Hace un par de días, la izquierda europea escogió a Sch
ultz como su candidato a Presidente de la Comisión Europea. Esto, en principio no nos llama la atención, estamos habituados a que los partidos tengan candidatos a la presidencia. Sin embargo, no es así como funciona la UE, y es un cambio de sistema que puede tener consecuencias enormes.
Si prestamos atención al Tratado de Lisboa, veremos que el Presidente de la Comisión no funciona como los cargos de presidente a los que estamos habituados. Al contrario, a él no lo escogen los ciudadanos, sino que los países (a través del Consejo) son los que proponen al candidato a la Presidencia de la Comisión al Parlamento, el cual debe ser “acorde con la ideología del Parlamento”. Pero es una decisión del Consejo, no de los ciudadanos.

Que en cualquier sociedad existen débiles y poderosos es algo que todos sabemos. Lo hemos visto en las películas, en los libros de historia, en las novelas… Sin embargo, ese poder no siempre se ha repartido de la misma forma. Si tomamos la visión foucaultiana del poder, este se encontraría repartido en distintas cantidades en todos los miembros de la sociedad, de modo que es de sus continuas interacciones y cesiones de poder de donde surgen las estructuras sociales que reconocemos como poderosas. Por su parte, Bourdieu diría que el se encuentra en cada campo social, donde los distintos actores presentes tienen distintas cantidades de capital y, con ello, una posición más central o menos en la estructura del campo. Pero dejemos de lado, de momento, esas visiones más estructurales y difusas del poder, y centrémonos en la historia del poder político.

A menudo, parece que la sociología sólo sirve para sesudos textos que analicen sistemas políticos, instituciones, dinámicas demográficas, o colectivos desamparados. Sin embargo, hay muchas más caras de la sociología, una por cada faceta que tiene la sociedad. Ya os colgué hace un tiempo un ejemplo de la sociología de la literatura con mi análisis de
Dentro de un año exactamente, Escocia se enfrentará al referendum para decidir si quiere permanecer o no dentro del Reino Unido. La Diada acaba de fortalecer ese debate en España. Y en otras partes de Europa, discursos similares se reproducen con menor fuerza, desde la Liga Norte italiana a los diversos grupos independentistas de Bélgica.
Si Aaron Sorkin nos ofreció hace tiempo
Hoy toca compartir un
Basta con entrar en un bar y encontraremos a un grupo de amigos comentando sobre una cerveza o un café cómo arreglar el mundo. Todos ellos tienen ideas sobre cómo mejorar el funcionamiento de la política, o dónde invertir los fondos, etc. al margen de que realmente hayan estudiado el tema o no. A nadie se le ocurre decir cómo un ingeniero debe construir un puente, o cómo un matemático debe solucionar un problema. Sin embargo, con la sociedad, todos somos unos expertos. ¿A qué se debe esto?
Supongo que, por ser mi ciudad natal, la noticia de que Almunia es considerado persona