Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

Resistirse al Poder - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Resistirse al Poder

July 5th, 2014

fight_the_power1_1El otro día expuse, junto con Marta Lizcano, el texto del Ojo del Poder en el LI Congreso Internacional de Filosofia; a raíz de él, y del resto de ponencias de la mesa, surgió un debate del cual hoy quiero rescatar un punto concreto. Ya hemos hablado muchas veces de legitimidad y lo que pasa cuando un sistema se deslegetima pero, ¿qué pasa mientras tanto?

El poder debe ser legítimo si quiere que el pueblo lo acepte y no se rebele contra él, y para eso requiere de toda su capacidad para seducir y convencer de su idoneidad para manejar los asuntos comunes. ¿Por qué? La razón base de esto es que el poder no es algo natural en si mismo, es fruto de la negociación colectiva de toda la sociedad, producto de las transferencias de poder de todas las personas que la componen y el marco intersubjetivo de interpretación de todo. En resumen, el poder surge como consecuencia de las relaciones de todas las personas, algunas de las cuales consiguen posiciones más centrales en los campos donde todo el mundo interviene, convirtiéndose en centrales y, al hacerlo, ganando capacidad de condicionar a todos los demás en ese aspecto (económico, político, social, la empresa…).

Por tanto, al no ser algo natural, la pregunta clave no es “¿por qué debemos rebelarnos?” sino “¿por qué debemos obedecer?”. El poder, a través de la educación, las experiencias comunes, la represión, etc. intenta continuamente hacernos creer que lo natural es obedecer y aquellos que desobedecen son traidores, enemigos, rebeldes o simples perroflautas. Cualquier cosa vale para deslegitimar la rebelión, la oposición, el cambio.

Sin embargo, cada persona tiene en si misma, en su interior, el poder. Este poder personal e innegable se transfiere cuando se legitima una institución, idea o grupo, y se recupera al deslegitimarse. Pero nunca se pierde, siempre es propiedad de la persona que ejerce el poder al confiar en la legitimidad de esa institución. Y en una sociedad individualizada como la nuestra, el primer deber moral de toda persona es intentar conseguir unas mejores condiciones de vida para si mismo y para aquellos que lo rodean. Lo cual, en gran medida, implica reducir las desigualdades (económicas, políticas, legales, ideológicas…) para buscar una mejora social de todos.

Si nuestro deber es el de mejorar nuestras condiciones de vida como sociedad, inevitablemente a la pregunta de “¿por qué debemos obedecer?” la única respuesta es “porque me conviene”. El problema de esto es que, normalmente, no nos conviene tanto como a aquellos centrales que nos dominan, que salen más beneficiados que nosotros. De modo que la obediencia sólo tiene un sentido muy limitado, durante el tiempo en que los mecanismos de redistribución de la riqueza y el poder estén alimentando a la gente y haciendo que todo el mundo viva mejor, lo cual sólo ocurre cuando los países están creciendo lo suficiente como para que la tarta crezca para todos. Lo cual, en el fondo, no lucha contra la desigualdad incluso durante ese tiempo.

Por lo tanto, la respuesta es que nunca nos conviene estar bajo el poder de otros, con lo cual el Poder en sí es siempre ilegítimo. La desobediencia civil, la resistencia, forzar el sistema al cambio no es, así, algo de traidores y perroflautas, sino de gente concienciada socialmente y con voluntad de construir un mundo mejor (lo que cada uno considere mejor, claro, que eso depende de las personas).

Si seguimos ese camino, inevitablemente (y creo en ello firmemente) es el deber de las personas el resistirse al poder, cambiarlo y conformarlo de modo más justo y más igualitario cada día. El poder, por supuesto se resiste siempre que puede, de infinitos modos, por eso la lucha por cambiar el mundo es un inevitable imposible, ya que jamás se conseguirá alcanzar una utopía de igualdad perfecta (al menos, no en nuestras vidas), pero es necesario luchar continuamente por intentarlo y avanzar, lentamente, paso a paso, en ese camino.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas del deber de resistirse?

Comments

2 Comments

RSS

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
%d bloggers like this: