Tribulaciones de la Clase Ociosa

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Una breve historia del poder en las relaciones internacionales - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Una breve historia del poder en las relaciones internacionales

November 26th, 2018

Historia de la primera guerra mundialNos encontramos a principios del siglo XX, época final del dominio británico del mundo; sin embargo, bajo el brillo del recuerdo del poder de la Gran Bretaña victoriana, el poder de Estados Unidos crece a toda velocidad hasta superar a su antiguo amo. Le damos un golpecito al reloj para avanzar la historia y, tras unos treinta millones de muertos, nos encontramos en 1919 cuando, tras el terror de la Gran Guerra, se crea la Sociedad de Naciones. La idea era evitar que ocurriese de nuevo una tragedia como aquella… obviamente fracasó.

Unos ochenta millones de muertos después, con el polvo asentándose sobre Hiroshima y Nagasaki, nos encontramos con que la Sociedad de Naciones fracasó. Sobre esos cadáveres, para prevenir que algo así volviese a ocurrir, se crea la Organización de las Naciones Unidas y, con ella, se pone el pilar del orden internacional que viene desde entonces. Es 1945 y Gran Bretaña deja el centro del escenario a los Estados Unidos.

Pero la historia, a medida que avanza, dice que el dominio de los americanos aún no ha llegado, porque en contraposición se crea el bloque soviético detrás de la URSS. El mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial quedará así dividido en una bipolaridad global, donde dos grandes potencias se enfrentan por la influencia y el control. De un lado a otro del telón de acero, las estructuras de poder son diferentes, dado que cada una de las potencias trata de crear sus zonas de influencia de forma muy diferente.

La URSS básicamente organiza su influencia en torno al Pacto de Varsovia. Con apoyo económico, influencia, etc. irá influyendo en otros países del mundo, desde financiar la presa de Asuán en Egipto a influenciar directamente los movimientos revolucionarios en América Latina. La idea de la URSS no era influir directamente y controlar esos países terceros, especialmente China, sino crear un mundo donde los ideales comunistas se extendiesen, lo cual sin duda le daría preeminencia; pero, es importante tener en cuenta que Rusia no es una potencia a la que le guste dominar, más bien al contrario, a lo largo de la historia Rusia suele ser el oso dormido que lo que quiere es controlar su territorio y que no le molesten ni amenacen su poder.

Del otro lado del muro, Estados Unidos tiene la posición opuesta. En vez de consolidar su territorio y sentirse seguro en su área de influencia, los americanos quieren proyectar su poderío de modo global. Para ello usan dos vehículos: el primero, el mismo que la URSS, mediante la influencia; desde golpes de Estado e invasiones militares a la influencia económica del Plan Marshall. La influencia norteamericana se contruye así como una maquinaria opuesta a la URSS en todos los aspectos.

La segunda de las herramientas, sin embargo, es propia suya, ya que Estados Unidos creó el orden internacional que conocemos. La ONU es una organización creada por los ganadores de la Segunda Guerra Mundial (basta ver quienes tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad), y por tanto es anterior a la división del muro por el telón de acero. Pero Estados Unidos usa con mucho éxito el ejemplo de la ONU para ir construyendo todo un orden internacional donde diversidad de organizaciones, tratados y acuerdos estructuren el mundo occidental. La OTAN, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Trabajo… todos estos nombres y muchos más irán apareciendo con los años.

Historia escrita en Bretton WoodsY todas esas nuevas organizaciones van a crearse con un elemento en el centro: Estados Unidos. El mejor ejemplo es Bretton Woods. Estos acuerdos, tan tempranos como 1944, colocan todas las normas y bases para el comercio internacional y dan pie a la creación del Banco Mundial y el FMI. Pero más allá de eso, ponen como moneda de referencia para todo el comercio internacional el dólar y se crea la idea del patrón oro que establece que el oro siempre tiene un valor fijo con respecto al dólar. Añadamos a esto el enorme peso que tenía USA en la toma de decisiones en esos organismos (no en vano ambos tienen sede en Estados Unidos) y lo que encontramos es que Bretton Woods colocó en el centro del sistema comercial capitalista a los norteamericanos. Si bien el sistema colapsó durante la Guerra de Vietnam cuando Nixon abandonó el patrón oro y se instauró el sistema de cambio monetario actual donde los valores fluctúan, el sistema sirve como perfecto ejemplo de cómo Estados Unidos creó un orden internacional a su alrededor.

Esta posición de dominio internacional se fortaleció cuando avanzó el proceso de la descolonización a mediados del siglo XX. Con él, las antiguas grandes potencias europeas, incluso las ganadoras de la II Guerra Mundial como Gran Bretaña, fueron perdiendo buena parte de sus tierras coloniales y quedando reducidas a sus tamaños actuales. Lo cual inevitablemente tuvo un impacto enorme en mantener la dependencia europea de los Estados Unidos, especialmente en temas de seguridad pero también en materia económica. No en vano, Europa estaba arrasada por la guerra y estaba iniciando el proceso de convergencia económica con las Comunidades Europeas, pero no estaba en posición ya de dominio.

Historia y el conflicto de cubaDejemos que pase la historia ante nosotros, y veremos como el poder de las dos grandes potencias se va a extender a todo el globo con el discurrir de las décadas. El mundo dividido por el Muro de Berlín es un mundo bipolar, donde dos grandes potencias determinan con sus juegos, equilibrios y amenazas, el orden mundial. Todo bajo la amenaza de la guerra nuclear final que acabaría con la especie humana por medio de la doctrina de destrucción mutua asegurada: si una de las dos potencias atacaba a la otra, esta respondería desatando todo su armamento nuclear, de modo que era una guerra que ninguna de las potencias podía ganar, todos perderíamos. El mejor ejemplo de la cual es la Crisis de los Misiles de Cuba, que llevó al mayor avance reciente en la diplomacia: el establecimiento de medios de comunicación directos y permanentes entre los líderes políticos, el famoso teléfono rojo. Así que, las potencias luchaban sus juegos de poder e influencia en otros territorios: Vietnam, Alemania, América Latina, el espacio exterior… campos de conflictos de muy distinto tipo en los que una potencia y otra luchaban por ganar la batalla.

Pero la ganó Estados Unidos, no por ser mejor, sino por los conflictos económicos y nacionalistas internos de la URSS, cuyo modelo fue incapaz de competir con el capitalista. Perestroika, glasnost y, finalmente, Yeltsin saca los tanques a la calle y bombardea la duma, terminando con ello la existencia de la URSS, que pasa a desmembrarse. En el mundo, sobre sus propios pies, queda una única potencia, el hegemón planetario. Por primera vez en la historia, a nivel global, un único país puede detentar poder global por medio de sus bases militares desplegadas globalmente, su preeminencia económica y las estructuras internacionales de los organismos creados y a los que, lentamente, las antiguas repúblicas soviéticas van a ir entrando.

Este dominio unipolar del mundo, sin embargo, le dura realmente muy poco a Estados Unidos. Desde 1991, con el colapso de la URSS, hasta 2001 con el atentado de las Torres Gemelas. Si bien la caída del World Trade Center no destruyó la economía americana, ni los portaviones, ni los acuerdos sobre los que se asienta su dominio, cambió una cosa muy importante: la percepción norteamericana del mundo. De ser el “faro en la colina” o la “policía del mundo”, empezaron a imaginarse a si mismos como víctimas de un enemigo exterior, amenazados por un mundo que ellos creían controlar sin oposición.

Historia y el 11-SLa primera reacción a esta sensación de amenaza fue responder golpe por golpe. Bush invadió así Afganistán e Irak, intentando reafirmar el dominio norteamericano. No fue bien, y los cadáveres de soldados americanos regresando marcaron el nuevo Vietnam en el que se embarcaron durante años. Obama intentó retornar al control del mundo por medio de las relaciones internacionales, impulsando la posición dominante en las instituciones y una agenda global. Si bien su camino fue más eficaz, especialmente teniendo en cuenta las dificultades que suponía el dominio republicano de instituciones clave, y la crisis del 2007, tampoco lo fue tanto como hubieran deseado los americanos.

Y es que la crisis de 2007 demostró que no sólo el dominio militar americano había llegado a su final, sino que se aproximaba el final del dominio económico. La UE ya era antes el mayor mercado del mundo, si bien con la crisis también perdió fuelle y posición. Pero China no perdió fuerza y siguió creciendo, la India, Rusia, Brasil, Sudáfrica y otros países fueron creciendo en importancia, PIB y posición. Y el dominio económico norteamericano llegó con ello a una situación de final.

Ahora, con la llegada de Trump, lo que asistimos es al final del poder en las grandes organizaciones internacionales. El orden internacional entero está organizado en torno a Estados Unidos y, sin embargo, sus tendencias aislacionistas y el “America first” están terminando con eso porque los acuerdos se construyen sobre una importante habilidad para conseguir lo que quieres pero también ceder. Y así, Trump sacó a Estados Unidos del NAFTA, inició una guerra proteccionista en aranceles en contra de la política de libre comercio de la Organización Mundial de Comercio, desacreditó a la ONU y otras instituciones, etc.

El resultado es que el “America first” está consagrando la retirada de Estados Unidos del centro de la arena mundial. Una retirada voluntaria de un país que aprendió por las malas, el 11-S, que ser el rey del mundo es algo que tiene un coste muy elevado y nunca dura demasiado. Ha sido la única potencia global del planeta en toda la historia, pero solo una década. Ahora, el vacío que está dejando está siendo llenado por otros actores: China en especial, que ocupa un lugar cada vez más importante en los asuntos mundiales, pero también la India, Rusia y su política energética y militar, etc.

Hemos regresado a una situación de creciente multipolaridad, donde una gran cantidad y variedad de actores tienen distintos grados de influencia en los asuntos del conjunto. Estados Unidos probablemente sea todavía el primus inter pares, el más importante y poderoso de los Estados, pero ya no se encuentra más allá de los demás. Y con ello inauguramos una época de una gran inestabilidad, como han mostrado los conflictos militares, políticos, económicos, culturales… que se suceden, creando numerosos riesgos globales que deben empezar a ser abordados de modo eficaz por los actores globales, sin la guía y batuta de un líder claro.

Como reza la antigua maldición china: “ojalá vivas en tiempos interesantes”. Sin duda, estos lo son.

Costán Sequeiros Bruna

Y tú, ¿qué opinas sobre la evolución del poder en la historia reciente?

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