o el reciente Brexit. ¡Espero que os sea interesante!

Link en Academia

Link original de la revista La Balsa de Piedra (actualmente no funciona)

Costan Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas de la emergencia del campo interestatal?

El segundo impeachment a Trump

February 14th, 2021
El proceso de impeachment a Trump empezó con su aprobación en el Congreso.
El proceso de impeachment a Trump empezó con su aprobación en el Congreso.

El Senado norteamericano acaba de cerrar el segundo impeachment a Trump, una especie de moción de censura a la americana, y su historia es relevante para algunas de las cosas de las que hablamos en este blog, y tiene implicaciones más amplias que son interesantes. Por eso, vamos a echarle un ojo, en relación además con un post que escribí en otoño acerca del modo en que mueren las democracias, que es particularmente relevante ya que, aunque la norteamericana sobrevivió a Trump (al menos de momento) estos eventos ilustran un proceso peligroso que se puede dar en cualquier democracia y en cualquier momento, y para el cual ya tenemos otros exponentes como Bolsonaro en Brasil.

Os voy a contar toda la historia, resumida, del impeachment para aquellos que puedan no estar familiarizados con ella y lo que llevó a que tuviera lugar. Aquellos que si lo estéis podéis saltar directamente a la sección de Consecuencias.

The Comey Rule (La Ley de Comey)

February 4th, 2021
The Comey Rule nos introduce en un interesante momento histórico de EEUU.
The Comey Rule nos introduce en un interesante momento histórico de EEUU.

The Comey Rule nos cuenta la historia de James Comey, quien fue director del FBI desde el comienzo de la presidencia de Obama hasta principios de la de Trump. Si bien su historia se centra especialmente en el periodo de la investigación de los emails de Hillary Clinton y cómo eso influyó en las elecciones de 2016 que harían que Trump ganase, el centro de la serie es una discusión muy interesante sobre la ley, el respeto, la interferencia rusa en las elecciones, etc. Para contar esta historia, que en el fondo tiene pocos “hechos interesantes” a nivel cinematográfico, pocos momentos épicos y que además cubre largos periodos de tiempo, especialmente el último año de Comey en el FBI, la serie se sostiene durante sus cuatro horas en un conjunto de actores que están simplemente soberbios, en una puesta en escena muy trabajada y en un papel suave pero apropiado de la música. Todo esto hace que nos metamos de lleno en lo que nos está narrando, y nos deja espacio a cada uno para llegar a nuestras propias conclusiones.

Y es que, en este sentido, The Comey Rule pone sobre la mesa muchas cuestiones importantes no solo para entender ese momento histórico sino para todas las sociedades del mundo. El primero de cuyos puntos, quizás el más importante, es la cuestión de los valores. Comey sale descrito como la clase de persona que tiene unos valores muy fuertes (la independencia del FBI, el deber de proteger a los ciudadanos, hacer lo correcto…) que guían sus acciones y las de la institución a su cargo durante el tiempo que en ella está. Y, durante buena parte de ese tiempo, esos valores son eficaces en granjearle el apoyo de los miembros del FBI e incluso del Presidente Obama.

Sin embargo, el centro de la historia surge porque, en realidad, en el mundo moderno los valores normalmente chocan contra la eficacia política. La cuestión de los emails es uno de los momentos que mejor lo reflejan: todos en el FBI saben que es un mal asunto meterse a investigarlo, que es una bomba que no se puede manejar bien dentro del plazo de unas elecciones que ya están en marcha. Es, a nivel objetivo, un error estratégico… y, sin embargo, es lo correcto. La política es la base sobre la que se construye el mundo en el que vivimos, es mucho más que simplemente las instituciones de gobierno, y buena parte del territorio político es un territorio ideológico donde los valores se enfrentan entre si por alcanzar una hegemonía en la ideología de una sociedad (es la base del funcionamiento de la sociedad civil).

Democracia, deslegitimación y cambio social

November 15th, 2020
Nuestro artículo, publicado en la revista Barataria.

Hoy comparto con vosotros el último artículo que nos han publicado a Héctor Puente y a mi, titulado “Democracia, deslegitimación y cambio social: el videojuego como dispositivo de cuestionamiento político”. Ya se que el título es un poco largo, pero es lo que hay. Fue publicado en el número 29 de la revista Barataria, Revista Castellano-manchega de Ciencias Sociales. Está dedicado a ilustrar cómo los jugadores de videojuegos pueden aprender muchas lecciones muy valiosas sobre la política y la democracia según los juegos a los que juegan, y cómo esto conlleva unos aprendizajes que luego se transforman en motores de un cambio social real fuera de las pantallas. De hecho, el resumen del artículo dice:

Tradicionalmente, el Estado ha organizado una serie de instituciones que garantizan el aprendizaje y adoctrinamiento en el sistema. Pero las democracias llevan en crisis de legitimidad desde la crisis económica de 2007/08, una deslegitimación que crece a medida que las TIC llevan nuevos modelos políticos e ideas de un lado a otro del mundo. Un entorno digital que transporta valores culturales a través de todos los productos mediáticos, siendo los videojuegos uno de los más importantes hoy en día. Esto los ha convertido en un campo de aprendizaje y experimentación que ha llevado a la aparición de espacios políticos en los videojuegos (como manifestaciones o escenarios de lucha y activismo), exigencias a las compañías desarrolladoras, estructuras de relaciones más horizontales y muchos espacios de discusión identitaria (como el género). Aprendizajes que los ciudadanos obtienen en su tiempo de ocio pero que no se olvidan cuando desconectan de sus juegos, sino que quedan insertados en sus identidades.

Para los que estéis interesados en este tema, como siempre os dejo los links para que podáis descargarlo gratuitamente.

Este es de la revista Barataria

Y este es el de mi página de Academia

¡Espero que os sea interesante la lectura!

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas sobre este artículo sobre cómo los videojuegos afectan a la forma en que entendemos la política?

La moción de censura de Vox

October 23rd, 2020
La moción de censura de Vox no buscaba realmente cambiar el gobierno.
La moción de censura de Vox no buscaba realmente cambiar el gobierno.

Estos días hemos asistido a lo que oficialmente es el intento por parte de Vox de derribar un gobierno y sustituirlo por otro, siguiendo los caminos democráticos para ello. En contra de lo que se dijo en su momento de golpismo y demás en torno a la moción de censura que pone fin al anterior gobierno popular, es una vía perfectamente válida y perfectamente democrática (al menos, si consideramos lo que tenemos una democracia y no la partitocracia que he defendido a menudo que es). Sin embargo, esta moción es extremadamente diferente a la anterior en el punto clave: el objetivo a alcanzar.

En España, la moción de censura es de caracter constructivo. Esto no significa que el debate tenga que ser civilizado o con ideas propositivas de caminos para mejorar, sino que lo que se vota es la sustitución de un gobierno por otro específico. En este caso, la sustitución del PSOE por Vox. Si se tratase de una moción que llevase simplemente a la convocatoria de nuevas elecciones, el análisis sería muy diferente, pero no es el caso.

The Red Strings Club

August 3rd, 2020
The Red Strings Club nos introduce en un mundo noire y cyberpunk donde decidir cuestiones morales y sociales.
The Red Strings Club nos introduce en un mundo noire y cyberpunk donde decidir cuestiones morales y sociales.

Sin duda, The Red Strings Club no es un videojuego al uso y, en muchos sentidos, como juego se lo podría considerar pobre. Primero, por su escasa duración, que hace que parezca más el prólogo al juego principal que un producto completo. Segundo, porque buena parte de la jugabilidad se basa en la toma de unas decisiones que, sin embargo, en buena medida el juego no explora a posteriori pues sus consecuencias se sentirían tras el final del mismo. Y porque los tres tipos de minijuegos en los que basa su jugabilidad son desiguales y no demasiado ricos, siendo sin duda el mejor el de hacer bebidas con lo que ello implica.

Pero eso todo, que en buena medida lo convierte en un juego mediocre, no deja de hacer de él una experiencia interesante, por una razón central: nos obliga a pensar sobre el mundo en el que vivimos.

Coronavirus, relato social y un futuro mejor

May 2nd, 2020
El coronavirus, la historia y el poder de la crisis y su narrativa.
El coronavirus, la historia y el poder de las crisis y su narrativa.

La Historia muestra que a menudo, las crisis más fuertes, son herramientas potentes de construcción de un futuro diferente del esperado. Sea el coronavirus o sea cualquier otra, las crisis ponen en tela de juicio el entramado de cada sociedad, poniendo de relieve sus deficiencias, problemas y dificultades. En respuesta, nuevas medidas se pueden tomar para garantizar que esas situaciones no se repitan, llevando a cambios en la sociedad. No se trata, así, de que las crisis sean uno de los motores del cambio social, pero si que actúan como catalizadores y aceleradores del mismo.

Uno de los mayores logros de la segunda mitad del siglo XX para la construcción de una paz ha sido la Unión Europea. Si bien esta crisis ha mostrado que los países siguen compitiendo entre si aunque sean miembros de la Unión, lo cierto es que ya no competimos de modos tan violentos y terribles como hemos hecho en los siglos pasados, e incluso a veces logramos articular respuestas comunes a ciertos problemas, aunque sea tarde y mal.

Las tres principales fuentes de cambio social

January 17th, 2020
El Imperio Romano es un gran ejemplo de cambio social en toda su complejidad.
El Imperio Romano es un gran ejemplo de cambio social en toda su complejidad.

Si miramos hacia atrás en el tiempo, es inevitable ver que el mundo ha cambiado mucho. Solo contando el breve tiempo en que hemos estado en la Tierra como homo sapiens sapiens, nuestro modo de funcionar, vivir, sentir, trabajar, hacer, competir, colaborar, crear… todo, ha cambiado dramáticamente un montón de veces. Las sociedades resultantes de la combinación de todas esas cosas se vuelven irreconocibles a si mismas según pasa el tiempo y cambian sus valores, sus instituciones, sus ambiciones. Ese es el resultado del cambio social.

Vivimos hoy en día en un mundo de cambio social acelerado, donde proceso se da cada vez con más frecuencia, en intervalos más y más cortos. Si la vida de un campesino medieval probablemente fuera muy similar a la de su padre y abuelo, nosotros podemos notar cambios dramáticos en la nuestra simplemente mirando 10 años hacia el pasado. Para ello, el cambio se genera históricamente (de un modo breve y simplificado) por tres vías distintas.

Critica de serie: The Expanse

December 19th, 2019
Los protagonistas principales de The Expanse
Cartel promocional de The Expanse, con sus protagonistas principales.

The Expanse es, probablemente, una de las mejores series de ciencia-ficción que se han hecho. Adaptando una serie de novelas de James S. A. Corey (que no he leído aún, así que no puedo comparar), se nota muchísimo esta influencia en el sentido de que el guión va muy cuadrado de principio a final, sin los típicos saltos y problemas que suelen tener las series con el paso de una temporada a otra. Las interpretaciones de los actores empiezan algo flojas, pero van mejorando muchísimo con el paso de las temporadas, y la estética, efectos especiales y demás están a un altísimo nivel. Y una serie que además tiene una multitud de registros narrativos, desde la parte más de cine negro al drama político, de la épica espacial a la historia de amor, etc. la serie se mueve con mucha soltura en muchos distintos estilos que la dotan de una gran complejidad que, sin embargo, no se siente forzada.

Pero en este blog, lo que nos preocupa son otras cosas. Primero de todo, un elemento interesante, es el hecho de que es ciencia-ficción dura: la física funciona como debe, hasta donde la conocemos, y el resultado es una serie que se siente perfectamente creíble. Y más allá, cuando The Expanse plantea un mundo, lo hace teniendo en cuenta los elementos que la ciencia sabe de nuestro sistema solar y más, construyendo con eso sus personajes y entornos como bien podrían ser. Uno de los aspectos clave es el papel que la gravedad tiene, porque la gente que no ha nacido en la Tierra no tiene el cuerpo preparado para la gravedad terrestre (la marciana, por ejemplo, es un tercio la de la Tierra) lo cual tiene un impacto enorme en el guión y desarrollo de la serie (aunque la parte estética que implica se la han olvidado, probablemente por cuestión de presupuesto). Y los combates espaciales realmente muestran el impacto de la física, cómo realmente se mueven las naves en el espacio (que no es como en Star Wars), o cómo el peligro de descompresión o de exceso de aceleración son problemas reales que manejar.

El cordón sanitario a Vox

November 13th, 2019
Santiago Abascal no debe, solo, recibir un cordón sanitario, sino que se debe combatir a la raiz del problema
Abascal, el cordón sanitario y el cambio social: un cóctel explosivo

Cada vez se oye más hablar de que los resultados de las últimas elecciones y el ascenso de Vox son el fruto de que, a diferencia de otros países, en España no se le ha hecho un cordón sanitario a Vox. No se les ha aislado, ignorado, expulsado de la esfera pública. No se les ha cortado el acceso a los medios de comunicación, ni nada por el estilo. A menudo, se correlaciona con la célebre frase de que no se puede ser tolerante con el intolerante.

Sin embargo, en mi opinión, la realidad es muy distinta. 52 escaños son muchos votos, 3,64 millones para ser exactos, y eso es más grande que un partido. Eso nos está hablando de una realidad social que hay que abordar y sobre la que hay que trabajar, no poner un cordón y esperar que se quede contenida.

Análisis de las elecciones noviembre 2019

November 11th, 2019
Resultados de las segundas elecciones generales de 2019
Resultados de las segundas elecciones generales de 2019.

Supongo que el comienzo de este análisis de estas segundas elecciones de 2019 debería ser algo del estilo de “me equivoqué en el anterior. Y me equivoqué porque pensé que sería tan desastroso para la izquierda ir a unas nuevas elecciones, que eventualmente serían capaces de pactar y llegar a un acuerdo. Y la realidad es que no han sido capaces y que el orgullo/soberbia de Sánchez ha empeorado todo. En una democracia representativa como esta y como muchos países europeos, los pactos de gobierno y los gobiernos conjuntos son cosa frecuente con parlamentos divididos; pretender gobernar en solitario y con mayoría absoluta es una quimera cada vez menos viable.

Por eso decía hace unos meses que eran como las primeras elecciones generales reales de una democracia compleja, donde el bipartidismo había llegado ya roto. Y los juegos tradicionales del bipartidismo no iban a funcionar para formar gobierno. Pues aquí estamos, con un Presidente en funciones aferrado a unas herramientas que ya no funcionan, y que condena al país a un gobierno aún más inestable, si es que se logra organizar uno esta vez y no vamos a otras elecciones en 2020.

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