Tribulaciones de la Clase Ociosa

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Construimos el Mundo entre Todos (I) - Tribulaciones de la Clase Ociosa

Construimos el Mundo entre Todos (I)

January 30th, 2010

El mundo que nos rodea está compuesto por una compleja interacción de tres diferentes mundos (como dice Karl Popper): el físico, el individual, y el social. Y, a grandes rasgos, cada uno de estos mundos está representado por diferentes ciencias: la física y la biología para el primero (entre otras), la psicología para el segundo, y la sociología y ciencias políticas para el tercero.

Así, en nuestra interacción con lo que nos rodean, sean personas u objetos, no sólo cuenta lo que ellas son, sino que cuenta en gran medida lo que nosotros hacemos que signifiquen esas cosas: por ejemplo, si yo te doy un folio tú ves una hoja en blanco, en cambio, si yo te doy un billete tú no sólo verás un papel, sino que además verás dinero. Es importante tener en cuenta que el hecho de que el billete sea dinero y el folio no, no depende de ellos mismos (ambos son papeles, después de todo) sino de lo que nosotros hemos acordado entre todos que son: uno sirve para escribir, el otro para comprar cosas.

Sin embargo, este significado que tienen los objetos y que no es intrínseco a los mismos no se genera linealmente. Por una parte, surge de la interacción de los individuos entre sí y lo que ellos deciden que es cada cosa; sin embargo, una vez que aparece un consenso sobre ese objeto y símbolo particulares, ellos se naturalizan y dejan de estar sujetos a debate, siendo entendidos por todos a partir de entonces como la misma cosa (un billete, por tanto, es dinero, no sólo significa dinero). A partir de entonces, el propio constructo objeto-idea condiciona la mente y las interacciones de las personas desde fuera, y su propio vínculo de objeto-idea perdura así en el tiempo a base de la interacción entre los individuos que usan ese vínculo como algo natural.

Es importante, sin embargo, tener en cuenta que eso no implica que sea inmutable. Por el contrario, depende de que la gente siga aceptando continuamente que eso es así, y que por tanto lo reconstruya continuamente con sus prácticas. Si la gente cambia sus formas de ver el dinero y las prácticas asociadas a él, el propio vínculo puede cambiar, creándose otra conjunción que, con el tiempo, acabará siendo vista como natural (y haciendo que la anterior, y las demás alternativas, sean vistas como erróneas, arcaicas, o antinaturales). En el proceso de la construcción de los símbolos y objetos, sin embargo, no todas las personas cuentan igual, sino que unas tienen mayor capacidad que otras para imponer sobre los demás los significados intersubjetivos (osea, para todos) de las cosas; y eso es uno de los mayores poderes que existen en cualquier sociedad. ¿Por qué?

Porque por este mismo proceso se construye todo lo que tenemos alrededor, desde los sistemas políticos, las instituciones, los valores, las relaciones entre personas, las leyes… Todo esta sujeto a un proceso de evolución constante de sus significados y a la aprobación/aceptación o no de la gente, que considere esos conceptos, ideas e instituciones como legítimos. Así, los habitantes de una sociedad cualquiera no sólo seguimos las leyes por temor a que la policía venga a castigarnos, sino que en gran medida las seguimos porque hemos interiorizado que esas leyes son “buenas”, “justas”, o “apropiadas”. Y, al hacerlo, nuestra propia identidad se ha conformado a que eso es así de modo natural, y construimos nuestros principios, objetivos y planes partiendo del supuesto (sin siquiera pensar en ello) de que eso es así.

Esa legitimación de los constructos sociales es clave para entender el proceso por el que se construye cualquier cosa en nuestro entorno, desde un simple saludo, a las leyes de la economía de mercado neoliberal. Así, no sólo cuentan las estructuras que existen en una sociedad, y no sólo cuenta los bienes diferencialmente repartidos y los poderes de coacción sino que, en el fondo, la sociedad somos todos, y todos somos los que contamos como conjunto, no cada uno por separado.

Costán Sequeiros Bruna

PD: Para una explicación más detallada y profunda de la perspectiva constructivista, os recomiendo la lectura del artículo “Seizing the Middle Ground: Constructivism in World Politics” de Emanuel Adler, publicado en el número 3 del volumen 3 de la revista “European Journal of International Relations” en el año 1997. Es de donde yo he sacado todas estas ideas que he resumido para el post. :)

Y tú, ¿qué opinas de esto?

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