Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

¿Podemos Definir Europa Geográficamente? - Tribulaciones de la Clase Ociosa

¿Podemos Definir Europa Geográficamente?

October 23rd, 2009

La respuesta sencilla y directa es que no.

La evolución histórica del término Europa, desde el usado por los Griegos para referirse a lo que yace al este de tierras civilizadas, al moderno concepto que designa un continente que en realidad es una península de Asia ha evolucionado tanto como la misma definición de lo que significa. Pero, dejemos la perspectiva histórica de lado aquí, y respondamos a la misma pregunta pero sólo para el presente.

La respuesta a ella, sin embargo, sigue siendo que no.

Europa, hoy en día, tiende a asociarse en gran medida con lo que es la Unión Europea. En efecto, la Unión si se puede definir en cierta medida de modo geográfico, pues ocupa un territorio claramente delimitado en el mapa. Sin embargo, el continuo crecimiento de la Unión a través de la incorporación de nuevos países a la misma hace que los propios límites de la misma no puedan ser usados a la hora de la verdad como símbolo de hasta donde llega Europa, pues se hayan lejos de estar estancados en el tiempo y en el espacio.

Sin embargo, si cogemos la perspectiva puramente geográfica, según la cual Europa es la tierra que se encuentra al oeste de los Urales, seguimos encontrando problemas. Primero de todo, porque aunque es una definición que no puede evolucionar (los Urales no se mueven) resulta profundamente arbitraria. ¿Por qué en los Urales, y no quizás en el río Rhin? Son igualmente válidos, desde una perspectiva geográfica, y ciertamente no hay una línea de color amarillo en las montañas que indique dónde empieza y acaba Europa. Además, deja sin respuesta algunas preguntas como, ¿están Rusia y Turquía dentro, o el hecho de encontrarse parcialmente fuera los descalifica para tal consideración? ¿Y las islas? Porque Chipre, Malta, Córcega, Cerdeña y las Baleares no son parte de la península al oeste de los Urales. Por no mencionar Madeira o las Canarias.

Un punto de vista cultural, sin embargo, es igualmente inefectivo. Antiguamente no se usaba el término Europa, sino la Cristiandad, pero hoy en día es un término completamente inadecuado teniendo en cuenta la cantidad de judíos, árabes, ateos y agnósticos que viven en Europa. Y si tenemos en cuenta la religiosidad de los Estados, encontraremos que en el centro de Europa, Francia por ejemplo es “no confesional”.

Si usamos una perspectiva más cultural centrada en la cultura de los habitantes de esas tierras, nos encontraremos con que en gran medida habría cinco Europas: una de corte más anglosajón, una francesa, una latina, una germana y una balcánica. ¿Cuál de todas ellas es Europa? Por no mencionar lo enormemente entremezcladas que están hoy en día al igual que ocurre con las religiones. Y por no profundizar más en las diferencias dentro de esos bloques, donde un español no es igual a un italiano. O incluso más abajo, donde un gallego no es igual a un catalán.

Si cogemos un punto de vista economicista, sin embargo, igualmente la respuesta es confusa. Cierto, gracias a la Unión Europea los comercios intraeuropeos son enormemente potentes y podrían dar un ideal de Europa. Pero si hacemos eso, probablemente algunos países del este del continente se quedasen fuera por tener flujos de intercambio más débiles con el resto de países, mientras que probablemente habría que añadir países de fuera del continente como Estados Unidos.

Así pues, si Europa no es la Unión, ni es económica, ni geográfica, ni religiosa, ni cultural, ¿qué es?

Europa es un ideal. Es la idea de que todos estamos juntos, que somos algo más que los Estados en los que vivimos, y que caminamos unidos en la historia humana. No se puede entender la historia inglesa, por ejemplo, sin tener en cuenta a Francia y sus guerras y oposiciones, sin tener en cuenta a España, sin tener en cuenta a Alemania… Todas van de la mano, una mano bañada en sangre, pero una mano firmemente agarrada.

La noción moderna de Europa fue originada en tiempos de la Revolución Francesa, por los ideólogos liberales que veían en su uso una forma de desterrar el antiguo término de “cristiandad” y sustituirlo por uno que nos diese mayor sentimiento de unión y, con ello, colaborase a eliminar las guerras y establecer un concierto de Estados mutuamente equilibrados y que usasen la diplomacia para resolver sus disputas.

Hoy en día, eso sigue siendo Europa.

Es la idea de que en un mundo global, debemos caminar unidos, resolviendo con diplomacia y conversación nuestras dudas y oposiciones, o caeremos por separado. Juntos somos más fuertes que cada uno por su cuenta, y como hermanos que pueden pelearse de vez en cuando, debemos recordar que al final y en el fondo siempre seremos familia.

Pero en esta definición de Europa no hay ningún contenido geográfico. Europa podría ser Alemania, Turquía, Rusia, o incluso Marruecos, China o Estados Unidos. Y así es como debe ser.

Sin embargo, la definición práctica de Europa no tiene nada del ideal, o tiene poco de él. En realidad, es un concierto de intereses políticos y económicos cruzados, que han aprendido a llegar a ciertos acuerdos si no desean acabar todos mutuamente destruidos. Así, se parece más a la junta de accionistas de una empresa que a una familia. Y, por ello, la entrada o ausencia de Europa no depende de la voluntad de un país a seguir dicho ideal, sino de los intereses de los que están dentro a la hora de aceptarlo o no dentro del mismo. Así, Europa puede incluir a Turquía, o a Rusia dentro de su definición, igual que incluye a Israel para algunas cosas.

Por todo ello, Europa es, ante todo, un término político. Y como todo término político, incluye en su seno cuestiones geográficas, económicas, religiosas y culturales. Y como todo término político no sólo se construye de arriba abajo, sino también a la inversa. Europa será quienes nosotros estemos dispuestos a que sea Europa, con todos los acuerdos, intereses cruzados y deseos que ello conlleva.

Europa, en el fondo, es negociación. Incluso negociación sobre su propia definición.

Costán Sequeiros Bruna

Estos son los comentarios del antiguo blog:

post 69Y tú, ¿qué opinas sobre Europa?

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Tribulaciones de la Clase Ociosa

Un blog de sociología y ciencia política donde revisar el funcionamiento de la sociedad, las noticias de actualidad española e internacional, así como el análisis de las múltiples dimensiones de eso que llamamos sociedad

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
%d bloggers like this: